Precio, disponibilidad y procesos: los límites de los materiales sostenibles
La irrupción de los gigantes de la moda en sostenibilidad ha acelerado la investigación y el desarrollo de nuevos materiales, pero para muchas empresas todavía es una utopía entrar en este universo.

“Esta temporada, por primera vez, hemos empezado a hacer prendas con materiales sostenibles”, explica un fabricante español situado en las afueras de Madrid. “Vienen las tiendas a realizar sus pedidos, miran y miran, pero las prendas que me compran son las de siempre”, constata. Por ahora, sólo ha desarrollado una parte de la colección con algodón reciclado y poliéster de plástico reciclado. Vistas unas frente a las otras muestran una distancia tan abismal como la del primer papel reciclado con el convencional. Aquel empresario señala con resignación que por mucho que se tenga interés en entrar en este universo, este tiene aún sus limitaciones: precio, disponibilidad y oferta.
La sostenibilidad se impone cada vez más en el negocio de la moda. Ya sea por la creciente presión social o para anticiparse a un futuro con menos acceso a las materias primas actuales, la industria de la moda ha empezado a incrementar la demanda de nuevas fibras sostenibles. El interés por esta cuestión es tal que la investigación en innovación textil ha dejado en punto muerto los smart fabrics o wearables para centrase únicamente en nuevos materiales eco.
La irrupción de los gigantes de la moda en la sostenibilidad ha acelerado la investigación y la innovación en materiales ecológicos hasta el punto de que hoy es posible trabajar igual una colección mediante el sistema tradicional que mediante uno de sostenible. Las barreras de acceso de los materiales sostenible son técnicas, de procesos y acabados; también de costes y disponibilidad y de precio, pero, sobre todo, de modelo de negocio.
Uno de los principales límites del algodón reciclado es que la fibra es muy corta y necesita ser mezclada con poliéster para dar resistencia al tejido
Ser pequeño, en el universo de la sostenibilidad, también es un hándicap. La supervivencia de una start up en el sistema tradicional de la moda es aún más elevada que en uno de sostenible. También lo es para modelos de negocio de moda pronta y de retailers low cost que compran mercancía a volumen.
El modelo importa porque la primera fase para trabajar en clave sostenible pasa por el diseñador. “No sólo es importante conocer los materiales que existen en el mercado, sino cómo utilizarlos”, explica Anna Cañadell, cofundadora de la consultora Bcome, especializada en moda sostenible.
“Es importante que el diseñador sepa qué materiales utilizar para que la colección sea sostenible, es decir, aunque una prenda esté realizada con algodón reciclado, si se ha mezclado con elastómero, se ha teñido de negro y se le han colocado lentejuelas, está lejos de ser sostenible”, asegura Cañadell. Desde el aspecto técnico, aún hay frenos.
“Aunque una prenda tenga algodón reciclado, si se ha teñido de negro y se le han colocado lentejuelas, está lejos de ser sostenible”, según Anna Cañadell
Uno de los límites técnicos más habituales, por ejemplo, son las fibras cortas del algodón reciclado. Este hándicap obliga a mezclarlo con poliéster para dar resistencia al tejido. Otro freno son algunos colores, como la gama de flúors, así como otros más convencionales como el negro o el rojo, que generan más residuos que los demás.
El algodón reciclado, por otro lado, tiene una gama limitada de color, que procede de la separación de los desechos textiles por colores antes de ser procesadas. Si se quiere un tono en concreto que esté fuera de la paleta de color deberá tintarse a parte.
Más allá del aspecto técnico, otra barrera de entrada a este universo es la disponibilidad de los materiales. El algodón sostenible está más expuesto a las inclemencias del tiempo y de las plagas, a la vez que está cultivado en superficies menores y por pequeños agricultores. Las propias características de estas plantaciones generan una mayor incertidumbre en el aprovisionamiento.
En el sistema de la sostenibilidad no hay stock de tejido ni tampoco de las materias primas naturales
No obstante, esta es quizás la limitación que más rápidamente está solventándose. La accesibilidad de materias primas sostenibles se ha disparado en los últimos años con la entrada de los gigantes de la distribución de moda. “La sostenibilidad no es una cuestión de uno, sino que debe ser mancomunada, o no será”, explica Gabriel Farías, experto en aprovisionamiento.
Para que el mercado tenga materias primas sostenibles disponibles y a buen precio es necesario poder crear economías de escala y rentabilizar su producción. De ahí que las barreras de acceso a la sostenibilidad por parte de start ups o de empresas que trabajan bajo el modelo de la moda pronta sean incluso más elevadas que en el sistema tradicional.
“No es aún habitual que se trabaje con stocks de tejidos sostenibles, no hay brockers textiles en este ámbito”, explica Mikel Feijoo, fundador de Skunkfunk. “Lo más habitual es que la marca colabore en el proceso de desarrollo de los tejidos”, asegura.
Para garantizar el acceso a materiales sostenibles es preciso trabajar mano a mano con tejedor y confeccionista
En este sentido, si bien con el sistema tradicional se compra tejido en China, en uno de sostenible se va de mano del propio confeccionista en Portugal en busca de los materiales. La cadena de valor, por tanto, se estrecha. Sin embargo, para cubrir el lastre del tamaño, han empezado a surgir plataformas, como B2Fabric, que agrupan la demanda de empresas pequeñas para realizar compras.
El precio de ser sostenible también es más elevado. No sólo el de las materias primas en sí, sino por todo lo que implica su uso. El despegue de la sostenibilidad está aún en una fase demasiado incipiente: es difícil trabajar con grandes volúmenes, no se trabaja con stocks, la mayoría hay que importarlas y algunos materiales precisan de procesos extra.
Por último, en el reciclaje de la prenda, la última fase del ciclo de vida del producto, también hay que considerar que cuánta mayor sea la complejidad en la arquitectura, menor será su grado de sostenibilidad. “Cuántas más cremalleras, más botones o más lentejuelas lleve una prenda, más complejo será su proceso de reciclaje”, explica Cañadell.
En este sentido, Farías añade que todavía queda por desarrollar el sistema que separe las fibras textiles sin dañarlas. Por ahora, la británica Worn Again, participda por H&M, es una de las pioneras en este ámbito. En la actualidad, el reciclaje continúa haciéndose como hasta ahora: prensando desechos textiles y volviéndolos a hilar, pero el futuro de la circularidad pasa por que no sea necesario volver a producir hilo para la industria.