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Modesto Lomba: “El consumidor está desinformado, compra moda sólo porque es barata”

El diseñador, que también preside la Asociación de Creadores de Moda de España (Acme), explica que falta apoyo institucional para que las empresas de diseño en España adquieran tamaño y visibilidad en el extranjero.

Iria P. Gestal / Christian de Angelis

15 abr 2019 - 04:58

Modesto Lomba: “El consumidor está desinformado, compra moda sólo porque es barata”

 

 

Modesto Lomba abre las puertas de su estudio en Madrid cuando está todavía en silencio. Falta una hora para que lleguen los primeros trabajadores y no se escucha ni siquiera el vibrar del móvil, porque en algunas zonas no hay cobertura. En las paredes cuelgan fotografías de los ochenta y obras de arte que conviven con maniquís vestidos de Devota&Lomba.

 

El creativo, que preside también la Asociación Creadores de Moda de España (Acme), dice, con algo de nostalgia, que tiene la suerte de tener clientas “que todavía valoran una buena lana”, pero que el cliente en España está, en general, desinformado. Se lamenta de que lo barato prima a la hora de comprar moda, y de que falta apoyo institucional para que las empresas españolas de diseño adquieran tamaño y visibilidad en el extranjero. “A los diseñadores se nos pide que seamos creativos, gestores, y que pongamos la financiación…”, dice.

 

También reconoce que quizás falte más unión en el sector y una portavocía única. ¿Un candidato? “Amancio Ortega no va a querer, pero sería la persona perfecta”, bromea entre risas. Con el dueño de Inditex compartió tres horas de charla el día en que el grupo salió a bolsa, y asegura que “entiende perfectamente el diseño y la creatividad, y lo valora”.

 

 Lomba es optimista con la situación actual de las empresas del sector, pero con la prudencia de quien ha vivido en carne propia un concurso de acreedores y se prepara ya para la nueva recesión que está por venir. “Estamos al final de una era, o quizás al principio de otra que nadie sabe cómo será”, sentencia.

 

 

 

 

Pregunta: ¿Qué nota le daría al diseño de moda en España?

Respuesta: ¿Veinte no vale? Soy muy positivo en este aspecto. Tenemos nuestras carencias, pero el nivel de diseñadores y de diseño es muy alto. Nos falta, entre otras cosas, financiación…

 

P.: ¿Por eso no hay empresas más grandes, porque no hay financiación?

R.: Hay muchos motivos. Uno principal son los tiempos que nos han tocado: el prêt-à-porter y las grandes marcas se han desarrollado plenamente en España en la década de los ochenta. De ahí hemos pasado a la etapa que estamos viviendo ahora, que no sé si es el principio o el final de una era. Quizás el fast fashion está dando sus últimos coletazos y estamos ya en la siguiente etapa, que no sé cuál es.

 

P.: ¿Qué le falta al diseño español?

R.: Para desarrollar una marca de moda se necesita inversión. Si el trabajo creativo no se fundamenta en una estrategia económica, el resultado es menor. Aunque los resultados, analizados en el conjunto del sector de la moda, tampoco son malos: copa casi el 3% del Producto Interior Bruto.

 

 

 

 

P.: ¿El management es un problema?

R.: Es como si estuviéramos discutiendo sobre si podemos hacer un buen bizcocho sin los ingredientes. La gestión para hacer ese bizcocho puede ser muy buena, pero le falta la harina, entonces nunca vamos a poder hacerlo. Podemos sustituirlo por otros elementos y por mucha magia, y podremos tener otro tipo de dulce, y creo que es el resultado que tenemos. Hay muchos diseñadores que durante muchos años han estado construyendo marca y tienen un resultado, pero estamos desaprovechando la oportunidad de ser mejores.

 

P.: ¿Cuál es el ingrediente que falta?

R.: La inversión. Se nos pide demasiado a los diseñadores: que seamos creativos, gestores, que pongamos la financiación… Lo siguiente es que seamos el horno para el bizcocho. A mí me gustaría ver si en otro sector se da alguien que es capaz de crear una empresa y tener también muchas otras cualidades. Magos siempre los hay, pero en general todos hacemos una cosa bien.

 

P.: ¿El tándem gestor-creativo podría funcionar en España?

R.: Muchos lo tenemos, y por eso perduramos en el tiempo. Aun así, probablemente un buen gestor también se puede conseguir si se tiene el capital para contratarlo.

 

 

 

 

P.: Usted tuvo un viaje de ida y vuelta con un socio industrial…

R.: Los momentos de crisis nos han vapuleado a todos y nos han recompuesto a los que hemos sobrevivido. Tampoco estamos haciendo nada diferente de lo que hacíamos antes, aunque evidentemente con mucho más tiento y también más miedo en las decisiones que tomamos, siendo más conscientes de que no nos va a durar toda la vida la bonaza, y más ahora que se anuncian nuevas crisis. Yo tengo el foco en eso, en que el río no me vuelva a arrastrar.

 

P.: Se acaban de aliar con un industrial gallego para la línea de prêt-à-porter, ¿es esta la vía?

R.: Seguimos con la misma dinámica anterior a la crisis, hacemos nuestra gestión como equipo creativo y tenemos acuerdos con licencias en diferentes sectores. Esto nos permite generar recursos para seguir presentando colecciones creativas sin el condicionante de que sólo queremos vender. Queremos expresarnos, pero también queremos vender.

 

P.: ¿Por qué el diseño no ha sido atractivo para el capital?

R.: Son muchos los elementos. Uno de ellos es que no somos un país donde se premie la labor de investigación o creativa.

 

 

 

 

P.: ¿Falta cultura de moda en España?

R.: Falta, la hemos perdido o la estamos perdiendo a pasos de gigante. No solamente desde el punto de vista de entender que la moda es un sector empresarial importante, sino que el consumo también está haciendo perder al cliente la cultura del diseño. El consumidor está desinformado. No tiene conocimientos, no sabe lo que es una buena lana o una prenda bien hecha. La voracidad de vender lo que sea al precio que sea está haciendo que el consumidor no valore nada. Compra barato y le da igual si es poliéster malísimo o está mal hecho.

 

P.: ¿El diseño tampoco se valora, estando en el país del fast fashion?

R.: Estamos dejando de hacerlo. Pensamos que comprar ropa es comprar barato. Consumir moda o diseño tiene el componente de disfrutar de algo que tiene alma, algo que compras con pasión. Es como comer sin más porque tienes hambre o comer para disfrutar.

 

P.: ¿Zara ha maleducado al consumidor?

R.: Es una de esas cosas que a corto plazo vemos como ventaja, pero a la larga tiene consecuencias. Zara ha educado a un consumidor a comprar ropa con un poco más de identidad. Ese consumidor podría llegar a un punto que luego, al llegar a su estabilidad económica, volviera a comprar el original. Pero la voracidad del consumo está deformando al consumidor. Compra con una tecla en Amazon un trapo con dos costuras. ¿Eso es un vestido? Se compran cosas que no tienen precio, sólo se paga el transporte.  Lo estamos viendo también en otro sectores, como los VTC. La idea es muy buena pero, ¿a dónde nos va a llevar? ¿A un control de mercado?

 

 

 

 

P.: ¿Qué han hecho mal las empresas de diseño para que ese consumidor no vuelva?

R.: No sabría decirle si es algo que hemos hecho mal nosotros o es que luchar contra los grandes monstruos es muy difícil.

 

P.: Inditex patrocina Mercedes Benz Fashion Week Madrid. ¿Lo hace para evitarse críticas?

R.: No. Inditex valora más el diseño español de lo que nos imaginamos, y no es una respuesta recurrente, estoy convencido. He tenido la oportunidad de tener dos conversaciones con Amancio Ortega, la primera el día que Inditex salió a bolsa. Tuve una conversación de casi tres horas con él cuando él debería haber suspendido la reunión. Creo que Amancio Ortega entiende perfectamente el diseño y la creatividad, y la valora. Desde su prisma, evidentemente. Dentro de las grandes empresas de fast fashion, probablemente Inditex es la que más entiende, o muestra, una sensibilidad cercana al diseño. Tiene más moda que otras marcas. Pero es mi apreciación, igual leen esto y se ríen muchísimo porque me han engañado vilmente.

 

 P.: ¿Qué supone para un diseñador nacer en el país de Zara?

R.: En realidad no es nacer en el país de Zara, sino en esta etapa del fast fashion. A los franceses les tocó la alta costura y el lujo, a los italianos el desarrollo del prêt-à-porter y a nosotros esto. Por eso tenemos que ver cuál es la siguiente etapa de la moda.

 

 

 

 

P.: ¿Podría suponer un paso atrás?

R.: Podría ser. Si nos olvidamos de que hay una parte de la población en el mundo que se está quedando atrás como consecuencia de la crisis… Pero sería la fase natural. En España ya estamos en la etapa de sentarnos a la mesa a disfrutar de las ricas viandas y no pasamos hambre, hablamos de estrellas Michelin… En la moda podría ocurrir lo mismo. 

 

P.: ¿Para un diseñador es un fracaso trabajar en Zara, Mango o Desigual?

R.: No. Siempre les digo a mis becarios que no pierdan la oportunidad de pasar por una empresa como Inditex, es un gran ejercicio. Si yo estuviera en su lugar pasaría por ahí, porque cuando decidas dar el paso de crear tu colección tendrás una visión mucho más de 360 grados.

 

P.: ¿Pero el fin último para un diseñador siempre es crear una marca propia?

R.: No. Ahí nos estamos equivocando. No sólo debemos formar diseñadores. Pensar que en el objetivo es sólo presentar una colección no tiene mucho sentido, porque un proyecto funciona si hay muchos elementos. Es cierto que vende mucho mejor una escuela que te cuenta la fábula de ser el sustituto de Karl Lagerfeld. Pero sólo hay puesto para uno y el resto se van a tener que colocar en otros lugares.

 

 

 

 

P.: Tous acaba de entrar en Acme. ¿La gran distribución y el diseño están destinados a entenderse?

R.: Totalmente, y ese es el mejor ejemplo. Como asociación entendemos desde hace mucho tiempo que el concepto creativo de moda es mucho más que sólo hacer ropa. Los que hacemos ropa tenemos un momento lo suficientemente acotado para esa creatividad absoluta, que es la pasarela, pero una vez te bajas hay que vender, y ahí la forma de trabajar es completamente diferente.

 

P.: ¿Por qué a los políticos les gusta tanto hacerse fotos en las pasarelas?

R.: Me gustaría pensar que les gusta mucho, pero en realidad no. O igual les gusta hacerse fotos y luego se implican menos con el sector. Tendría que ser algo natural, somos un sector con una aportación económica importante y no tendríamos que verlo sólo desde el sentido frívolo de la foto. Eso lo hemos visto y lo vemos en otras pasarelas donde realmente hay un compromiso más consciente, probablemente cuando las cifras de casi el 3% del PIB español bajen, alguien dirá, “tendríamos que haber hecho algo”. Y no se trata de hacerse más fotos. Cuando desde Acme tocamos a la puerta de muchos ministerios, cuando llevamos a cabo iniciativas solos como la exposición en París, no lo hacemos sólo por nuestros diseñadores sino como apoyo a esas cifras, porque al final se habla de moda española. Quien entienda que solamente es para hacerse una foto se ha equivocado.

 

 

 

 

 P.: Si se pusiera en marcha un Ministerio de Moda, ¿qué es lo primero que tendría que hacer?

R.: ¡Qué buena idea! Estoy convencido de que Amancio Ortega sería el primero en apoyarlo. La creatividad es el valor de nuestro país. Canalizarlo a través de un ministerio sería un síntoma de que nos lo tomamos en serio, que la moda no es sólo un sector cultural sino también una gran industria. No puede ser que nuestros representantes o que las primeras damas no muestren eso con un absoluto orgullo. Tendría que haber un ministerio de nuestros bienes culturales. En Acme fuimos los primeros que dimos el paso de acercarnos al cine. Queríamos visibilidad, pero también se la damos a ellos: no puedes ir a recoger un premio tan importante como un Goya como vas a la pescadería.

 

P.: Ya existe un Ministerio de Cultura…

R.: Somos una industria, no hay que ver sólo la parte cultural.

 

P.: ¿Falta cohesión desde el punto de vista asociativo?

R.: Trabajamos en equipo con otras asociaciones, aunque no siempre vemos las cosas desde el mismo prisma. Si estuviéramos representados por una única asociación como Fedecon, se podría diluir un poco nuestra visión. No está mal que haya distintas identidades en el sector que nos permita tener diferentes voces.

 

P.: ¿Haría falta un único portavoz frente a las instituciones?

R.: Sí, probablemente haría falta un portavoz que recoja todas las sensibilidades. Pero a veces no se trata de tener un portavoz sino simplemente de tenerlo claro. Tener claro que los datos ahora mismo son muy buenos, pero no podemos relajarnos, y que desde las instituciones se tomen medidas para dar difusión al sector. Se están tomando individualmente, pero no como país. Los datos de grandes empresas como Inditex son muy buenos, y pensamos que todos lo estamos haciendo muy bien, pero quienes lo están haciendo bien son ellos. Y el día que esas cifras dejen de ser buenas nos daremos cuenta, porque esto no va a durar toda la vida. Eso es lo que nos faltaría tener claro. ¿Eso lo tenemos que reflejar en una persona? Igual sí.

 

 

 

 

P.: ¿Amancio Ortega?

R.: Es una persona con una lucidez absoluta. No va a querer, pero seguro que sería la persona perfecta para ver cómo podemos llevar esto más allá o estar preparados para los nuevos cambios.

 

P.: ¿En qué tendría que cambiar Mercedes Benz Fashion Week Madrid?

R.: Una pasarela es imagen, pero imagen para vender, no para que digan qué guapo y qué fashion que eres… En este sentido, el modelo actual de la pasarela es el correcto. Podemos pensar en otros formatos, venimos hace no muchos años de la alta costura, donde las colecciones se presentaban en el hermetismo más absoluto… Esto va a continuar cambiando, pero la fórmula está bien.

 

P.: ¿Puede aspirar a tener vocación internacional?

R.: Hacerse un hueco en el calendario internacional no es fácil para nadie que no sea París, Milán o Nueva York. Somos conscientes. Pero no es imposible hacerse un pequeño huequecito. Las fechas, la gestión, las colecciones… Todo es importante, pero no es suficiente. Por eso tendría que existir ese ministerio. Debería ser un ejercicio conjunto de un país. La visibilidad que podría tener la pasarela no sólo es un ejercicio que depende de Charo Izquierdo, de Ifema, o de Acme, tendría que ser un discurso de país.

 

 

 

 

P.: ¿Tiene sentido una pasarela en cada provincia?

R.: No me parece mal, si tenemos claro que donde tenemos que poner todos los esfuerzos y todo el foco es en una. Y si tenemos esa vocación de país. Italia lo hizo muy bien… Pero no se trata de copiar ese modelo, porque los tiempos han cambiado. No cometamos el error de los ochenta de intentar copiar el modelo italiano cuando ya no toca, como pasó con Moda España. No digo que fuera un proyecto tirado a la basura, pero no tocaba. Hay que inventar nuestro propio modelo y para eso necesitamos una cohesión de sector y de país.

 

P.: En caso de apostar por una plataforma, ¿tiene que ser Madrid o podría ser Barcelona?

R.: Lo importante es tener claro que hace falta una principal que nos lidere. Se trata de construir donde tenemos más elementos que nos permitan hacerlo bien. Si el formato de la pasarela está mejor construido en Madrid, y no digo que así sea, y las comunicaciones son mejores, y los principales medios de comunicación están aquí, para qué nos vamos a ir a Toledo. Los políticos nos van a intentar llevar a estos líos, pero seamos inteligentes. Como asociación lo hemos demostrado: empezamos con el Gobierno de Aznar, pasamos por el de Zapatero, Rajoy, ahora Sánchez… El sector no tiene que estar en esto, sino en la lógica. Y todos los diseñadores de todos los lugares de España vienen a Madrid.

 

P.: ¿Por qué la moda ha dejado de estar de moda?

R.: Por la desinformación. Estamos perdiendo la capacidad de pensar por nosotros mismos y disfrutar de lo que verdaderamente queremos. ¿Para qué quiero llegar a una caja de madera con el último modelo de teléfono? Comprar una prenda de autor nos aporta a nuestra salud emocional, porque te sientes reafirmado. ¿El móvil? Lo único que me crea es más estrés. Instagram me estresa.

 

P.: ¿Cómo se puede revertir?

R.: No quiero ser dramático. Hay mucha gente que sigue pensando en nosotros y que sigue disfrutando de comprar una pieza de autor. Pero en lugar de crecer nos hemos estancado. Al final la solución es pararse a pensar un poco más las cosas. Después de la crisis, el sistema continúa siendo el mismo: hay que empobrecer a una parte de la población para que McDonald’s venda más hamburguesas, que además nos matan un poquito antes. El consumidor perfecto es ese, el que trabaja mucho sin pensar y compra sin sentido hasta que lo meten en la caja. Que piense que lo divertido es viajar a través de Instagram y ver qué bien se visten nuestras blogueras y cómo disfrutan con la moda.