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Vinokilo, la ‘búsqueda del tesoro’ de moda al peso donde la experiencia bate a la sostenibilid

La compañía alemana de reventa de segunda mano al kilo celebró a lo largo del último fin de semana su cuarto evento en Barcelona, en la nave industrial Nau Baltik, con una asistencia media diaria de alrededor de mil personas.

Isabel Carmona

25 abr 2022 - 00:00

El comprador medio de Vinokilo tiene entre quince y 25 años y se precia de alejarse del mainstream. “Prefiero este plan con mis amigas a pasearme por el centro sin saber a donde ir”, explica una clienta, acompañada de tres otras chicas de su edad. De hecho, varios asistentes describieron el asistir a un evento de Vinokilo como “una experiencia”, del mismo modo que ir al cine o al teatro. “Es una manera divertida de pasar la mañana”, señala otra clienta, “un poco como una búsqueda del tesoro”.

 

Vinokilo se especializa en la organización de eventos de venta de segunda mano al peso. La empresa alemana, fundada en 2016, abrió las puertas de su cuarto evento en Barcelona a primera hora del mediodía del pasado viernes y dejó atrás la ciudad ayer. Tras tres jornadas de reventa de moda al kilo en la nave Nau Baltik, la empresa prevé que hayan acudido alrededor de mil clientes, según las estimaciones de un miembro del equipo de Vinokilo, que calcula que, a las cinco de la tarde, han cruzado las puertas cerca de trescientas personas, que pagan tres euros por entrar.

 

Aunque la experiencia es una de las prioridades de la mayoría de los asistentes, no todos concuerdan. Una clienta opina que esta no dista de irse de compras por Paseo de Gracia: “las colas son igual o más largas que en el Zara”, explica, mientras su madre asiente a su lado.

 

Pocos clientes mencionan la sostenibilidad. Un par de jóvenes sí declaran que esta es una de las razones por las que consumen moda de segunda mano, aunque no es lo primero que contestan al ser presentados con esa pregunta. “Al final, es moda circular”, explica una joven.

 

Entre las perchas, se escucha a dos amigas discutir sobre si un vestido le quedará o no bien a la otra. “Bueno, me lo cojo y, si no, lo vendo en Vinted”, declara la primera antes de meter la prenda en una bolsa de tela. Las devoluciones no están permitidas, aunque sí se puede intercambiar un artículo por otro o varios que equivalgan al mismo peso, según explica el equipo de Vinokilo España.

 

 

También se escucha hablar en alemán, en inglés y en holandés en la nave industrial. “Creo que he visto a más extranjeros que españoles”, ríe un grupo de jóvenes alemanas. “Es algo que me pasa siempre que voy a comprar vintage”, añade la clienta.

 

En la nave, separada en dos salas de alrededor de doscientos metros cuadrados, las prendas se distribuyen colgadas en largos percheros o se disponen sobre mesas de plástico. Las paredes están decoradas y de fondo suena música electrónica, que será reemplazada por la actuación de un DJ ya entrada la tarde.

 

En cada esquina, hay dos pesas de uso gratuito para que el cliente pueda consultar el precio de las prendas antes de pasar por caja. El departamento de visual merchandising, centralizado en la sede de Vinokilo en Alemania, tiene normativas específicas sobre cómo distribuir el producto que son puestas en práctica por la plantilla de cada país.

 

Además de vender moda, Vinokilo invita a empresas de otros sectores a comercializar sus productos en el espacio de manera gratuita. En una esquina, se erige un pequeño puesto de flores, en honor a la fiesta de Sant Jordi que se celebró el sábado pasado. Fuera del espacio alquilado por Vinokilo, hay cafeterías y puestos de street food de compañías de terceros. “Siempre intentamos elegir espacios que molen, para que la gente se quede a pasar el rato”, explica un miembro del equipo de Vinokilo en España.

 

Las prendas comercializadas en el evento son compradas desde la sede de la compañía a sus proveedores en Estados Unidos, Japón y Holanda. Al almacén de Vinokilo en Valencia, llegan alrededor de 21.000 kilos de prendas que ya han pasado por un proceso de filtraje, lavado y planchado antes de disponerse en el evento en la ciudad española que toque ese fin de semana.

 

Vinokilo ha pasado por Valencia, Jerez, Barcelona, Madrid, Murcia y Alicante, entre muchas otras localidades, desde su entrada en el mercado español en abril de 2021. La ciudad española que mejor ha recibido la compañía es Barcelona, donde el evento ha llegado a recibir a más de 3.000 clientes en una sola jornada.

 

La empresa alemana fue fundada en 2016 de la mano de Robin Balser y se gestiona a través de la sociedad Darpdecade. La compañía se posiciona en el puesto número 141 de la lista de las empresas de mayor crecimiento de 2022 elaborada por Financial Times.

 

En España se genera entre el 10% y el 15% de las ventas anuales de Vinokilo, que en 2021 facturó más de 6 millones de euros. Se trata de diez veces más que la cifra de negocio de 2017.