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17 Dic 201705:57

‘Streaming’, tenemos que hablar

Hola streaming, ¿qué tal? Antes de nada, quiero darte las gracias por todos eso buenos ratos que me has hecho pasar. Gracias a ti he podido estar en las primeras filas de los desfiles más espectaculares de Chanel, seguir ponencias muy interesantes sobre el negocio de la moda y ver mis documentales favoritos cuando he estado lejos de casa. Pero, querido streaming, deberías empezar a poner límites ante los que no te saben usar.

 

El streaming, para los recién llegados, significa retransmitir un evento en directo para millones y millones de personas a través de la Red. El internauta en cuestión se dirige a la página web o plataforma que habilita la marca y se conecta a esperar que empiece el evento.

 

Pero, sorpresa, ¡lo han vuelto hacer! “¿A alguien le funciona el streaming de Balenciaga?”, puedo leer en Twitter. Marcas del mundo, firmas de lujo y demás compañía que quieran ser súper tecnológicas y modernas, ¡no seáis cutres! Si os tenéis que gastar una importante suma de dinero en retransmitir un desfile, hacedlo. Si os tenéis que rodear de un equipo técnico mejor, hacedlo también. Y si todo esto ya lo tenéis y creéis que lo estáis haciendo bien, dad más opciones al invitado virtual y que pueda elegir una resolución adecuada a su conexión, que no todos tenemos fibra óptica o vivimos en China, y la espera siempre desespera.

 

Pero, por otro lado, también intentas recapacitar sobre ese invento llamado streaming. Si el vídeo fue el que (supuestamente) mató a la radio, el streaming terminó con la exclusividad de los desfiles. El primero en darse cuenta fue Tom Ford  hace un par de temporadas, cuando no dejó entrar a numerosos medios de comunicación en su desfile de regreso a la moda femenina para que nos transcendieran sus diseños y dar más exclusividad al evento.

 

No seré yo el que juzgue si ser tan mediático será bueno en un futuro para las marcas de lujo. Si sus clientes se cansarán de saber que, lo que ellos comprarán y llevarán durante la próxima temporada, lo puede ver cualquier persona a la vez que ellos y si se plantearán algún día cerrar las puertas de sus presentaciones a cal y canto para que los grandes grupos de distribución de moda no se inspiren de una manera tan descarada.

 

En un par de años podremos ver si el streaming se queda para siempre con la moda o, si por el contrario, se deberá arrepentir de por vida de haberle invitado a una fiesta a la que quizá no debería de haber asistido nunca.

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