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Los pitillos han muerto, larga vida al ‘straight fit’: cómo la nostalgia borró los ‘skinny jeans’

Los pantalones pitillo perdieron en 2021 su puesto como el estilo de pantalón para mujer más vendido en Estados Unidos, posición que habían ocupado durante años, y han sido sucedidos por el straight fit

Isabel Carmona

12 abr 2022 - 04:59

Los pitillos han muerto, larga vida a los ‘straight fit’: cómo la nostalgia borró los ‘skinny jeans’

 

 

Jaque al rey de los vaqueros. Tras años de batalla, los pantalones pitillo han perdido por fin su puesto en el trono de los jeans, quedando como el segundo estilo de vaquero de mujer más vendido en Estados Unidos. ¿Su sucesor? El straight fit, o el pantalón de corte recto, según datos recogidos por la consultora NPD.

 

En 2021, los estilos de vaquero que más crecimiento registraron frente a 2019 en el mercado estadounidense (el mercado mundial del denim) fueron el straight fit, el acampanado y el de pata abierta. El primero copó un tercio de todas las ventas de pantalones vaqueros de mujer en el país, hasta 3.300 millones de dólares, arrebatando el oro al pitillo, que lideraba el mercado desde hacía años.

 

El sorpasso no llega de repente, sino que responde a una tendencia que lleva años cocinándose a fuego lento. En 2018, Levi’s lanzó el modelo de vaquero super-wide leg, un estilo que se inspira, sin imitar, en los pantalones anchos de tiro bajo que se llevaban a comienzos de la década de los noventa. La popularidad de este modelo, que genera una figura de caderas anchas, pero se ajusta en la cintura (lo que lo diferencia de los jeans noventeros) se amplió a los culotte y salpicó a otros modelos como los mom jeans, que ya llevaban varios años en tendencia.  

 

 

 

 

El punto de ebullición llegó tras la pandemia. “Los consumidores buscaban ropa alejada de la que llevaba más de un año cogiendo polvo en su armario”, explica Maria Rugolo, analista de moda de NPD. Ahora, dos años después de que el confinamiento diera un vuelco al consumo de moda, las ventas de pantalones vaqueros han rebotado, y lo han hecho hacia una nueva dirección.

 

“El fit relajado está liderando el nuevo ciclo del denim”, declaró Chip Bergh, presidente y consejero delegado de Levi’s, durante una conferencia con analistas el pasado octubre. En los nueve primeros meses del último ejercicio del grupo estadounidense, los modelos de vaqueros no ajustados generaron casi la mitad de sus ventas de pantalones, tanto de mujer como de hombre.

 

Durante los meses de confinamiento, TikTok experimentó su mayor boom hasta la fecha, lo que permitió un mayor alcance de tendencias nicho que se congregaban en la plataforma, como el regreso del Y2K (anagrama de Year 2000), asociado a los primeros años de los 2000.

 

 

 

 

“TikTok ha sido un gran escenario para la nostalgia”, describe María Pascua, experta en tendencias de moda de Wgsn. “La generación Z trae de vuelta elementos de la adolescencia de los millennials, cuando ellos aún eran niños, y los romantiza”, explica la consultora.

 

En la plataforma social china, ha sido tendencia durante el último año un enfrentamiento entre los pantalones pitillo y los vaqueros de pierna ancha. “Un consejo para la gente que tiene skinny jeans en su armario: quémalos”, se lee en un vídeo viral publicado en febrero de 2021, mientras que otros usuarios presentan tutoriales sobre cómo transformar un pantalón pitillo en uno ancho de manera casera. “La única excusa para llevar skinny jeans es si el resto de tu ropa está sucia”, comentó otro usuario bajo un vídeo viral el pasado marzo.

 

 

 

 

Sin embargo, la decadencia de los pitillos no sólo es responsabilidad de los Z. De hecho, para las clientas estadounidenses pertenecientes a esta generación y la millennial, los skinny jeans continuaron siendo el vaquero más vendido en 2021. Con todo, fue el único estilo de vaquero que perdió ventas en relación a 2019.

 

Las baby boomers, por su parte, aumentaron su gasto en pitillos y copan actualmente el 12% de las ventas de este producto en Estados Unidos. Se trata de tres puntos porcentuales de lo que suponían antes de la pandemia, según datos del Consumer Tracking Service de NPD.

 

La nostalgia no es la única responsable de arrebatar la corona a los skinny jeans. También es culpable la tendencia hacia la moda casual que llegó con la pandemia y ha empujado la moda a un estilo más deportivo y relajado. En 2021, las ventas totales de vaqueros de mujer se incrementaron un 9% respecto a 2019 en Estados Unidos, escalando posiciones frente al pantalón formal para ir a la oficina.

 

“En Latinoamérica, el pitillo continúa siendo el estilo más popular, pero las marcas sí han notado que el crecimiento de los estilos relajados se ha acelerado en el último año”, explica Pascua, experta en el mercado latinoamericano. Una de estas marcas es Salsa Jeans, que acaba de lanzar un nuevo modelo de vaquero, el true slim fit, similar al straght fit. Con todo, las firmas que no han reaccionado a esta tendencia hasta ahora “ya han notado el impacto”, añade la analista de Wgsn.

 

 

 

 

¿Cómo adelantarse antes de que sea demasiado tarde? “El consumidor no es plano, mucho menos el de la generación Z”, señala María Pascua, añadiendo que “hay que verlo de forma transversal y entender su complejidad, que va mucho más allá de TikTok”.

 

“En redes sociales como Reddit y Twitter también se crean grupos y tendencias comunes”, explica la experta, que aclara que un pantalón vaquero puede dejar de ser atractivo para algunos clientes dependiendo de detalles como la altura de la cintura o la apertura de la pierna.

 

El vocabulario que se usa para describir un producto también tiene un gran impacto, aunque el artículo no cambie”, añade Pascua, haciendo referencia al término cheugy, que fue acuñado en 2013, pero se ha puesto de moda en el último año entre la generación Z para describir algo pasado de moda, un equivalente aproximado a hortera en castellano. Según aconseja la analista de tendencias, la implicación de ciertas palabras en la descripción de un producto puede tener un peso mayor que el producto en sí y debe variar dependiendo de la audiencia.

 

A pesar de los cambios en el consumo, el vaquero mantiene su hueco “en ambos extremos del espectro”, explica Rugolo, dando uso tanto para un estilo casual como para uno formal. “Que el consumidor se interese por varios modelos y figuras de vaqueros mantiene el producto de moda, lo que, al final, genera más ventas”, añade la analista de NPD.