La industria española de la moda rompe con cinco años de reducción de emisiones
Pese al repunte del 2,2% anotado en 2024, los sectores del textil, de la confección y del cuero y el calzado emitieron en 2024 un total de 443.700 toneladas de gases de efecto invernadero, frente a las más de 732.000 toneladas de 2018.
La industria española de la moda pone en pausa la reducción de emisiones a la atmósfera. En 2024, la emisión de gases de efecto invernadero de la industria textil, el sector de la confección y la industria del cuero y el calzado alcanzaron 443.700 toneladas, lo que supone una subida del 2,2% en comparación con el año anterior. Se trata de la primera subida tras cinco años de descensos.
En 2008, antes de que las emisiones el sector empezaran a caer de forma constante en España, estas alcanzaron un volumen de 732.200 toneladas, que ya era una cifra muy inferior a la que se daba al principio de la serie estadística, en 2008, cuando alcanzaban las 941.400 toneladas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Tras el último pico de 2018, cuando las emisiones de CO2 y de otros gases de efecto invernadero subieron un 18,3% anual, estas emisiones cayeron a ritmos del 8,9% en 2019, el 10,6% en 2020, el 1,2% en 2021, el 18,9% en 2022 y el 9,2% en 2023.
El dióxido de carbono (CO2) tiene un alto protagonismo en este tipo de emisiones, con 405.300 toneladas en 2024, un 1,1% más que en el año anterior. El segundo gas más abundante en las emisiones de la industria española de la moda son los hidrofluorocarbonos o compuestos hidrogenofluorcarbonados (HFC), con emisiones por 26.200 toneladas en 2024, un 24,2% más que en 2023.
El conjunto de la industria manufacturera española elevó sus emisiones de efecto invernadero en 2024 tras años de caídas
Las emisiones de metano (CH4) a la atmósfera son aún más residuales en la industria española de la moda, con 9.400 toneladas en 2024, un 1,1% más, y todavía más las de óxido nitroso (N20), estancadas en 2024 en 2.800 toneladas, misma cifra que en el ejercicio anterior.
La subida en las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero por parte el textil, la confección, el cuero y el calzado en 2024 coincide con un repunte registrado también en el conjunto de la industria manufacturera en España. En conjunto, el sector 66.681,5 millones de toneladas, un 1,3% más que en 2023.
Las emisiones subieron en 2024 un 4,8% en los servicios de transporte y almacenamiento, un 0,8% en agricultura, pesca y alimentación y un 0,6% en el caso de los hogares, mientras que se elevó un 3,3% en el resto de ramas de actividad. El conjunto de las emisiones cayó un 0,2% gracias al descenso del 10,3% registrado en suministro de energía eléctrica, gas, vapor, aire acondicionado y agua.
La cuenta de emisiones a la atmósfera del INE también mide otras emisiones que, aunque no son de efecto invernadero, sí resultan nocivas para el medioambiente, como gases acidificantes (GAC) y los llamados gases precursores de ozono troposférico (PRO3). En estos dos casos, los datos avanzados del INE no incluyen los resultados avanzados de 2024, si no que la serie se detiene en 2023.
En este caso, las emisiones de la industria española de la moda de gases precursores del ozono troposférico, que incluyen los compuestos orgánicos volátiles no metánicos (Covnm), óxidos de nitrógeno (NOx), metano (CH4) y monóxido de carbono (CO) medidos en toneladas equivalentes de Covnm, llegaron en 2023 a 2.101,1 toneladas, un 1,1% menos que en 2022.
La emisiones de gases acidificantes por parte de la industria de la moda en España es 3,1 veces menor que en 2008
Asimismo, los gases GAC, en los que se agrupan los óxidos de azufre (SOx), óxidos de nitrógeno (NOx) y amoniaco (NH3), de los que fue responsable la industria española de la moda en 2023 alcanzaron las 402,3 toneladas equivalentes a dióxido de azufre, un 0,6% más que en el ejercicio anterior.
En los dos casos, el volumen de emisiones es netamente inferior al que se daba en 2018 y en el inicio de la serie estadística, en 2008. Frente a 2008, las emisiones de PRO3 son hoy 2,4 veces menos y las de GAC, 3,1 veces menos que cuando empezaron a medirse estas emisiones por parte del INE.