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20 Oct 201714:33

Tejidos: fuente de inspiración

Selmark 635

 

La principal fuente de inspiración para un diseñador es el tejido. Esto implica tener el conocimiento suficiente de los materiales, de sus propiedades  y de las técnicas de construcción de las prendas, para que al trabajarlos la respuesta del diseño sea la esperada.

 

Si hablamos de marcas industriales y firmas de moda, cuando se selecciona un tejido para una prenda que irá a producción, se tienen en cuenta aspectos funcionales, estéticos y de coste. Se habla sobre todo de mano, que aunque esta definición reúne el conjunto de sensaciones que genera un tejido cuando se examina manualmente, como comprimibilidad, elasticidad, peso, conductibilidad térmica y tacto, es esta última característica del tacto la que suele primar.

 

Pero no sólo se debe conocer los tejidos. Para un uso óptimo de ellos y para potenciar las propiedades que se buscan a la hora de crear (el bies para una mayor elasticidad, el peso para una caída concreta, la composición de las fibras para un tacto determinado...), hay que saber qué forros, entretelas e incluso que hilos utilizar, además de las técnicas de construcción de las prendas para determinar qué tipo de costuras y acabados son los más adecuados.

 

Un producto no sólo debe aparentar, debe ser el correcto para que el público encuentre satisfacción en su uso. Teniendo en cuenta que cada marca ilusiona con unas expectativas determinadas, el producto debe adecuarse al coste, al nivel de moda y a la vida que se le estima. En este sentido, la elección de los materiales y la construcción de las prendas es primordial, ya que de ello depende directamente, siempre haciendo buen uso de las condiciones de mantenimiento, la vida del producto.

 

Si la marca en cuestión vende tendencia a un precio bajo, la vida del producto se presupone que será más corta. Si es una firma de lujo que además crea tendencia, los artículos y su calidad serán acordes, lo mismo si se trata de crear prendas atemporales. En cualquier caso, la fórmula es la misma. Sería absurdo estropear un buen tejido con una mala técnica de confección  o encarecer un producto con un material adecuado pero una técnica demasiado sofisticada.

 

Un nivel superior de conocimiento es cuando se tiene control sobre las fibras. Se entra entonces en el primer peldaño de la cadena de valor. Los materiales se desarrollan a partir de sensaciones concretas que se buscan; el diseño de las prendas sugiere ideas sobre el tejido y viceversa. Es entonces cuando aparece la experimentación, la innovación y el desarrollo de nuevos conceptos.

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