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La hilatura ‘eco’ de Belda Llorens se adapta al mundo post-Covid: hilo antibacteriano y más marca

La empresa echó a andar en 1957 en Alicante y actualmente está liderada por la tercera generación de la familia fundadora.

I. P. G.

11 may 2020 - 04:57

La hilatura ‘eco’ de Belda Llorens se adapta al mundo post-Covid: hilo antibacteriano y más marca

 

 

Belda Llorens avanza en su plan de transformación en plena crisis del coronavirus. La compañía de hilatura, fundada en Alicante a finales de la década de los cincuenta, quiere posicionarse como una marca ingrediente y acercarse a los retailers aprovechando el boom de la sostenibilidad. Además, la empresa está ultimando el lanzamiento de un nuevo hilo con propiedades antibacterianas para equipos médicos, según ha explicado Beatriz Mataix, presidenta y directora financiera de la empresa, a Modaes.es.

 

Mataix recuerda cuando, todavía con su padre al frente de la empresa, Belda Llorens comenzó a especializarse en hilo reciclado. “Entonces era sinónimo de barato y malo, así que no lo promocionábamos demasiado pero se vendía bien porque era más barato que el convencional”, rememora la ejecutiva.

 

“Estuvimos muchísimos años vendiendo así, pero hace seis años empezamos a ver que esto se estaba poniendo en valor y decidimos crear una marca propia, Ecolife”, explica Mataix. “El hilo es una materia prima, nadie consideraba que hiciera falta publicitarse o crear marca, pero al final trabajamos en la moda y eso requiere desarrollar una imagen acorde”, dice.

 


 

 

El año pasado, la compañía reestructuró su oferta para desprenderse de las líneas de menor valor añadido y centrarse en Ecolife, y renovó toda la identidad de la marca y su imagen corporativa. El objetivo es vender directamente a las firmas de moda.

“Hasta ahora vendíamos a fabricantes industriales; nuestros clientes hacían millones de desarrollos para que la empresa de moda eligiera, pero eso no es demasiado eficiente”, opina Mataix.

 

Ahora, la empresa ha comenzado a trabajar directamente con marcas como Ecoalf o Tutto Piccolo, y el siguiente paso es saltarse directamente al intermediario: “queremos que vengan a nosotros y encargarnos del tejido y la confección, así todos nos dejamos muchos costes por el camino”.

 

La fábrica de la empresa en Banyeres de Mariola (Alicante) tiene 65.000 metros cuadrados y capacidad para producir 6 millones y medio de kilos al año y facturar unos 22 millones de euros. En el último ejercicio, tras la reestructuración, la facturación se situó en alrededor de 16 millones de euros. La empresa emplea a 154 personas. 

 

 

 

 

Para capitanear todo el proceso, la empresa fichó hace un año y medio a Gerardo Ibáñez, procedente del sector de la automoción, como director general. El comité de dirección está compuesto por Ibáñez y los hermanos Paco y Jorge Mataix, responsables del área comercial y de desarrollo de negocio, además de Beatriz Mataix, que preside el órgano.

 

Otro de los proyectos de esta nueva fase de Belda Llorens es la trazabilidad, para lo que ha contratado a la compañía tecnológica valenciana Zeus, especializada en este tipo de procesos. Además, la compañía también ha comenzado a trabajar con unos aditivos para producir hilo antibacteriano y antivírico. “Estamos realizando análisis para balletas o toallas y esperamos poder emplearlo para producir equipos sanitarios”, relata Mataix.