Opinión

Carolina Herrera sigue siendo la emperatriz de Nueva York

Carolina Herrera sigue siendo la emperatriz de Nueva York

Paloma Díaz Soloaga

15 feb 2024

El talento de Wes Gordon para seguir recreando el ideal del lujo y la exquisitez creado por la señora más elegante de Manhattan no puede ser discutido, y es un ejemplo de cómo los millennials están llamados a tomar las riendas de las casas de moda creadas en el pasado siglo, de manera similar a cómo ha sabido hacer Jonathan Anderson con Loewe.

 

Maneja bien el archivo de la marca: no faltaron sus colores icónicos como son el black & white, el rosa palo, el amarillo taxi, el rojo intenso y las pinceladas de estampados florales, tan reconocibles en la marca. Recrea con maestría las referencias de finales de los 60 con vestidos cortos y toreras de pedrería, siluetas limpias de terciopelo, que recuerdan las chicas lánguidas de las películas de espías de la época. 

 

Con las palabras “The most beautiful women I know are powerful, strong and resilient”, Wes expresa la identidad de la colección de otoño que se presentó en una heladora mañana de febrero desde las alturas de hormigón, cristal y acero, rodeado de lo más granado de la alta sociedad neoyorquina.

 

Quizá para otorgar mayor fuerza a esa mujer, Gordon quiso que la música de Rosalía sonara alta y clara. De esa forma, la feminidad no quedaba en mero adorno, sino que iba hasta el fondo de su ser, recordando aquella película, Magnolias de acero, que expresaba la fortaleza interior de las mujeres, escondida en una apariencia de delicadeza y fragilidad. 

 

 

 

 

Apadrinado por Anna Wintour, con la presencia de actrices de Hollywood como Demi Moore, Diane Kruger o Julianne Hough, la marca se mueve en el espectro de las marcas de lujo europeas y Betak le ayuda a consolidar el vínculo con la ciudad que nunca duerme. También acuden puntualmente al desfile la crème de la crème del lujo discreto como Indré Rockefeller, Lauren Santo Domingo, Carolina Herrera junior y Patricia Lansing o la propia madre del diseñador, Diane Gordon. Según ella, desde muy pequeño, no quería usar pantalones vaqueros ni zapatillas de gimnasia, y con cuatro años pedía vestir traje para ir a ver El Fantasma de la Ópera. Usaba pantalones a cuadros con tirantes, camisas con botones y zapatos Oxford para ir a preescolar. Él también escogía la ropa de trabajar de su madre, y le sugería por las mañanas qué zapatos debía utilizar con cada modelo. Pero esa exquisitez no impide que, al mismo tiempo, Wes Gordon conceda una gran importancia a las redes sociales: difundir 19 posts y reels en Instagram en el breve espacio de tiempo de dos días, manifiesta el interés de la marca por este soporte. 

 

No es nada sencillo construir una marca global y requiere un esfuerzo continuado y sostenido en el tiempo. Por eso los desfiles de la casa sirven para mantener el buen tono, en términos de aspiracionalidad, y las redes sociales son el cauce perfecto para sacar partido a todos y cada uno de los rostros famosos, de las celebrities invitadas, de las caras conocidas, de la prensa internacional. Las magníficas vistas del spot elegido por la marca también son un reclamo que la marca ha sabido aprovechar para recrear el glamour de Nueva York. Una ciudad que se encuentra en uno de sus momentos más bajos, con índices de criminalidad elevados y un preocupante incremento en el consumo de drogas, a plena luz del día y por las calles, durante los últimos años.

 

Parece claro que el desfile sigue siendo una herramienta de comunicación útil y rentable, en particular cuando se pretende alcanzar mercados internacionales y clientelas exclusivas. El lujo necesita de la ayuda constante de rostros conocidos y por eso Carolina Herrera desfila con Irina Shayk además de otras habituales de la marca como Karlie Kloss, así como con modelos que reflejan la apertura y diversidad de cuerpos, etnias y estilos. Lograr el objetivo de ser una marca red carpet y al mismo tiempo, vender perfumes, bolsos, accesorios y cosmética, como el precioso llavero rímel que regalaron a los asistentes al desfile de ensueño del pasado lunes 12 de febrero, cuesta al menos, dos desfiles de Betak al año. El grupo Puig, que desarrolla desde hace décadas los perfumes de la marca con resultados más que exitosos, es consciente del gran beneficio de estar presente en la semana internacional de la moda. 

 

Carolina es la emperatriz de Nueva York, la reina madre a cuyos pies se rinde la ciudad: su criterio y elegancia, su clase, su personalidad y su dulzura han coronado su largo matriarcado. A los 85 años sigue despertando un halo de respeto y admiración cuando aparece, siempre a tiempo, sin hacer esperar. Es verdaderamente una señora, como le llaman los profesionales de su equipo. ¿Qué sucederá cuando ya no esté para vigilar de lejos la marca que creó y vio crecer durante décadas? Posiblemente no será traumático, pero asistiremos a un cambio de época, que Wes Gordon ayudará a superar. 

Paloma Díaz Soloaga

Paloma Díaz Soloaga

Paloma Díaz Soloaga es profesora Titular de Intangibles y Moda en la Universidad Complutense de Madrid. Ha dirigido durante trece años el Diploma en Comunicación y Gestión de Moda de la Universidad Villanueva, del que ahora es Directora Honorífica. Ha publicado dos libros sobre gestión de marcas de moda y en 2019 un manual sobre cultura en las organizaciones. Además, la académica es profesora visitante de Harvard University, Fashion Institute of Technology en Nueva York, University of Illinois Urbana Champaign, Glasgow Caledonian University y UCSD. Durante su trayectoria, Díaz de Soloaga ha sido directora del Área Comunicación y Moda del ISEM Fashion Business School de la Universidad de Navarra (2007-2010) y coordinadora académica de Condé Nast College. Jurado de La Jolla Fashion Film Festival (California) y de Madrid Fashion Film Festival. Miembro del Consejo Editorial de las revistas Fashion Marketing and Management y Communication Theory.