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“Bye, Balenciaga”: la firma pierde a sus embajadores y pone en jaque su marca por el escándalo

En la última semana, la empresa de Kering ha estado en el centro de un tumulto público a causa de una campaña en la que aparecen niños con peluches envueltos en cinturones y cadenas asociados con prácticas sexuales.

“Bye, Balenciaga”: la firma pierde a sus embajadores y pone en jaque su marca por el escándalo
La marca asumió la completa responsabilidad por las fotografías y aseguró que “apoya la seguridad y el bienestar de los niños”, pero no fue suficiente para acallar las críticas.

Isabel Carmona

1 dic 2022 - 05:00

Balenciaga, en jaque. En las últimas semanas, la firma del grupo Kering ha estado en el centro de un escándalo público a raíz de una campaña en la que aparecen niños con peluches envueltos en cinturones y cadenas asociados a prácticas sexuales. En menos de quince días, la marca ha sido testigo de cómo algunos de sus principales embajadores de marca han pausado su relación con la empresa y se ha puesto en duda el trabajo de su equipo creativo en redes sociales, claves en su estrategia de comunicación.

 

El primer día, 16 de noviembre, fue el de la presentación de la campaña que anunciaba la línea Balenciaga Objects de primavera 2023. Las críticas llegaron rápidamente, acusando a la firma de promover la pornografía infantil por las imágenes en las que se retratan niños rodeados de accesorios relacionados con la práctica sexual del bondage.

 

Además, la campaña de Balenciaga incluyó la fotografía de un bolso sobre copias de documentos de la Corte Suprema con fecha de 2008 en los que se presenta la decisión de la institución de ilegalizar la distribución de pornografía infantil. La campaña fue fotografiada por Gabriele Galimberti, el primero del team Balenciaga en posicionarse (y defenderse) frente a la controversia.

 

El 23 de noviembre, el artista escribió en una publicación de Instagram que “no había tenido ninguna parte en la elección de los modelos, los productos y la combinación de estos”, detallando que su papel en la campaña se había limitado a fotografiar las escenas.

 

 

 

 

El tiempo corría y las redes, hasta hacía apenas días aliadas de Balenciaga a causa de su posicionamiento a favor de las recientes protestas de Irán y su salida de Twitter tras la controvertida adquisición de la plataforma por parte de Elon Musk, demandaban agresivamente una respuesta de la marca de Kering. Pasaron otras 24 horas antes de que la compañía se posicionase, ya siete días después del lanzamiento de la campaña.

 

La publicación firmada por Balenciaga comenzó con una disculpa. La marca asumió la completa responsabilidad por las fotografías y aseguró que “apoya la seguridad y el bienestar de los niños”. A pesar de haberse responsabilizado por las imágenes, Balenciaga también amenazó con “tomar acciones legales en contra de los responsables”.

 

La compañía no tardó en cumplir con su promesa y, el 25 de noviembre, inició el proceso para presentar una demanda de 25 millones de dólares en contra de la productora North Six y el director creativo Nicholas Des Jardins, al frente de la campaña. En el documento al que tuvo acceso The New York Times, Balenciaga señala al artista y describe sus actos como “malévolos o, por lo menos, extraordinariamente temerarios”.

 

Sin embargo, la audiencia no se contentó con las medidas de Balenciaga, que continuó siendo el centro de escarnio público. Lo peor estaba por llegar: el 27 de noviembre, Kim Kardashian, embajadora de marca de la empresa de Kering desde hace años y protagonista de una de sus últimas campañas, realizó una publicación en redes en la que explicó que había pedido explicaciones a la compañía en privado.

 

 

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Aunque Kardashian no condenó rotundamente a Balenciaga, al contrario de la opinión general de las redes sociales, sí señaló que estaba “reevaluando” su relación con la marca. La modelo y empresaria acumula 334,3 millones de seguidores en Instagram y 74,3 millones de seguidores en Twitter.

 

Bajo la publicación de Kardashian en esta última plataforma, se leen comentarios como “no se deberían dar segundas oportunidades, tú también eres madre” o “son unos pedófilos y se merecen ser cancelados”. La supermodelo Gigi Hadid, que ha trabajado con Balenciaga en varias ocasiones, no ha realizado ninguna publicación acerca de la controversia, pero sí ha borrado todas sus fotos de la firma en redes sociales.

 

El 28 de noviembre, el día después de la declaración de Kardashian, las búsquedas de Google de las palabras “escándalo Balenciaga” alcanzaron su punto álgido en las últimas dos semanas. Estados Unidos fue el país donde más se realizó esta búsqueda. Aunque Kering no segrega las ventas por países, la empresa genera el 34% de sus ingresos anuales en Norteamérica, su segundo mayor mercado por debajo de Europa del Este.

 

 

Dime con quién te juntas…

 

Balenciaga supo esquivar la cancelación pública recientemente tras cortar lazos con Kanye West, con quien lanzó una colección de la mano de Gap y que, en los últimos meses, ha realizado declaraciones públicas controvertidas, varias de ellas dirigidas a la población judía y afroamericana.  

 

El rapero y diseñador, exmarido de Kim Kardashian, presentó la nueva colección de su firma Yeezy durante el desfile de Balenciaga en la Semana de la Moda de París el pasado octubre, el último resquicio de la unión entre ambas empresas.

 

Por otro lado, Demna Gvsalia ha trabajado con West en varias ocasiones para diseñar colecciones para Yeezy. El diseñador, nombrado director creativo de Balenciaga en 2015, cuando abandonó Vetements, dio un giro a la marca de Kering poniendo la controversia en el centro de sus diseños y campañas y liderando la tendencia del ugly clothing que posteriormente ha beneficiado a marcas como UGG y Crocs.

 

Gvsalia también ha vinculado la marca Balenciaga a las redes sociales y al mundo online, acercándose así a la generación Z. En una entrevista de 2018 con Highsnobiety, el diseñador declaró que “la mayoría de mis diseños toman inspiración en la pantalla”.