Utilizamos las cookies para ayudar a personalizar contenido, adaptar y medir los anuncios, y facilitar una experiencia más segura. Al hacer clic o navegar en el sitio, aceptas que recopilemos información dentro y fuera de modaes.es mediante las cookies. Consulta aquí más información, incluida la relativa a los controles disponibles: Política de cookies

Líder en información económica del negocio de la moda

21 Oct 201710:53

De dónde vienen las estrellas; ¿Oriente u Occidente?

El otro día iba paseando por la calle en uno de los pocos amagos que hago de ir de compras. Con esto no quiero decir que no sea una gran consumidora de moda, sino que desde hace un par de años, soy más “Online shopper” que “Street shopper”. El tiempo, las multas por pasarme de hora con el parquímetro, los bajones de tensión que me han dado siempre en los probadores, todo esto ha hecho que mi consumo de gastos de envío al mes, sea superior al de la compra de tabaco por una fumadora “Carretero”.

 

Bueno, pues yo realmente no iba de compras ese día, pero al ser a la vuelta de las vacaciones de verano, iba fijándome en los escaparates de las tiendas. Además he de recalcar que no me suelo fijar en cualquier escaparate, por alguna razón que mi cerebro aún no ha conseguido dilucidar, me llaman especialmente la atención las vitrinas de las tiendas multimarca, supongo que proveniente de la antigua creencia de que allí siempre vas a encontrar algo más especial y único.

 

Y con esto he hecho la introducción perfecta a aquello que llamó poderosamente mi atención cuando entre cantidades ingentes de jerseys anchos y pantalones “casual” o “baggy” en colores típicos otoñales (que aburrimiento, no entiendo porque no se puede vestir de fresa en otoño, para qué nos fijamos en las pasarelas si en cuanto llega el frío todo el mundo, tiendas incluidas, se mimetiza con el marrón “tostado”, el verde “Khaki” o el gris “jaspeado”).

 

Pues entre todos estos tonos me hizó gracia un jersey de esos anchos que se llevan ahora (una gozada para las embarazadas que no deben de invertir ni un duro en ropa diferente, ya que por la calle desde el invierno pasado, parecemos todas embarazadas), ví un jersey con una estrella de colores. Seguí andando mientras pensaba si daba media vuelta para probármelo, cuando Oh! Sorpresa! Otro escaparate con el mismo jersey.

 

Primero me aseguré de que la tienda anterior no había decidido expandirse (como hacen muchas multimarcas ahora) y abrir una nueva sede, cien metros más lejos. Pero no, la tienda se llamaba diferente, así que entré, pregunté y me encontré con el típico producto talla única de una calidad nefasta, disponible en setenta versiones diferentes de combinaciones de colores de la estrella y el fondo: azul con gris, verde con beige, marrón con negro, azul con negro, etc. Pero lo realmente sorprendente no fue eso, sino el precio. El susodicho costaba 19,90 Euros. Me fui de la tienda un poco mosqueada por varios temas; la calidad, el precio que era muy sospechoso, la cantidad de variedades (casi equivalente a la de capazos con estrella este verano) y por último el hecho de que había visto el mismo producto en dos tiendas distintas en un espacio de muy pocos metros.

 

Al salir de la tienda mis recuerdos de representante comercial se avivaron, y empecé a darle vueltas al tema haciéndome preguntas: ¿Qué especie de comercial no había mantenido una exclusividad territorial mínima con ese producto?, pero claro, tenía un precio demasiado bajo para cualquier exclusividad, ¿porqué la marca no me sonaba de nada, y no tenía ni web corporativa, ni página de Facebook ni nada? Y entonces una idea empezó a tomar forma en mi mente: Y si ese producto provenía de Asia?,  y si en vez de ser una marca europea o americana que fabricaba en Asia? (ya simplemente los gastos de tener una marca con imagen corporativa propia hacen subir los precios pese a una producción fuera de nuestras fronteras), y si las fábricas de asiáticos hubiesen aprendido algo sobre el gusto de los occidentales y hubiesen decidido distribuir su propia producción? , y entonces lo entendí; Inditex primero y todo el resto de grandes grupos de distribución detrás, le habían dado la pista a Oriente sobre qué producir para triunfar en Occidente!

 

Y entonces entendí también el refuerzo que estaba haciendo Inditex en la imagen de su marca Zara, como han invertido en visual merchandising y en patronaje y se han encargado de hacer de Lefties la imagen del low cost para no depreciar la imagen conseguida por Zara en el mundo entero.

 

Y entonces pensé, el ciclo de la vida, Zara acabó con la moda de precios más altos ya que ofrecía productos tendencia a precios competitivos y ahora Zara debe invertir en imagen si no quiere perder competitividad frente a las marcas “blancas asiáticas” que tienen precios mucho más bajos… Y entonces lo que me gustaría dejar en el aire es lo siguiente: Si el universo Inditex creció gracias a una logística bien planificada y vendiendo productos tendencia a precios muy competitivos, que pasará si los productores de dicho universo donde se han aprendido la cadena de sumnistro, la gestión de la logística y saben igualmente donde ir a “inspirarse”, pueblan el planeta de marcas que hagan hoy en día lo que Amancio Ortega hizo hace veinte años. ¿Será el final de Inditex?, ¿Seremos invadidos por moda tendencia (cabe reseñar que los puntos de venta de moda, que existen hasta ahora, véase marcas como Mulaya, no están incluidos en esta categoría) producida y distribuida por Asia?, ¿Son entonces la moda ciclos? Y como pregunta final: es la imagen de marca el pasaporte de esta a una longevidad estable y asegurada?

...