Ssense evita la venta: la familia fundadora retendrá el control tras el concurso en Canadá
La familia fundadora ha ganado la puja para retener la propiedad del ecommerce cuando salga del proceso de protección concursal en Canadá. La operación se cerrará el 13 de febrero, sujeta a aprobación judicial y regulatoria.
Ssense encara su reestructuración sin traspasar el timón. La compañía especializada en el comercio electrónico de marcas de diseño ha comunicado que la familia fundadora ha ganado la puja para conservar la propiedad cuando el grupo emerja de la protección concursal.
La propuesta está liderada por el consejero delegado, Rami Atallah, junto a sus hermanos y cofundadores Firas y Bassel Atallah, en alianza con un multi-family office canadiense. El cierre está previsto para el 13 de febrero, pendiente de las autorizaciones judiciales y regulatorias pertinentes.
Con ese visto bueno, el proceso seguirá adelante con la familia Atallah al mando. La empresa enmarca el movimiento en la necesidad de asegurar continuidad estratégica y estabilidad para clientes, proveedores y empleados durante la salida del procedimiento.
La compañía se acogió en agosto de 2025 a la Companies Creditors Arrangement Act (CCAA), una ley federal que permite a corporaciones insolventes con deudas superiores a 5 millones de dólares reestructurar pasivo bajo un marco legal mientras continúan operando. La solicitud llegó después de que su prestamista principal intentara forzar una venta.
Ssense ha encarado un proceso concursal para reestructurar sin vender
En septiembre, Ssense obtuvo aprobación judicial para reestructurar el negocio manteniendo a la familia fundadora en la gestión, mientras exploraba potenciales compradores y otras opciones de inversión o refinanciación.
En los meses previos, Ssense afrontó el impacto de aranceles de la administración Trump sobre importaciones canadienses, con Estados Unidos como principal mercado y una operativa que suele enviar pedidos desde Montreal.
En mayo de 2025, la empresa ejecutó un recorte de 100 empleados, 8% de la plantilla, en su tercera ronda de despidos en un año. En paralelo, arrastraba 371 millones de dólares de deuda, con un amplio número de diseñadores emergentes e independientes entre los acreedores pendientes de pagos.
El anuncio supone un alivio para parte del sector. Cuando la compañía entró en protección concursal, diversas voces de la industria alertaron de que una eventual pérdida de Ssense reduciría aún más la infraestructura disponible para dar visibilidad y crecimiento al talento emergente, en un momento de debilidad para varios socios mayoristas y de declive de las plataformas ecommerce de lujo.