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Impacto económico, social y medioambiental: las tres caras de la sostenibilidad en moda

Un informe elaborado por Docuten y Milbrait Asesores analiza el impacto de la moda y cómo el sector podría darle la vuelta para dar un retorno positivo a su entorno.

Modaes

28 oct 2020 - 04:49

Impacto económico, social y medioambiental: las tres caras de la sostenibilidad en moda

 

 

Económico, social y medioambiental. Estos son los tres principales impactos que tiene la moda en su entorno y también en los que debe canalizar sus esfuerzos en materia de sostenibilidad, según el informe Moda sostenible: guía práctica hacia un nuevo modelo, elaborado por Docuten, empresa especializada en la digitalización de procesos administrativos, en colaboración con Milbrait Asesores.

 

El documento repasa en primer lugar el impacto medioambiental. La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, según datos de la ONU. Cada año, se usan setenta millones de barriles de petróleo para fabricar poliéster y se talan setenta millones de árboles para hacer rayón, viscosa y lyocell.  Además, la moda es la segunda industria que más agua consume en sus procesos y produce el 20% de las aguas residuales a escala global.

 

¿Cómo darle la vuelta? El documento señala que la vía más común es la búsqueda de materiales alternativos con menor impacto medioambiental. Como ejemplos, el estudio cita marcas como Ecoalf, Xiro Atlantic Denim, Green Forest Wear o las estadounidenses The North Face y Everlane.

 

 

 

 

Además, el informe aborda también el impacto económico de la moda. “La recuperación en este sector, como en otros, no va a ser inmediata, ya que con las políticas de distanciamiento social, el teletrabajo y la incertidumbre de la economía durará más allá de 2020”, señala.

 

En este sentido, la sostenibilidad podría ser una de las palancas para impulsar la recuperación, junto con la aceleración de otras tendencias como la digitalización.

Por último, el informe aborda el impacto social de la moda. “Los consumidores compran más prendas de vestir que en 2000, pero cada una se conserva la mitad de tiempo y, de media, un 40% nunca se utiliza”, asegura.

 

En contraposición a este movimiento, la moda sostenible propone “un pensamiento más responsable, en el que las prendas deben tener un precio justo, respaldado por la calidad de los materiales y la fabricación bajo estándares de seguridad, con un compromiso ético”, dice.