Empresa

Sybilla construye su segunda vida con Lagasca y Japón como palancas de negocio

La icónica firma da un paso más en su relanzamiento con su segunda tienda en Madrid, consolidando la apuesta por el canal físico. Con el 30% del negocio en bridal y a medida, estudia llegar a Miami y Oriente Medio en el futuro.

Sybilla construye su segunda vida con Lagasca y Japón como palancas de negocio
Sybilla construye su segunda vida con Lagasca y Japón como palancas de negocio
Sybilla acaba de poner en marcha su segunda tienda propia en Madrid, concretamente en la calle Lagasca.

Triana Alonso

Sybilla refuerza su relanzamiento. La emblemática firma de moda da un paso adelante en la construcción de su nueva etapa con la apertura de una segunda tienda propia en Madrid. El espacio, que subió la persiana en diciembre en el número 21 de la calle Lagasca, cuenta con una superficie de 185 metros cuadrados y apunta a consolidar el canal físico tras la experiencia previa en Noviciado.

 

La firma construye este nuevo capítulo desde una idea sencilla que pasa por crecer moderadamente, sin atajos y con la boutique como centro de gravedad. “La tienda ha sido nuestro rodaje”, señala la diseñadora a Modaes, en referencia al primer punto de venta del número 9 de la calle Noviciado, con el que la marca ajustó producción, surtido y ritmo antes de dar el salto a barrio de Salamanca.

 

El proyecto se completa con una tercera pata en el mismo entorno. Sybilla ha activado la Galería de la Plaza del Gato a escasos pasos de su tienda de Noviciado. El espacio, ya abierto, contará con exposiciones, conferencias, debates y presentaciones de libros para dinamizar y crear comunidad. La programación arrancó con una muestra de Alejandro Lucadamo y continúa con una exposición del escultor en bronce Cristóbal.

 

La apertura en Lagasca también supone una carga simbólica, según comenta la creativa, al tratarse del regreso al Madrid donde la marca echó raíces hace décadas, ahora con dos direcciones que juegan en registros distintos, de la intimidad de Noviciado a un eje más comercial.

 

 

 

 

La red de distribución sigue siendo corta y selectiva. Además de las dos tiendas propias, la firma vende en El Corte Inglés de Serrano, Jean Pierre Bua en Barcelona y Ágora, en Six Senses Ibiza, un punto con valor histórico dentro de su trayectoria comercial.

 

Por su parte, Japón permanece como principal palanca internacional. Sybilla vende en ese mercado prendas producidas en España a través del licenciatario Itokin y su red de puntos de venta. Con la nueva tienda, la diseñadora espera seguir empujando ese flujo positivo, dado que “las exportaciones a Japón han ido creciendo mucho cada temporada”.

 

Fuera del mercado nipón, la marca mantiene una estrategia prudente. “No hemos empezado la comercialización en otras provincias ni la venta internacional”, explica la Sybilla Sorondo, más allá de acciones puntuales como en Japón. No obstante, la firma reconoce propuestas para crecer fuera y mantiene los brazos abiertos ante las oportunidades de expansión selectiva. “Hay varias propuestas en este momento, una en Miami y otras en Oriente”, explica la diseñadora, sin concretar por el momento las ubicaciones concretas. Para la firma, se trata, más bien, de un proyecto a largo plazo.

 

El reparto de ventas retrata el momento del relanzamiento. “En este momento, novia y a medida suponen más o menos el 30%” del negocio, un peso que, por ahora, está limitado por la capacidad del taller y por la implicación directa de la diseñadora en el desarrollo del producto.

 

 

 

 

La marca ha empezado a abrir palancas complementarias. La categoría de accesorios ha arrancado con una primera colección de bolsos desarrollada en su propio taller artesanal, por ahora concentrada en tiendas propias, con intención de abrirse al exterior más adelante.

 

En paralelo, Sybilla trabaja el desarrollo de licencias, una vía que quiere ampliar, con el mercado nipón como referencia de modelo. “En Japón, el 50% del negocio son licencias y accesorios”, afirma Sorondo, mientras el prêt-à-porter se reparte entre tiendas físicas y venta online.

 

El canal digital, sin embargo, no se plantea como atajo. La firma sitúa el comercio electrónico como siguiente paso, pero sin acelerarlo, con el foco aún en el despliegue físico y en el control de la experiencia y del producto.

 

Fundada por Sybilla Sorondo, la firma del mismo nombre nació en Madrid a comienzos de los ochenta, creció entre el taller de medida y el prêt-à-porter y se consolidó como una de las etiquetas españolas más influyentes por su patronaje, su trabajo de volúmenes y una estética atemporal que conectó con la escena internacional a finales de la década.

 

Tras años de expansión y licencias, Japón se convirtió en su mercado más estable, con acuerdo con Itokin desde 1989, hasta el punto de ser el país donde la marca nunca dejó de operar. En España, el negocio se canalizaba a través de Programas Exteriores, sociedad que entró en liquidación en 2019.

 

La marca y los archivos iniciaron su segunda vida en 2023, tras pasar a Tauro Alonso, controlada por el hólding chileno Hofstra, y en 2024 se articuló un plan de relanzamiento apoyado en el trabajo a medida y un roadshow de pop ups para reactivar su presencia fuera de Japón.