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Alain Afflelou mantiene su plan de aperturas en España y anticipa una “normalización” en 2021

La compañía se ha apoyado en la digitalización para la reapertura después de los meses de confinamiento y prevé mantener el ritmo de entre diez y doce nuevas tiendas al año.

I. P. G.

4 jun 2020 - 04:54

Alain Afflelou mantiene su plan de aperturas en España y anticipa una “normalización” en 2021

 

 

Un año de mucha lucha. Así define Eva Ivars, responsable de Alain Afflelou en España, los doce meses que vienen por delante. La ejecutiva dice que el sector será, “como todos”, menos rentable tras el Covid-19, y que la normalización no llegará al menos hasta mediados de 2021.

 

Aunque el arranque tras los meses de cierre ha sido mejor de lo previsto, Ivars recuerda que “el consumidor no va a tener demasiada renta disponible” y, como ocurre en todas las crisis, se inclinará más hacia la marca blanca y prolongará la vida de sus gafas graduadas.

 

“Vendemos un producto que la gente preferiría no llevar”, dice Ivars, lo que hace que sea de los primeros gastos que se recortan durante una crisis. En el confinamiento, sí han crecido, sin embargo, las ventas de lentillas a través de la web y de las gafas con filtro azul, ante el uso intensivo de las pantallas durante este periodo.

 

Alain Afflelou cuenta con 325 ópticas en España, de las que ochenta son propias, y cerró el último ejercicio (finalizado en julio) con unos ingresos de 124,5 millones de euros en el país. Pese al impacto del coronavirus, la empresa mantiene su apuesta por crecer en el mercado español.

 

 

 

 

“Creemos que habrá oportunidades”, dice Ivars, que también y es directora de transformación digital global del grupo francés. Afflelou tenía previsto realizar cinco nuevas aperturas antes de julio, que se han retrasado, y pone en marcha de media entre diez y doce nuevos establecimientos cada año.

 

En las oficinas centrales de Afflelou en el Paseo de la Castellana todo se precipitó la semana del 14 de marzo, cuando se declaró el estado de alarma, y la óptica fue considerada actividad esencial y, por tanto, no estaba obligada a cerrar sus establecimientos.

 

La primera decisión fue mandar a todo el mundo a casa y cerrar las tiendas; hoy parece muy lejano, pero entonces no teníamos equipos de protección personal (EPIs) y había miedo, no había gente en la calle”, recuerda Ivars. La empresa recomendó cerrar a sus franquiciados aunque mantuvo un pool de ópticas de guardia a las que se le dieron servicios mínimos desde la central.

 

 

 

 

La compañía presentó un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (Erte) sobre la plantilla de sus tiendas propias, que asciende a 377 personas. En central, la empresa optó por no suspender del todo el empleo “porque pensamos que no era bueno la desconexión total, el aislamiento”, dice Ivars.

 

Los casi cien empleados que trabajan en las oficinas continuaron trabajando desde sus casas, aunque con distintos niveles de reducción de jornada. Tanto para sus propios empleados como para franquiciados, la compañía organizó cursos de formación y webinars para aclarar dudas sobre la legislación.

 

A los franquiciados se les ha ayudado también a tramitar préstamos del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y Ertes y se les han aplazado todos los pagos con la central. A su vez, desde la sede del grupo en Francia se ha inyecto liquidez a la filial.

 

 

 

 

“Después de la etapa de urgencia, llegó la de reapertura”, recuerda Eva Ivars. En esta segunda fase, la compañía trabajó en dos puntos: generar tráfico y preparar la adaptación de las tiendas físicas.

 

“En las tiendas, la seguridad no te diferencia si la tienes, pero si no la tienes te penaliza”, dice Ivars. “Hay mucha hipocondría, los clientes prefieren no tocar nada y pasa menos tiempo en la tienda”, reconoce la ejecutiva.

 

Además de las medidas recomendadas por el Gobierno en materia de higiene, la empresa se ha apoyado en la digitalización para reforzar la seguridad en sus ópticas. La compañía ha desarrollado un probador virtual, accesible mediante un código QR, que permite consultar tanto el stock online como el de cada tienda física.

 

También cuenta con un servicio de cita previa a través de la Red, con el que se pueden reservar las gafas y agilizar así el proceso de compra, y un sistema de pago a través de un link para evitar las firmas en papel.

 

El objetivo es que todas estas herramientas estén implementadas en julio. Para acelerar su desarrollo, la compañía se ha aliado con diferentes partners especializados, como Fitting box para el probador o Signaturit para la firma virtual.

 

 

 

 

“Queremos sentar las bases del modelo óptico del futuro”, dice Ivars. “Creo que el consumidor ha empezado a ser más digital por defecto; porque es más cómodo y le hace la vida más fácil”, apunta.

 

La ejecutiva reconoce que Afflelou ha ido “con retraso” en la parte de ecommerce y sin embargo está más adelantado en la parte de procesos y venta. La empresa descartó apostar fuertemente por el ecommerce en un principio por miedo a la canibalización con sus socios franquiciados.

 

Finalmente, optó por atribuir cada venta online a la óptica más cercana, aunque el stock y la logística está centralizada. “El peso del online va a aumentar si la experiencia es buena; pero todavía nadie ha dado con el modelo para vender online gafas graduadas”, sostiene.

 

En paralelo, Afflelou prepara también la vuelta a la normalidad con la reactivación de su comunicación. “Durante el confinamiento optamos por no comunicar nada”, dice Ivars. La empresa se ha aliado con una start up para lanzar una aplicación que permite controlar el uso que hacen los más pequeños de las pantallas. La app controla la iluminación, la distancia y el tiempo de uso y es un proyecto desarrollado durante el confinamiento.

 

Además, la empresa también prepara el lanzamiento este mes de una de sus promociones más populares, “las terceras gafas para quien tú quieras”, con la que aspira a reactivar el tráfico en tienda.

 

 

 

 

Cerca de la mayoría de edad en España

Alain Afflelou desembarcó en España en 2003 con la compra de 68 ópticas de Carrefour. Entonces, Ivars trabajaba en Publicis, la agencia encargada del lanzamiento del grupo en el mercado español.

 

La primera gran decisión fue mantener el mismo nombre en España, “bastante difícil de publicar”, y vender gran parte de las ópticas a los responsables de tienda. “Nuestro ADN es franquiciador”, sostiene la ejecutiva.

 

Su primera campaña, Tchin Tchin, llegó en enero de 2004 y sentó nuevas normas del pricing de la óptica en el país. Tras ese lanzamiento llegó una fuerte demanda de franquiciados y el grupo comenzó su expansión por todo el país.