Acuerdo UE-Mercosur: guía para entender su impacto para el sector de la moda
La eliminación progresiva de aranceles en confección fruto del acuerdo abre la puerta a las empresas europeas en mercados tan relevantes como Brasil, descartados hasta ahora por gran parte de los operadores internacionales.
Nuevas oportunidades para la moda. La luz verde política de la Unión Europea a la firma del acuerdo comercial con Mercosur, que reúne a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, devuelve al centro del debate un pacto que llevaba más de veinte años negociándose y que ahora cobra una dimensión distinta. En un escenario de fragmentación del comercio global, el tratado allana el terreno para la moda internacional en un mercado de unos 300 millones de potenciales consumidores y abrirá las puertas de plazas tan golosas como Brasil.
El acuerdo está todavía en una fase muy temprana y, aunque cuenta con una mayoría sólida de países que lo apoyan, también hay un buen puñado de estados de la Unión Europea que han mostrado su rechazo directo, como es el caso de Francia. De reunir los consensos necesarios, el texto definitivo tendrá que recibir el respaldo mayoritario del Parlamento Europeo y después ser ratificado por los estados. Incluso aunque las condiciones finales se rebajaran, el acuerdo será muy importante para el negocio de la moda
Qué pasará con los aranceles para la moda
Para la industria de la moda, el acuerdo UE-Mercosur tiene implicaciones directas y cuantificables. Actualmente, los productos de confección exportados desde la Unión Europea al bloque sudamericano están sujetos a aranceles que oscilan entre el 8% y el 12%. Según el calendario acordado, al borrador del cual ha tenido acceso Modaes, estos gravámenes se eliminarán de forma progresiva en ocho tramos anuales iguales.
Las prendas de vestir europeas serán completamente libres de aranceles en Mercosur a partir del 1 de enero de 2033
De cumplirse el calendario previsto, y si el acuerdo entra en vigor en 2026, las prendas de vestir europeas serán completamente libres de aranceles en Mercosur a partir del 1 de enero de 2033. Este horizonte abre nuevas oportunidades para marcas y grupos europeos en mercados como Brasil y Argentina, donde el consumo de moda mantiene una base estructural sólida.
Qué es Mercosur
El Mercado Común del Sur (Mercosur) es un bloque económico y político creado en 1991 con el objetivo de impulsar la integración regional en Sudamérica a través de la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos. Está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como estados parte. Concentra una población cercana a los 300 millones de habitantes y un Producto Interior Bruto (PIB) anual conjunto cercano a los tres billones de euros en 2023, que lo sitúa entre las grandes áreas económicas del mundo.

Más allá de la reducción de aranceles internos, Mercosur aspira a coordinar políticas comerciales y a negociar acuerdos como bloque con terceros países y regiones, convirtiéndose en un actor clave en el comercio internacional y en un socio estratégico para la Unión Europea en un contexto de creciente fragmentación geoeconómica.
España vendió moda a Brasil por valor de 115,7 millones de euros de enero a octubre del pasado año, lo que sitúa al país carioca en la posición 35 en el ránking
Tamaño del mercado
Los cuatro países integrados actualmente en Mercosur tienen un peso bajo en las exportaciones españolas de moda. Según datos de Icex España Exportación e Inversiones, España vendió moda a Brasil por valor de 115,7 millones de euros de enero a octubre del pasado año, lo que sitúa al país carioca en la posición 35 en el ránking de clientes de la moda española.
En Argentina, las exportaciones de moda (categoría en la que Icex incluye textil, confección, calzado, accesorios, perfumería y cosmética, entre otros productos) alcanzaron en los diez primeros meses de 2025 los 59,1 millones de euros, situando a este país en la posición 49 del ránking de principales clientes de la moda española.
Paraguay y Uruguay bajan a las posiciones 56 y 64 en el ránking de clientes exteriores del sector, con un volumen de 44,5 millones y 35,4 millones de euros en compras de productos españoles de moda, respectivamente.
El caso de Brasil es paradigmático, pues desde hace años ha quedado en gran medida al margen del mapa de expansión de la moda internacional por el carácter estructuralmente cerrado de su mercado. El país mantiene elevados aranceles a la importación (especialmente en textil, confección y calzado), además de una fiscalidad compleja y barreras regulatorias que han actuado como freno para las grandes cadenas y marcas globales.
Según datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y del propio sector, los derechos de aduana sobre prendas de vestir se sitúan habitualmente en el entorno del 35%, a lo que se suman impuestos internos y requisitos administrativos que encarecen la operativa. Este contexto ha favorecido el desarrollo de una potente industria local, pero ha limitado la presencia directa de operadores internacionales, que históricamente han optado por fórmulas de licencias, socios locales o, directamente, por mantenerse fuera del mercado brasileño, a la espera de una mayor apertura comercial.
Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría votaron en contra del acuerdo con Mercosur, mientras que Bélgica se abstuvo
Estado de las negociaciones
El respaldo de una amplia mayoría de los estados miembros, entre los que se encuentra España, permite avanzar hacia la firma y la aplicación provisional del pilar comercial, aunque el acuerdo sigue encontrando resistencias relevantes. Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría votaron el viernes en contra del tratado, mientras que Bélgica se abstuvo, un bloque que podría no sumar el peso suficiente para frenar el proceso, pero que anticipa un debate complejo en la fase de ratificación.

Pese al impulso político, el camino no está cerrado. El acuerdo deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y los estados miembros, un proceso que puede prolongarse y que estará marcado por la presión de sectores sensibles. Aun así, la aplicación provisional de la parte comercial permitiría a la industria empezar a adaptarse al nuevo marco.
Reacciones
Desde la patronal europea del sector, la Alianza Europea de Marcas de Confección (Ebca en sus siglas en inglés), el acuerdo se interpreta como una señal política de calado. “El Acuerdo de Asociación entre la UE y Mercosur no sólo desbloqueará nuevas oportunidades comerciales para el sector textil y de la confección, sino que también reafirma la importancia de un comercio internacional basado en reglas y de la seguridad jurídica que nuestra industria necesita para prosperar”, ha señalado Isabelle Maurizi, directora general de la entidad.
Mercosur es uno de los grandes proveedores globales de materias primas clave para la moda, especialmente cuero bovino, algodón y derivados agrícolas
Impacto en aprovisionamiento
El impacto del acuerdo no se limita a la exportación de producto terminado. Mercosur es uno de los grandes proveedores globales de materias primas clave para la moda, especialmente cuero bovino, algodón y derivados agrícolas utilizados en la industria química y textil. La reducción de aranceles abaratará el acceso a estos insumos para fabricantes europeos, reforzando su competitividad en un entorno de costes elevados.
El segmento del cuero y el calzado aparece como uno de los más directamente afectados. Brasil y Argentina concentran una parte significativa de la producción mundial de pieles, y el acuerdo facilitará su entrada en Europa bajo un marco regulado. Para la industria europea, especialmente en Italia, España y Portugal, el reto será equilibrar el ahorro de costes con la protección del tejido curtidor local.
Por otro lado, Mercosur cuenta con una industria textil integrada y costes laborales inferiores a los europeos. Aunque el acuerdo incorpora reglas de origen, exigencias técnicas y compromisos en sostenibilidad, parte del sector teme una intensificación de la competencia en los segmentos de gama media y básica.
La Comisión Europea insiste en que el acuerdo no supone una rebaja normativa. Los productos de Mercosur deberán cumplir los mismos estándares medioambientales, laborales y de trazabilidad que los europeos. En paralelo, Bruselas se ha comprometido a movilizar hasta 1.800 millones de euros para acompañar la transición sostenible de las economías del bloque sudamericano.
El acuerdo EU-Mercosur llegan en un momento en el que EEUU ha intensificado su agenda proteccionista y China sigue siendo un socio complejo para Europa
Oposiciones al acuerdo
El contexto geopolítico refuerza la lectura estratégica del pacto. Estados Unidos ha intensificado su agenda proteccionista y China sigue siendo un socio cada vez más complejo para Europa. En este escenario, Mercosur emerge como un socio alternativo, con afinidad regulatoria y potencial industrial, en la redefinición de las cadenas globales de valor.

Sin embargo, el acuerdo no está exento de críticas, particularmente por el sector primario, que teme la competencia de los productos que podrán llegar desde la región sudamericana. Por otro lado, Los Verdes europeos han advertido de que el pacto, incluso con salvaguardas adicionales, “no cumple con los estándares sociales, laborales y medioambientales que la Unión Europea dice defender”.
La copresidenta del Partido Verde Europeo, Vula Tsetsi, alertó de que el diseño del acuerdo “corre el riesgo de reforzar modelos extractivos de exportación en los países de Mercosur, mientras expone a agricultores y trabajadores europeos a una competencia de productos que no cumplen los estándares sanitarios, sociales y ambientales de la UE”.
En la misma línea, su copresidente, Ciarán Cuffe, señaló que el tratado “no se diseñó con las personas, los agricultores ni el planeta en el centro” y advirtió de que podría “acelerar la deforestación y generar una competencia desleal”, en un contexto de crecientes tensiones comerciales globales y repliegue proteccionista.