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13 Dic 201712:44

Volver a aterrizar

calle vacia

 

 

Récord, despegue, recuperación. Las palabras de optimismo coparon los titulares durante el año pasado en lo que se refería a la industria española de la moda. Después de atravesar algunos de los años más duros de la historia, el sector comenzó a atisbar en 2014 una recuperación que en 2015 se convirtió en euforia.

 

Los principales indicadores del sector cerraron 2015 con su mejor evolución desde el inicio de la crisis y el sector se vino arriba. Las compañías nacionales, que habían sobrevivido a las vacas flacas gracias a la exportación, volvieron a ver impulsarse sus resultados en el mercado español, e incluso comenzaron a llamar la atención de grupos de inversión. La crisis, o al menos eso parecía, había quedado atrás, y el sector había salido fortalecido de ella.

 

Pero, justo cuando la moda comenzaba a cantar victoria, llegó 2016. En enero, el Indicador del Comercio de Moda retrocedió inesperadamente un 5,3%, después de cerrar 2015 con el mejor aumento desde que se realiza el índice. El sector se apresuró a justificarlo, aludiendo a la climatología y la inestabilidad política, pero en febrero y marzo las ventas volvieron a caer.

 

También la industria tuvo que moderar su entusiasmo. La facturación del sector textil frenó en seco la subida, mientras que el empleo registró su menor alza en 19 meses. Podemos echarle la culpa de nuevo a factores externos, o asumir que no es un paréntesis en la recuperación milagrosa, sino una llamada a poner de nuevo los pies en la tierra. A recuperar las lecciones aprendidas durante la crisis, no caer en un ensueño y mantener el ritmo para construir una nueva etapa.

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