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Pedro Andrés: “La nueva Ley de Residuos puede llevar al cierre a las empresas de recogida”

El presidente de la Asociación Ibérica del Reciclaje Textil (Asirtex) se muestra muy crítico con la nueva ley, ya que obliga a que al menos el 50% de la recogida lo realicen empresas de inserción, “lo que puede convertir al sector en un oligopolio”.

Pedro Andrés: “La nueva Ley de Residuos puede llevar al cierre a las empresas de recogida”
Pedro Andrés es presidente de Asirtex

C. Juárez

21 jul 2022 - 05:00

“Estamos muertos”. Pedro Andrés, presidente de la Asociación Ibérica del Reciclaje Textil (Asirtex) es uno de los principales detractores de la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminantes para una economía circular. Andrés, también al frente de la empresa de recogida textil Texlimca, no duda en cargar contra la disposición decimonovena de la normativa, que obliga a que, al menos, el 50% de la recogida lo realicen empresas de inserción laboral, como Koopera o Aeres. “Esto puede convertir al sector en un oligopolio”, sostiene el presidente de la patronal, que asegura que, de no corregirse este anexo, “supondrá el hundimiento de las empresas mercantiles especializadas en recogida textil”.

 

 

Pregunta: ¿Cómo afecta la nueva Ley de Residuos a las compañías especializadas en recogida?

 

Respuesta: Afecta hasta el punto de que puede hacerlas cerrar. La nueva ley (que obliga a que al menos el 50% de la recogida lo realicen empresas de inserción) puede convertir el sector en un oligopolio ya que, por ejemplo, cuando un ayuntamiento pequeño saque a concurso la recogida de residuos textiles, elegirá sólo a ese tipo de empresas, por lo que el resto nos quedamos fuera. Estamos muertos, supone el hundimiento de las empresas mercantiles especializadas en recogida textil.

 

 

 

P.: ¿Qué le pide al Gobierno?

R.: Que derogue esta cláusula inmediatamente, porque provocará el cierre de muchas empresas del sector. Si quiere tener una distinción entre las empresas de inserción y las mercantiles, que conceda el máximo del 50% y no el mínimo, lo que obliga a hacer un concurso repartido. Ahora hay municipios españoles donde nuestros asociados no pueden entrar. Porque provoca el cierre de las empresas del sector, porque los concursos que vayan a ir venciendo tendrán que acogerse a esa ley. También hay una falta de inversión total.

 

 

 

 

P.: El primer paso para el reciclaje es la recolección. ¿Faltan contenedores de recogida de residuos?

 

R.: Sí, faltan cerca de 40.000 contenedores de recogida en España. Para hacer una buena gestión, hace falta estar cerca del ciudadano. De vidrio, por ejemplo, hay un contenedor por cada doscientos habitantes. Al final, la manera de facilitar que la ropa no quede en el vertedero es ofrecer al ciudadano la disponibilidad de depositarla en los contenedores adecuados, y de recogida de ropa sólo hay 20.000 en España, cuando lo ideal sería que hubiera entre 45.000 y 60.000 contendores. También incido en que haya un solo color y un solo mensaje para las recogidas: “ropa y calzado para reciclar”. El gestor, si es profesional, hará lo que tenga que hacer.

 

 

P.: Las grandes empresas se han subido al carro de la recogida en los últimos años. ¿Genera ya un volumen importante?

 

R.: Es más greenwashing que otra cosa. Es una aportación al medio ambiente de manera mercantil porque al final muchas empresas hacen promoción de ventas. Creo que el herrero tiene que herrar y el confeccionista confeccionar, y no se puede hacer de todo por querer ser sostenibles.

 

 

P.: ¿Tiene capacidad España para convertirse en un hub de reciclaje?

 

R.: Sí, seguro. En España hay ONG, asociaciones, fundaciones, empresas de economía social, yempresas mercantiles autorizada para recoger ropa. Pero es fundamental que la sociedad abandone el concepto de dar la ropa para donar. El reciclador ya hará lo que tenga que hacer y prepararla para su reciclaje si es válida. No pueden venir gente que por ser una asociación empiece a recoger ropa y luego venderla. Aquí de lo que se trata es de que los que seamos gestores autorizados de residuos podamos hacer la preparación para la reutilización. Pero claro, con la nueva ley se anula todo tipo de recogida selectiva a los gestores mercantiles.

 

 

 

 

P.: ¿Por qué no hay una cultura de reciclaje de ropa?

 

R.: La cultura del ciudadano se adquiere en función del tiempo. La gente joven renueva el armario cada dos por tres y hay campañas de compra brutales. Hay que hacerles entender que hay que reducir el consumo. Otro factor para la recogida es la comodidad: si tengo que ir a tres kilómetros para depositar la ropa en un contenedor, mejor la tiro a la basura. También es fundamental que el Ministerio de Educación participe y educar a los niños en que no es necesario llevar la flecha, el caballito o el cocodrilo. Es necesario comprar mejor y no ser mejor que nadie. ¿Nos hace falta la ropa que tenemos en los armarios?

 

 

P.: Euratex estima que se necesitan entre 6.000 millones de euros y 7.000 millones de euros de inversión para la puesta en marcha de hubs de reciclaje textil. ¿Es suficiente?

 

R.: Con 7.000 millones de euros para toda Europa no hay nada que hacer. Antes el plan era poner en marcha cinco macro hubs de reciclaje, pero ahora se han dado cuenta de que con cinco no van a ninguna parte, por eso están proponiendo hasta 250.

 

 

P.: ¿Cuántos hubs podría acoger España?

 

R.: Fácilmente, quince, osea, el 10% de los 250. Esto lo deberían liderar los productores de prendas, se tiene que aplicar el principio de que quien contamina paga. Pero la pregunta es, cuando consigamos reciclar, ¿el productor querrá comprar el material reciclado si es más caro que el virgen?

 

 

P.: ¿El producto reciclado genera rechazo?

 

R.: Desde siempre el textil ha llevado materia reciclada en el interior, aunque nadie ha querido que se diga. Todo residuo textil ha sido destinado para hacer borra o mezclarlo con materia nueva para hacer nuevos tejidos y eso siempre ha sido tabú. Hoy es al contrario, es una forma de vender. Yo llevo en esto más de cincuenta años y desde siempre se han vendido productos reciclados.