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19 Oct 201700:28

I want Lanvin, not flowers

Llegó, vendió y triunfó. No es ser optimista, sino realista y un poco avanzado, ya que la colección aún no ha llegado a las tiendas y ya casi se ha agotado. Como si de la crónica de un éxito anunciado se tratase, Lanvin se acerca, por fin, al mainstream gracias a su colección con H&M.

Es raro que una maison como Lanvin haya aceptado realizar una colaboración con una de las mayores cadenas de moda rápida, o quizá lo raro es pensar cómo no se le había ocurrido antes, ya que no hay mayor publicidad para un diseñador que aliarse, aunque sea en una colección cápsula, con una cadena de este calibre. O, ¿acaso alguien sabía quién es Mathew Williamson antes de que se aliara con H&M?

Lanvin ha presentado esta semana, en un pase previo para medios, la colección de Lanvin. El diseñador Alber Elbaz ha querido plasmar en esta línea toda la esencia de Lanvin, con su azul-negro tan característico, sus zapatos con cinta de seda anudada al tobillo o sus minivestidos asimétricos tan característicos. Pero, ¿hasta qué punto es beneficiosos esto para la marca?

H&M, además de ser un gigante en la distribución de moda, es una de las empresas dedicadas al diseño que más cuidan sus campañas de márketing y publicidad. Para esta ocasión tan especial (en Internet ya se habla de esta colección como algo mítico e inigualable), el grupo sueco ha creado un cortometraje en el que se reflejan los problemas y las ventajas de tener un Lanvin para la clase alta y la clase baja.

Oh my god!, grita una mujer a otra cuando, al salir del ascensor hablando por su Blackberry, se dan cuenta de que llevan el mismo vestido asimétrico de Lanvin. ¿Realidad o ficción? Si nos fijamos en los serios parecidos de los modelos que ha presentado para H&M y los modelos con los que ya cuenta la casa francesa nos daremos cuenta de que el problema está presente y que algunos de los accesorios de la colección son iguales a los que Lanvin vende en sus tiendas (el collar de color fucsia es idéntico, por ejemplo).

Los precios son altos para el estándar de H&M, pero los que ya han podido tocar las prendas aseguran que no están ante una calidad sintética a la que nos tiene acostumbrados la cadena. Los vestidos de cóctel rondan los 250 euros, pero un Lanvin verdadero cuesta unas diez veces más, como mínimo. ¿Cuál es el problema? Que el barato, a favor tiene que la calidad es aceptable y que la esencia de la firma está plasmada en él. ¿Cómo les sentará esto a las fieles de Elbaz? Probablemente que no muy bien.

Las tiendas de H&M han hecho un acto de buena fe a favor de los fashionistas que harán cola antes de la apertura de la tienda y ese día, el 23 de noviembre (save the date), abrirá a las 8 de la mañana. Desde la empresa aseguran que habrá ropa para todos, ya que, como ya sucedió en otras ocasiones, la entrada será escalonada y los clientes no podrán llevarse más de un vestido igual en la misma talla para evitar las famosas reventas por eBay.

Ya está casi todo listo para el gran día y cada vez queda menos para que los más tendenciosos, y los que no lo son tanto, puedan disfrutar de la colección del creador para H&M. El éxito está, en principio, asegurado para H&M, y la promoción que se llevará Lanvin es incalculable. Sin embargo, quedan incógnitas abiertas. ¿Logrará Lanvin con esta estrategia igualarse en el mercado estadounidense, ese que aún se le resiste, con otras casas como Chanel o Valentino?

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