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24 Nov 201710:49

Buenas noticias: el capital se mueve

Sala de juntas del Banco Central Europeo

 

En los últimos meses hemos asistido a diversos movimientos inversores  en la economía europea que se han ido acelerando en el inicio de 2015.

 

Las causas de este fenómeno, que afecta a todos los sectores económicos, son varias pero las podemos centrar en los progresos de la situación económica. En Europa, a pesar de la incógnita griega, se respira un ambiente favorable que se espera vaya mejorando a lo largo del año. Idéntico panorama presenta España, cuyas previsiones de crecimiento para 2015 y 2016 van elevándose y algunos avanzan que incluso pueden quedarse cortas.

 

En el aspecto puramente financiero, la situación viene marcada por la política de expansión cuantitativa (QE en sus siglas en inglés)  del Banco Central Europeo comprando grandes cantidades de deuda pública para así inyectar liquidez al sistema, reducir los tipos de interés y esperar que este mecanismo impulse finalmente a los consumidores a comprar y a las empresas a invertir. Las consecuencias de esta operación se han notado rápidamente: los tipos de interés han bajado a mínimos históricos, lo que ha provocado un desplazamiento de las inversiones hacia activos de mayor rentabilidad y también de mayor riesgo. Así, las acciones en las bolsas europeas han subido un 18% en el primer trimestre.

 

Las mejores perspectivas económicas, los tipos de interés bajos y un menor temor al riesgo han hecho que los inversores aumenten sus operaciones  y que las empresas se animen a realizar movimientos estratégicos con otras empresas. Hablamos de lo que los anglosajones denominan fusiones, adquisiciones y alianzas (MAA en sus siglas en inglés). Estas operaciones, cuyo volumen había disminuido notablemente en Europa durante la crisis, han tenido un impulso notable a finales de 2014 y, si bien todavía estamos por debajo del nivel precrisis de 2007, la velocidad de recuperación ha sorprendido a los analistas. Así, según el IMAA (instituto que recoge estos movimientos empresariales), en 2014 se han registrado más de 15.000 operaciones empresariales en Europa por un importe cercano al billón de euros.

 

Otro punto a destacar es que la intervención del Banco Central Europeo, sin ser su objetivo básico, ha provocado la caída del euro, que se acerca a la paridad con el dólar. Esta evolución favorece la economía europea, que es más competitiva en sus exportaciones, lo que ayuda al crecimiento económico general, pero también favorece la inversión desde fuera del área del euro para comprar empresas o participaciones en las mismas, ya que el esfuerzo financiero se ha reducido en la misma proporción en que ha bajado el euro.

 

En el sector de la moda, estos movimientos empresariales han sido recogidos puntualmente por Modaes.es y van desde la entrada de la perfumista Puig en Sociedad Textil Lonia a la compra de Blanco por Alhokair, que todavía no se sabe cómo puede acabar.

 

Reflejo de esta situación es la evolución de las inversiones extranjeras en España, que en 2014 han totalizado 17.600 millones de euros, con un aumento del 9,8%, lo que representa el quinto mejor registro desde el año 2000.Los principales receptores fueron el comercio al mayor y menor (18% del total), inmobiliarias (17%), actividades financieras (15%) y la industria manufacturera (12%). La Unión Europea fue la principal fuente de estas inversiones (53%) e individualmente fueron los Estados Unidos, con el 20% del total.

 

En el caso de la industria de la moda (producción y retail) las inversiones han sumado 312 millones, cifra que triplica la del año anterior y es el mejor dato en los últimos tiempos.

 

Estas nuevas inversiones se dirigen a colocaciones que aporten valor a las empresas en forma de mayores cuotas de mercado, aumento de capacidad financiera o diversificación de productos. Queda lejos el oportunismo de los “fondos buitre” que únicamente buscaban comprar a precios de derribo y hacer el máximo de “negocio”. Aunque el peso de Europa continuará siendo básico, también se prevé una mayor presencia de inversores de otros continentes como América y Asia, en especial de China.

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