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Lacroix esquiva la liquidación, pero abandona el prêt-à-porter y la alta costura

2 dic 2009 - 00:00

El periplo de Christian Lacroix por los juzgados tiene final agridulce. Después de que ninguno de los potenciales compradores presentaran las garantías necesarias para hacerse con la firma, que presentó el equivalente francés al concurso de acreedores al no poder hacer frente a sus deudas, el juez apostó ayer por el plan de viabilidad de sus actuales propietarios, los hermanos Falic. Así, aunque la empresa Christian Lacroix esquiva la liquidación, reducirá al mínimo su estructura y suprimirá su actividad en alta costura y prêt-à-porter. La firma francesa se centrará en las licencias y los perfumes, por lo que despedirá a más de cien de sus 120 empleados. La empresa devolverá sus deudas en un plazo de diez años.Termina así, de momento, la crisis de Christian Lacroix, que se enmarca dentro del mal momento que atraviesan las firmas de lujo como Escada. La compañía alemana finalmente ha sido adquirida por la familia india Mittal, que ha visto en ella la posibilidad de alcanzar la rentabilidad. No así ha sucedido con Christian Lacroix, que no ha conseguido beneficios desde su fundación. El conglomerado de lujo LVMH fundó la maison Christian Lacroix en 1987. Ocho años más tarde, en 2005, la firma fue vendida a los hermanos Falic, propietarios de un grupo de tiendas sin impuestos en Estados Unidos. La empresa cerró 2008 con unas pérdidas de diez millones de euros y unas ventas de treinta millones de euros. El jeque árabe Hassan ben Ali al-Naimi, el principal candidato a hacerse con Christian Lacroix, todavía podría involucrarse con la marca. Fuentes del sector señalan que una de las posibilidades sería que el inversor se aliase con los hermanos Falic, que también plantean la posibilidad de ceder la licencia para el prêt-à-porter.