Portugal: de taller en crisis de Europa a actor en auge en moda
Con las elecciones presidenciales del 18 de enero como telón de fondo, Portugal refuerza su visibilidad internacional en un momento de estabilidad macroeconómica y revisión estratégica de su papel en la cadena global de la moda.
Portugal vuelve a las urnas en un momento clave para su economía y para su papel en la industria europea de la moda. La primera vuelta de las elecciones presidenciales está fijada para el próximo 18 de enero y en ellas parte como favorito André Ventura, del partido de ultraderecha Chega, seguido del socialista António José Seguro y el socialdemócrata Luís Marques Mendes. Según las encuestas, ninguno parece que vaya a tener mayoría suficiente para evitar una segunda vuelta.
El ganador liderará un país cuya economía presenta una mezcla de estabilidad estructural y nuevos desafíos: en moda, marca el presente la crisis de varios operadores industriales en el país, así como el crecimiento del puñado de campeones nacionales del sector.
Los próximos comicios se celebran en un contexto macroeconómico marcado por una consolidación fiscal sostenida tras años de ajustes y un crecimiento que, aunque moderado, supera las cifras medias de la eurozona, según las últimas previsiones de la Comisión Europea. Este escenario político y económico conjunto sitúa a Portugal como un caso de estudio relevante para sectores estratégicos como la moda, que buscan mercados maduros con fundamentos sólidos.
En términos de crecimiento, la economía portuguesa registró un avance del Producto Interior Bruto (PIB) del 1,9% en 2024, manteniéndose por encima de la media del euro y consolidando una tendencia de expansión sostenida desde la recuperación post-pandemia. Las proyecciones oficiales de la Comisión Europea apuntan a un crecimiento continuado del 1,9% en 2025 y del 2,2% en 2026, impulsado principalmente por la demanda interna y por la absorción de fondos de recuperación de la Unión Europea (UE), con un desempleo proyectado en torno al 6,3% para el cierre de 2025 y 6,2% para 2026. En cuanto a la inflación, seguirá moderada en torno al 2,2% para 2025 y el 2% en 2026, alineada con los objetivos del Banco Central Europeo.
La inflación ha seguido una trayectoria de moderación tras los picos registrados en años recientes, hasta situarse en cerca del 2,7% en 2024 y situándola gradualmente en niveles más bajos que favorecen el consumo y la planificación empresarial a medio plazo. Además, el saldo de la cuenta corriente se mantiene en terreno positivo, lo que refleja una resiliencia del sector exterior frente a un entorno global marcado por tensiones comerciales y volatilidad. La deuda pública, aunque todavía elevada, sigue en clara senda descendente, con previsiones que la sitúan por debajo del 90% del PIB en 2026, una mejora sustancial respecto a los niveles observados en la última década.
Las proyecciones oficiales de la Comisión Europea apuntan a un crecimiento continuado del PIB portugués del 1,9% en 2025 y del 2,2% en 2026
La fuerza del mercado laboral portugués es otro pilar de su estabilidad macroeconómica: la creación de empleo ha sido robusta y ha contribuido a reducir el desempleo hacia mínimos de los últimos años, mientras que el incremento del ingreso disponible ha apoyado una recuperación del gasto de los hogares. Con una población superior a 10,4 millones de habitantes y una fuerza laboral de más de 5,6 millones de trabajadores, el país combina una base demográfica estable con indicadores sociales, como una tasa de riesgo de pobreza por debajo de la media europea, que apuntalan un mercado interno con potencial de consumo sostenido.
Mercado de interés para la moda
Como octava economía de la zona euro, Portugal es un mercado maduro natural para los grupos internacionales del sector, que a menudo crean filiales y estructuras para el conjunto del mercado ibérico. En Lisboa (con 2,9 millones de habitantes en su área metropolitana) y Oporto (1,3 millones) están presentes grupos internacionales como Primark, Dior o Louis Vuitton.
Portugal es un mercado particularmente target para los grupos españoles, que a menudo tienen al país luso como primera parada en sus planes de expansion internacional. Inditex abrió en los años 80 la primera tienda internacional de Zara en Portugal y ya cuenta con más de medio centenar. Mango, que también empezó en Portugal su internacionalización, tiene una treintena de establecimientos, liderados por su tienda en Avenida da Liberdade en Lisboa. Por su parte, El Corte Inglés tiene en Portugal sus únicos centros internacionales, en Lisboa y Gaia, en Oporto.
Nearshoring europeo
Desde el punto de vista productivo, Portugal ocupa una posición intermedia y cada vez más tensionada en el sourcing global de la moda, especialmente desde la óptica de las marcas españolas. El país forma parte del trío clásico del aprovisionamiento en cercanía (junto a Turquía y Marruecos), pero su peso relativo se ha ido erosionando en los últimos ejercicios.
La industria textil y del calzado representa en este momento alrededor de 2% del PIB nacional en Portugal, da empleo a más de 130.000 personas y reúne un tejido de más de 5.400 empresas, concentradas sobre todo en el norte del país, al tiempo que las exportaciones superan los 6.000 millones de euros al año. Durante décadas, la cara visible del país ha sido afirmarse en un polo productivo fiable y relativamente accesible. Ahora, Lisboa intenta desplazar el punto de mira hacia el diseño, apoyándose en una generación de creadoras y creadores que ya no quieren limitarse a fabricar para otros.
Portugal forma parte del trío clásico del ‘nearsourcing’ (junto a Turquía y Marruecos), pero ha ido perdiendo peso en los últimos ejercicios
Con una cercanía estratégica con Galicia, donde Inditex cuenta con su sede central, Portugal es un polo de aprovisionamiento clave en el nearshoring de los grupos europeos. Las compras españolas de moda al país luso se mantienen desde hace años en el entorno de los 900 millones de euros (teniendo en cuenta datos de los tres primeros trimestres de cada ejercicio). De enero a septiembre de 2025, las exportaciones portuguesas de moda a España cayeron un 1%, hasta 882 millones de euros.
En este escenario, Portugal sigue siendo un socio estratégico para las marcas europeas por su rapidez, flexibilidad y cercanía logística, pero el modelo puramente industrial muestra signos de haber alcanzado su techo. La crisis del gigante industrial Polopiqué es una señal de alerta para la industria en el país: el pasado año la compañía, referente de la confección del norte de Portugal, con exportaciones a medio centenar de países, se vio obligada a cerrar dos de sus plantas y despedir a 280 trabajadores. La empresa, que mantiene otras divisiones activas centradas en diseño, logística y acabados, atribuye la crisis a los efectos de la pandemia, el encarecimiento de la energía y materias primas, y la presión de los productores low cost asiáticos y plataformas como Shein o Temu, evidenciando los límites del modelo industrial portugués tradicional.
La industria textil y del calzado representa el 2% del PIB nacional en Portugal, da empleo a más de 130.000 personas en más de 5.400 empresas
En distribución, el gigante del retail Sonae durante años aglutinó marcas propias como MO y Zippy dentro de su división de moda. En 2025, Sonae acordó y completó la venta de sus negocios de moda MO y Zippy a un consorcio liderado por la actual dirección de MO y el fondo Mercúrio (gestionado por Oxy Capital), en una operación de management buy‑out que supuso un ingreso de unos 20 millones de euros para el grupo y refleja el cambio de enfoque estratégico de Sonae hacia una gestión más activa de su cartera de negocios.
En moda, Parfois es probablemente el caso de mayor proyección internacional: dio sus primeros pasos en 1994 de la mano de Manuela Medeiros. La empresa tiene su sede central en Oporto, y desde 2025 está liderada por el español Luis Maseres, que ocupa el puesto de consejero delegado. Con una facturación de unos 1.000 millones de euros, tiene presencia en más de 70 países y más de 1.050 tiendas a escala global, Parfois ha expandido su negocio con nuevos canales y a través de socios en Italia, Francia, Turquía, Arabia Saudí, México, Vietnam e Israel. Y ha continuado su expansión global recientemente con nuevas aperturas en Atenas, Lima o Barcelona.
En el segmento de prêt‑à‑porter y denim, marcas como Salsa Jeans y Tiffosi han logrado notoriedad nacional e internacional. Otras firmas nacionales están creciendo con propuestas especializadas y, en algunos casos, nichos exportables. Es el caso de Sacoor Brothers, un retailer de moda de lujo con sede en Lisboa. También de marcas de diseño con perfil creativo y proyección en plataformas internacionales como Marques’Almeida, fundada por diseñadores portugueses en Londres y reconocida en circuitos de moda globales.
Parfois es la marca portuguesa con mayor proyección internacional: mil millones de facturación y unas 1.050 tiendas en más de 70 países
Más diseño y menos producción
Portugal busca redefinir su papel en la cadena de valor de la moda europea y aspira a dejar de ser visto únicamente como “la fábrica de Europa” para ganar peso en diseño, autoría y marcas propias. La emergencia de una nueva generación creativa y la proximidad industrial del norte permiten acelerar el paso del concepto al producto y reforzar la competitividad internacional de los diseñadores portugueses.
Iniciativas como ModaLisboa y su programa Sangue Novo conectan formación, creatividad e industria, consolidando la pasarela como herramienta profesional y plataforma de lanzamiento para nombres con proyección global como Marques’Almeida o Constança Entrudo.
El desafío, coinciden agentes del sector y patronales como la Associação Têxtil e Vestuário de Portugal (Atp), es consolidar estructuras capaces de escalar, financiarse y sostener colecciones en el tiempo, en un entorno marcado por la transición sostenible y la presión laboral. Portugal no abandona su papel de fabricante estratégico, pero busca cada vez más decidir qué produce y firmar una parte creciente de esa producción con marca propia, reforzando el valor añadido del made in Portugal más allá del músculo industrial.