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Sostenibilidad en la ‘due diligence’: cuando los inversores sólo quieren ‘verde’

El capital se concentra de forma creciente en inversiones de impacto y sostenibles, convirtiéndose en uno de los drivers más poderosos de la transformación de la moda.

C. De Angelis

28 jun 2021 - 04:56

Sostenibilidad en la ‘due diligence’: cuando los inversores sólo quieren ‘verde’

 

 

Pocos asuntos en el negocio de la moda han despertado un mayor consenso que la sostenibilidad. En los últimos años, grandes y pequeños, lujo y gran distribución, han incluido en sus discursos públicos expresiones como minimizar el impacto o avanzar en circularidad y han puesto nombre y apellidos a las materias primas y sus proveedores.

Pero, ¿cómo se define la sostenibilidad? ¿En qué fase está la moda en esta transformación? ¿Cuáles son los impulsores y los frenos para encarar el cambio? En este Insight Sostenibilidad: claves de la gran transformación, patrocinado por Ecolife by Belda Lloréns, repasamos todas las claves del gran fenómeno de la moda.


 

 

La sostenibilidad en moda tiene muchos impulsores, aunque algunos más poderosos que otros. Mientras el consumidor aprieta todavía de forma relativa a las empresas para realizar una transición decidida hacia la sostenibilidad, el mundo de la inversión ha tomado la palabra eco como mandato, incluso hasta el punto de vetar todas aquellas operaciones con empresas que no se encaminen ya hacia un modelo sostenible.

 

En realidad, no es una demanda que se produzca sólo en las inversiones en el sector de la moda, si no que muchos de los principales fondos de private equity han puesto la sostenibilidad como condición sine qua non en cualquier tipo de operación por una razón sencilla: el vínculo es claro entre estas tres siglas (ESG, por environmental, social y corporate governance) y estas otras (ROI, return on investment) es claro.

 

Según recoge un artículo de Bain, el compromiso de los inversores institucionales con los Principios de Inversión Responsable (PRI, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas ha aumentado un 28% en 2020. Actualmente, más de 3.000 firmas de inversión suscriben esta declaración de seis principios que habla de incorporar el ESG en el análisis y proceso de toma de decisiones de las inversiones, representado fondos por un total de 103 billones de dólares en activos bajo gestión.

 

Entre los mayores inversores, la adhesión a los acuerdos en favor de la sostenibilidad es sustancialmente mayor en Europa que en América: en el viejo continente, los fondos que gestionan el 86% de los 220.000 millones de euros de los mayores inversores institucionales han suscrito tanto el PRI u otros programas similares. En América, este ratio sólo llega al 61%.

 

En cualquier caso, el capital se concentra de una forma creciente en las inversiones sostenibles. Según un informe de PwC, realizado en 2021 a partir de una encuesta a responsables de firmas de private equity, el 65% de las gestoras han desarrollado una política de inversión responsable o ESG y herramientas para implementarla. El 72% analiza los riesgos y oportunidades vinculados con el ESG en el pre-adquisition stage y el 56% trata los asuntos ligados al ESG en su consejo ejecutivo más de una vez al año (en 2019, este ratio sólo llegaba al 35%).

 

 

 

 

Blackstone, la mayor gestora de fondos del mundo en activos bajo gestión, señala que “evalúa los asuntos de ESG como parte estándar de nuestro proceso de inversión, comenzando en las etapas preliminares de un deal.  “Una buena empresa desafía el status quo, una gran compañía lo cambia para mejor”, señalan Stephen A. Schwarzman, presidente y consejero delegado de la firma, y Jon Gray, director de operaciones, en la presentación de su última memoria sobre sostenibilidad. Con poca tradición en el sector de la moda, Blackstone tuvo de 2014 a 2018 un paso fugaz por el sector, con una participación del 20% en Versace.

 

The Carlyle Group, por el contrario, es un actor relevante en moda, con la toma de control y posterior salida en grupos como Moncler, Smcp o Golden Goose y la participación activa en compañías como Twinset o Hunkermoller. La gestora estadounidense, segundo grupo de private equity del mundo, tiene en la española Jeanología uno de sus case studies en términos de crecimiento sostenible. “Los equipos de gestión que integran los factores ESG con rigor y matices crean negocios que crean un valor más sostenible a largo plazo”, apunta Carlyle.

 

El tercer monstruo global del private equity, también estadounidense, es KKR, que tiene en su cartera compañías como Wella y Coty, también pone el foco en las inversiones responsables. “Creemos que la gestión cuidadosa de los problemas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) es smart business y lo vemos como una parte esencial del éxito a largo plazo en un mundo que cambia rápidamente”, señala la compañía, que se compromete a invertir “mediante la integración de consideraciones importantes de ESG en nuestros procesos de inversión a nivel mundial en toda clases de activos”, señala la compañía.

 

Junto a este tipo de fondos multisectoriales, y no especializados en sostenibilidad, proliferan también firmas de inversión que, como algunas marcas de moda, hacen de la sostenibilidad una bandera. Manor Group, con sede el Luxemburgo, es por ejemplo un grupo inversor que se plantea el reto de transformar industrias de todo tipo para que hagan un uso más eficiente de los recursos naturales.


 “El aumento de la población mundial junto a la progresiva urbanización y el aumento del consumo de energía y comida han puesto contra las cuerdas los recursos finitos de nuestro planeta y han demostrado que el actual modelo de desarrollo es insostenible”, defiende la compañía Manor Group, que participa en empresas como la española Ecoalf. Tin Shed Ventures, fundado por Patagonia, es otra gestora de inversión que se centra en empresas con un modelo de negocio sostenible.

 

 

 

Según el estudio de PwC, el 17% de las cerca de 200 gestoras encuestadas por la consultora cuentan con un impact fund o planean lanzarlo en el próximo año, mientras que otro 14% está considerando invertir en un fondo de este tipo. El impact investing se refiere a la estrategia de inversión que no sólo busca la rentabilidad económica, si no un impacto positivo desde el punto de vista social o medioambiental.

 

Algunos ejemplos de estas gestoras son Vial Capital, un grupo inversor enfocado en el África subsahariana, o Triodos Investment Management, con 5.400 millones de euros en activos bajo gestión. Reinvestment Fund, BlueOrchard, Reach Capital, Sarona, Circulate Capital o Bridges Fund Management son otros ejemplos de una larga lista de fondos centrados en la inversión con impacto social o medioambiental.

 

La importancia capital de la sostenibilidad como driver de transformación de la moda no sólo se da en las inversiones, si no también en la financiación. El Corte Inglés, Camper, Burberry, Moncler, Salvatore Ferragamo, Prada, Chanel, Adidas, VF o H&M son sólo algunas de las compañías que en los últimos años han lanzado emisiones de bonos verdes, es decir, deuda para la financiación de proyectos vinculados a la sostenibilidad.

 

La sostenibilidad se mete así de lleno en los ratios financieros. A primeros de 2020, el grupo español de grandes almacenes El Corte Inglés inició una refinanciación con los bancos de un pasivo de 2.000 millones de euros para rebajar el coste de la deuda, y pactó una rebaja de los tipos de interés en función de los avances en el campo ESG: si cumple sus compromisos en este aspecto, verá reducido el coste de su préstamo en 2,5 puntos básicos.