Puig reclama 12 millones de dólares a Saks en el marco de su quiebra
La compañía española de moda, perfumería y cosmética se suma a la larga lista de acreedores de Saks, que incluye grandes nombres de la industria de la moda como Kering, LVMH, Richemont, Christian Louboutin, Giorgio Armani o Zegna.
Puig se suma a las reclamaciones contra Saks. El grupo español de moda, perfumería y cosmética exige a la cadena de grandes almacenes de lujo estadounidense el cobro de la deuda que mantiene con él, después de su entrada en quiebra.
La deuda de Saks asciende a 10.000 millones de dólares y su situación se ha agravado después del incumplimiento del pago de 100 millones de dólares asociados a una emisión de deuda en diciembre. Puig es la única compañía española que figura en la lista de treinta acreedores de Saks, que reclaman, en conjunto, 345 millones de dólares.
Chanel sería el principal acreedor, reclamando un importe de 136 millones de dólares. Kering, por su parte, reclama 59,9 millones de dólares. También Richemont, 30 millones dólares; LVMH, 25 millones de dólares, Christian Louboutin, que exige el pago de 21 millones de dólares; Giorgio Armani, 10,79 millones de dólares; Ermenegildo Zegna, 23,3 millones de dólares; Brunello Cucinelli, 21,2 millones; The Estée Lauder, 15,9 millones; G-III Apparel Group, 16,7 millones; Burberry, 9,5 millones, y Dolce&Gabbana, 9,1 millones.
La lista completa está formada por Rosen-X, que reclama 41,4 millones de dólares; Capri, 33,3 millones de dólares; Mayhoola, 33,2 millones de dólares; PricewaterhouseCoopers (PwC), 30,8 millones de dólares; Akris, 23,1 millones; Beiersdorf, 22,2 millones; Fine Fragrance Distribution, 21,6 millones; Europerfumes, 17,3 millones; Meta, 11,9 millones; David Yurman, 11,4 millones; B.H. Multi Com Corp, 11,2 millones; S Rothschild&Co, 10,8 millones; Roberto Coin, 9,7 millones; Google, 9,6 millones; Sisley, 9,5 millones; Centric Brands, 9,4 millones, y Vince Holding, que reclama 9 millones de dólares.
Chanel es el acreedor que más dinero reclama a Saks: 136 millones de dólares
Debido a las deudas que Saks mantiene con sus proveedores, fuentes del mercado apuntan que se ha registrado un retraso en la llegada de pedidos a la tienda. De hecho, los escaparates estarían más vacíos, algo que ha empujado a los clientes a buscar gastar a toda prisa sus tarjetas de regalo. Este fenómeno se ha reproducido en las setenta tiendas físicas con las que Saks cuenta en Estados Unidos que, según las últimas informaciones del gigante, permanecerán igualmente abiertas.
El proceso judicial en el que Saks está inmerso pretende, precisamente, darle más margen para negociar una reestructuración de la deuda con sus acreedores, o venderse a un nuevo propietario para evitar su liquidación. En este contexto, Saks ha conseguido un paquete de financiación de emergencia por un importe total de 1.750 millones de dólares, con una línea de 240 millones de dólares adicionales.
En esta situación, el baile de directivos de Saks no cesa. El ya exconsejero delegado Richard Baker ha dado un paso atrás, y será sustituido ahora por Geoffroy van Raemdonck, que estuvo al frente de Hudson’s Bay, empresa canadiense de grandes almacenes que quebró el año pasado.
El inicio del declive de Saks tiene fecha de 2024: empezó con la adquisición de Neiman Marcus, también cadena estadounidense de grandes almacenes, por 2.700 millones de dólares. En julio, la compañía anunció los resultados del primer trimestre del año donde se registraron pérdidas netas de 232 millones de dólares, al alza frente a los 184 millones de dólares de pérdidas netas del primer trimestre de 2024, excluyendo Neiman Marcus.
Puig, por su parte, cerró el tercer trimestre del ejercicio 2025 con una facturación estancada en su división de fragancias y moda. A cierre de los nueve primeros meses del ejercicio las ventas del grupo catalán se situaron en 3.596,2 millones de euros, frente a los 3.428,2 millones de euros del ejercicio anterior.