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José García Montalvo (UPF): “Hemos salido del Covid-19 con mucha liquidez y mercados enloquecidos”

El catedrático de economía señala que el Banco Central Europeo acabará finalmente por subir los tipos de interés ante una inflación pujante y critica como se ha llevado la transición energética, sin tener en cuenta aspectos políticos y sociales.  

M. Tamayo

14 abr 2022 - 04:47

José García Montalvo (UPF): “Hemos salido del Covid-19 con mucha liquidez y mercados enloquecidos”

 

 

Como hace dos años con el estallido inesperado de una pandemia, la guerra en Ucrania ha puesto en boca de los analistas una frase que ya suena desgastada: “este problema no es nuevo, sólo se ha amplificado una tendencia que ya existía”. De la misma cuerda es José García Motalvo, catedrático de economía de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), que señala que tanto la subida de precios de la energía, como el de las materias primas y productos esenciales y los atascos en la cadena de suministro son ya viejos conocidos.

 

 

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A todo eso se le suma un capital político escaso, una sociedad agotada tras dos años lidiando con el Covid-19 y una política monetaria tensionada hasta el límite. “Hemos salido renqueantes de la crisis pandémica, pero con mucha liquidez y los mercados enloquecidos”, afirma el catedrático. Ante este cóctel, García asegura que la política monetaria esta vez tiene poco que hacer. “No es posible mantener los tipos a cero con una inflación al 7%”, sostiene. “Desde el Banco Central Europeo (BCE) están mareando la perdiz con la subida de tipos, pero no queda otra salida”, asegura el economista.

 

Europa ya empieza a notar los efectos económicos de la guerra, sobre todo porque su locomotora empieza a ranquear. Alemania, que ya ha emitido un “alarma temprana”, ha pedido a los ciudadanos que limiten el uso del gas ante la alta dependencia al suministro ruso. “Ha habido una gestión energética muy miope”, añade García, que apunta que, por el momento, a la transición energética real “ni está ni se la espera”. “La transición energética ni es ambientalmente neutra ni socialmente irrelevante”, afirma el catedrático.

 

 

 

 

Ante este discurso es inevitable no poner en cuestión el modelo europeo de regulación del mercado energético, que los últimos meses ha sido blanco de críticas. Para el economista, el método marginalista, el que se aplica actualmente en Europa, es una fórmula óptima, aunque depende en gran medida del mix energético de cada país.

 

Otras fórmulas como la de costes medios que proponía España también tiene sus puntos débiles. Con todo, Europa deberá capear un escenario de ralentización del crecimiento junto una subida de precios y los economistas aún no se ponen de acuerdo sobre si el continente se verá abocado a un escenario estanflacionista donde converjan estancamiento e inflación como ya sucedió en la década de los setenta.

 

Al otro lado del Atlántico, los efectos de la invasión no se sienten con tanta fuerza, pero Estados Unidos lucha contra otras fuerzas. La Reserva Federal ya ha anunciado hasta siete subidas de tipos para este año ante una inflación del 7,9% en febrero. “Estados Unidos van más adelantados en este proceso como también lo estuvo durante la crisis pandémica”, asegura García. La economía estadounidense está capeando los efectos de la segunda vuelta de inflación que ya afecta a los salarios y dispara la inflación subyacente. Además, el economista señala que tras el gasto público invertido por la administración de Donald Trump y más tarde la de Joe Biden los estadounidenses están más sensibles a grandes inversiones de gasto público, mientras que en Europa no se han aplicado los fondos Next Generation y ya se está pensando en nuevos paquetes de ayudas.

 

 

Para la otra gran potencia mundial, la guerra no ha llegado en tan mal momento. China, aunque ha de lidiar con los problemas de su burbuja inmobiliaria y una pérdida de fuerza en el crecimiento, no se ha visto abocado a problemas de subida de precios. Aun así, García sostiene que los conflictos armados no favorecen al gigante asiático. “China es un país exportador y necesita estar a buenas con Occidente”, afirma.

 

Para el resto de los países emergentes, la historia pinta todavía peor y García señala dos grandes problemas, uno de ellos debido a que su crecimiento estaba muy basado en la deslocalización de los países occidentales, una tendencia que parece estar de retirada. “Fabricar fuera tiene un coste del que nunca nos habíamos dado cuenta, pero si lo introduces en la balanza ya no es tan ventajoso salir”, admite el economista. En segundo lugar, muchos de ellos están altamente expuestos al incremento de las materias primas. “A todo esto se añade el aumento de los tipos de interés del dólar estadounidense, que siempre afecta a los países en desarrollo”, asegura el economista.

 

Ante este escenario mundial, la pregunta es si sobre la economía global puede cernirse otra recesión global, pero Montalvo se muestra relativamente optimista. “Tampoco es el peor de los escenarios, estamos en un punto medio”, sostiene. “Si todo fuera a durar mucho tiempo al final la economía llegaría a un límite y acabaría por petar, pero esperemos no llegar”, anticipa.