Equipamiento

La certificadora de trazabilidad de joyas Tracemark resiste en plena crisis del lujo

En manos de la segunda generación de la familia Serret, la compañía trabaja con Tous, con 50.000 piezas certificadas así como con Durán Joyeros y Maison Roca. Sin embargo, algunas empresas se han retirado tras una caída de ventas.

La certificadora de trazabilidad de joyas Tracemark resiste en plena crisis del lujo
La certificadora de trazabilidad de joyas Tracemark resiste en plena crisis del lujo

Irene Juárez

¿Quién hay detrás de la producción de joyas? ¿De dónde vienen las piedras preciosas? ¿Su fabricación respeta los derechos humanos? Son las preguntas que se hizo Berta Serret cuando fundó la compañía Tracemark, que cumple ya cinco años como certificadora de joyas. A los mandos, la segunda generación de la familia Serret, propietaria de la longeva compañía catalana especializada en producción de joyas Facet Barcelona. “La industria de la joyería siempre ha sido muy opaca; es un hecho”, asegura la fundadora a Modaes, subrayando que “el retail está a años luz en cuanto a transparencia y trazabilidad”.  

 

“El 30% del mercurio que contamina los océanos proviene de la actividad ilegal en miras de oro”, cuenta la directiva. Serret recuerda que, desde la tradición familiar en el negocio, ella “siempre había visto la cara bonita de la joyería, pero también oculta otra más oscura”. Fundó Tracemark a los 25 años y fue durante el Covid-19 cuando ideó un sistema con el que estudia las trazabilidades. Encargó entonces la elaboración de un software que recopila los datos y los analiza.

 

La compañía certifica la trazabilidad de las joyas desde la extracción de las piedras preciosas, pasando por cada eslabón de la cadena de suministro, hasta que llega a las manos del consumidor final. Por el momento, lo ha hecho con alrededor de 100.000 piezas. Serret reúne toda la documentación de cada una de las empresas por las que pasa el producto, con facturas y certificados, para auditar el origen de las piezas. Cada una lleva grabada un número casi imperceptible con el que el propietario puede consultar toda la información, a modo de pasaporte digital. Además, Tracemark cuenta con auditorías externas que, a la vez, certifican su procedimiento.

  

 

 

 

A lo largo de su historia, el equipo de Serret ha trabajado con hasta siete marcas, que ahora han pasado a ser cinco: Facet Barcelona, Tous, Durán Joyeros, Maison Roca y, próximamente, comenzará a certificar las piezas de la alemana Tamara Comolli. Junto con Facet Barcelona, Tous es uno de sus mayores clientes, y uno de los más longevos. La compañía comenzó a certificar una de sus colecciones y, hasta la fecha, ya ha certificado más de 50.000 piezas con Tracemark. Preguntada por cuál sería su colaboración soñada, Serret lo tiene claro: aspira a certificar la trazabilidad de Tiffany, Messika y Signet

 

Berta Serret explica que le gustaría trabajar con más firmas. “Mi misión es que todas las marcas se certifiquen con Tracemark”, asegura. Pero reconoce que no es un camino fácil. “Para trabajar con Tracemark, tienes que adaptar tu cadena de suministro; cuanto mayor es la marca, más stakeholders están implicados”, explica. “Desde que empiezo a hablar con una marca hasta que la certifico, pueden pasar más de dos años”, añade. 

 

“El lujo está viviendo un momento muy duro. Y, si no vendes, no puedes pedir un servicio adicional”, reconoce. Este año, la compañía prevé facturar entre 150.000 y 200.000 euros y anotar un resultado de explotación (ebitda) positivo, en la línea de lo que ya generó el año pasado. Tracemark tiene sede en Barcelona, donde cuenta con una plantilla de cinco personas, más subcontrataciones externas. Por el momento, los inversores forman parte de la familia, pero Serret no se cierra a abrirla al capital externo.