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Navarpluma, a por el último vuelo del ‘close the loop’

Olivier Martin, procedente de una larga saga de empresarios dedicados al sector, puso en marcha en 2001 una pequeña fábrica en Zizur Mayor (Navarra).

Iria P. Gestal

15 ene 2020 - 04:50

Navarpluma, a por el último vuelo del ‘close the loop’

 

 

Un nórdico de Zara Home, un plumífero de Ternua y un anorak de Mango tienen una cosa en común: las plumas de pato o de oca procedentes de una compañía navarra, Navarpluma, especializada desde principios de siglo en esta particular materia prima de la moda. Su impulsor es el francés Olivier Martin, procedente de una larga saga de empresarios dedicados al sector, quien en 2001 puso en marcha una pequeña fábrica en Zizur Mayor (Navarra) destinada a la selección, mezcla, estufado y desempolvado de la pluma.

 

“Colectamos un residuo de la industria cárnica y lo procesamos, empezamos con hogar y subproductos para el sofá, pero hoy nuestro foco es la moda”, explica Benjamin Dix, director comercial de la empresa. Hace tres años, apenas el 5% de la facturación provenía del sector de la moda; hoy su peso supera el 30% y se prevé que a cierre de 2019 llegue ya al 40%. El salto fue de gigante: “la moda trabaja con otros tiempos y nos ha obligado a adaptarnos”, dice Dix.

 

 

 

 

La empresa también ha tenido que ampliar su fábrica de Navarra, y actualmente tiene capacidad para producir 5.000 toneladas de plumón y pluma al año para servir a clientes como Inditex, Mango, Springfield, Hugo Boss, Ralph Lauren o Trangoworld.  Para abordar la moda, fue clave también el otro pilar estratégico del grupo: la sostenibilidad. Hace cinco años que la empresa lanzó Neokdun, una marca de plumón reciclado procedente de chaquetas o textil hogar desechado, que hoy emplean marcas como Ternua o la francesa Rossignol.

 

Su otra línea de producto, Capdun, es 100% natural y biodegradable, procedente únicamente de plumas de patos europeos. “La naturaleza ha tardado siglos en desarrollar un material térmico apto para el agua, resistente y transpirable; ni siquiera la industria química ha logrado desarrollar un material similiar”, defiende Dix.

 

Navarpluma cuenta con dos fábricas, una en Navarra, que se amplió el año pasado, y la otra en Francia, que albergó la antigua sede de la empresa que impulsó el bisabuelo de Martin y con la que el emprendedor se hizo en los últimos años. La empresa, que no comunica su facturación, está controlada al 50% por Martin y por el grupo navarro Martiko, una de las principales compañías españolas dedicadas a la producción de productos gourmet derivados del pato y el salmón, que entró en el capital en 2004.