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De las 56 semanas del denim a las 34 del ‘lifestyle’, ¿cuáles son los otros tiempos de la moda?

El fast fashion ha reducido el ciclo de la moda. En dos semanas, las compañías de gran distribución planean, diseñan la colección, producen y distribuyen, sin pasar por intermediarios.

C. Juárez

De las 56 semanas del denim a las 34 del ‘lifestyle’, ¿cuáles son los otros tiempos de la moda?

 

 

Catorce días. Es el tiempo que tarda una prenda de Asos entre que se diseña y se vende. Un año y dos meses es lo que podría demorarse un artículo de una empresa de lujo. Los ritmos de la moda se encuentran completamente distanciados, dependiendo del tipo de marcas, prendas y modelo de negocio, según Faster fashion: How to shorten the apparel calendar de McKinsey.  


Tradicionalmente, una colección de prêt-à-porter o de lujo tarda 61 semanas, el equivalente en 14 meses, entre el nacimiento de la idea y la venta de la prenda acabada: 32 semanas las dedican a la planificación de la colección donde se determina la complejidad y novedades creativas, 10 semanas se dedican al muestrario y trato con intermediarios. El resto, se ocupa en la producción final y distribución.

 

La industria del denim, por su parte, tiene establecidos en 56 semanas de media su clico productivo, es decir, un año. El grueso del tiempo, 29 semanas, lo dedican al diseño y desarrollo. Después, en 10 semanas en hablar con proveedores y los casi cuatro meses restantes están reservados a la producción y distribución de los productos.

 

 

 

 

Las compañías especializadas en el segmento de lifestyle, como Ralph Lauren o Tommy Hilfiger reducen casi a la mitad sus ciclos. La planificación se realiza en apenas quince semanas y la negociación con proveedores e intermediarios se salda en catorce días. Luego, durante 17 semanas la colección se produce y se distribuye en tiendas.

 

Los tiempos más cortos en la moda están manejados por el sector del fast fashion. Las cadenas de Inditex, con Zara a la cabeza, que cada semana lleva productos nuevos a tienda y H&M pueden llegar a extender únicamente durante dos semanas su ciclo de creación y producción, acostumbrando a los consumidores a una constante novedad.

 

 

 

 

Cambio de paradigma del consumidor

Con todo, el informe pone de manifiesto que toda la industria de la moda está acelerando. Lejos quedan ya los tiempos en los que los diseñadores mostraban la colección en las pasarelas, los grandes almacenes hacían los pedidos y los consumidores esperaban seis meses para ir a comprarlo.

 

Además, son las empresas más rápidas las que están liderando el crecimiento del sector. Estos nuevos consumidores premian la velocidad del mercado: en 2017 los ingresos de compañías como Inditex o H&M aumentaron un 8,2%, mientras el resto de empresas minoristas de moda crecieron un 3,5% durante el mismo periodo, según el informe.


Grupos de moda como Burberry o Tommy Hilfiger, que se enmarcan dentro del segmento de lujo y premium, están adaptándose al cambio de paradigma. Se encuentran en pleno proceso de aceleración de sus ritmos históricos con nuevas estrategias como el see now buy now.