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La francesa Jennyfer se repliega en España y cierra la mitad de sus tiendas

C. Pareja

14 may 2012 - 05:00

La cadena francesa de moda joven Jennyfer finaliza su aventura española. La compañía ha cerrado en lo que va de año nueve puntos de venta, casi la mitad de sus establecimientos, en el mercado español. Jennyfer, que tiene aún presencia en ciudades como Madrid y Barcelona, ha reducido drásticamente su número de puntos de venta en el país, donde contaba con 19 establecimientos.

 

La cadena, que cuenta con alrededor de 400 tiendas en Europa y una facturación de 300 millones de euros, ha cerrado durante este año nueve establecimientos en España. El repliegue en España de Jennyfer, controlada por los propietarios de Celio, está siendo escalonado: primero Barcelona, donde aún conserva una tienda; Madrid, donde ya ha cerrado tres establecimientos; La Rioja, Valencia, Alicante y Zaragoza.

 

Según fuentes del sector, la compañía está programando una retirada del mercado español, y según aseguran, “las tiendas que quedan abiertas estarán cerradas en muy poco tiempo”. La compañía se niega a hacer declaraciones al respecto.

 

La caída del consumo ha golpeado al sector ya que sólo algunas cadenas de moda siguen siendo rentables en España. Jennyfer compite en este mercado con compañías muy consolidadas como Blanco, Pimkie, su principal competencia, o las cadenas dirigidas a un público joven del grupo Inditex como Bershka, Stradivarius o Pull&Bear.

 

Jennyfer se fundó en 1985, en Francia, de la mano de David Tordjman y Gérard Depagnat. Desde entonces, la compañía se ha expandido por el mercado europeo, principalmente en el francés, donde la compañía cuenta con la mayoría de sus establecimientos.

 

La cadena, especializada en moda femenina juvenil, vivió su pleno apogeo durante los años noventa. Sus ventas se triplicaron en cuatro años y su red de distribución superaba las 300 tiendas. Fue en 2005 cuando Jennyfer dejó la senda de la rentabilidad: su facturación cayó un 7% y los fundadores de la marca se vieron forzados a buscar un socio financiero que les salvara de la quiebra.

 

Según el diario francés Le Figaro, cuando la compañía anunció su venta, grandes empresa del sector como la sueca H&M, la gallega Inditex o el grupo Mulliez se interesaron por comprar una parte de la compañía. Finalmente, fueron Marc y Laurent Grosman, fundadores de la cadena de moda masculina Celio, los que se hicieron con el 51% de Jennyfer.

 

Para los Grossman, que realizaron esta operación a título personal, esta compra significaba un importante “vector” de crecimiento y una apuesta en firme por la diversificación, ya que con la adquisición de Jennyfer se introducirían en la moda femenina, algo que se sumaría a su experiencia en Celio.

 

En la actualidad, siete años después de la reorientación y cambio de estrategia a la que se vio sometida la marca, Jennyfer ha aumentado su número de tiendas, ha centrado sus fuerzas en conquistar a un nuevo público objetivo y sigue creciendo en el mercado francés a la par que Celio. Según los últimos datos disponibles, la facturación de Jennyfer se sitúa en 300 millones de euros.