Entorno

Japón: adiós a las ‘Abenomics’ para volver a ser la tercera economía mundial

La caída del PIB y la excepcional inflación fueron algunos indicadores que hicieron perder a Japón la medalla de bronce mundial. Para revertirlo, el Banco Central de Japón ha subido tipos de interés de referencia hasta el 0,1%.

Japón: adiós a las ‘Abenomics’ para volver a ser la tercera economía mundial
Japón: adiós a las ‘Abenomics’ para volver a ser la tercera economía mundial
El Banco Central de Japón ha subido los tipos de interés de referencia en el país por primera vez en diecisiete años.

Cristina Sanchis

26 mar 2024 - 05:00

En un año marcado por procesos electorales en todo el mundo, conflictos geopolíticos y la persistente incertidumbre macroeconómica, ¿a qué retos se enfrentan las principales economías del mundo? La serie Mercados estratégicos hace una radiografía de las principales potencias mundiales y analiza cuál es su relación con España, así como los principales desafíos a los que se enfrentan en los próximos años.

 

Mercados estratégicos

Radiografía de un mundo global

 

Tierra, Agua, Fuego, Viento y Vacío. Esos son los cinco elementos que, según la cultura japonesa, componen el universo. Con influencia del budismo, y bajo el nombre de Los Cinco Grandes (Godai en japonés), la cultura japonesa dictamina que el equilibrio sólo se consigue cuando estos elementos están en línea. Una situación que no parece darse en la actual economía japonesa, pues la que era la tercera potencia económica perdió en febrero la medalla de bronce y entró en recesión, con una caída del Producto Interior Bruto (PIB) y la excepcional inflación, entre otros factores. El país, considerado la meca de las tendencias de moda, cambia su receta.

 

Japón, que atraviesa una crisis sanitaria a escala nacional por un brote de infección de estreptococo, cedió el tercer puesto del podio económico a Alemania, otra de las principales economías afectadas este 2024. El país asiático lleva más de una década siendo la tercera economía del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos y China. El territorio, presidido desde 2021 por el conservador Fumio Kishida, ocupa ahora el cuarto puesto.

 

El motivo principal de este sorpasso fue la caída del PIB nipón en el cuarto trimestre de 2023, que se contrajo hasta un 0,4%. El país experimentó, así, dos trimestres a la baja, tras la caída del 3,3% que el PIB japonés tuvo en el tercer trimestre. En el conjunto del año, la economía nipona creció un 1,9%, hasta 591,5 billones de yenes (3,67 billones de euros), pero las dos caídas trimestrales hicieron que el país entrara en recesión técnica. La devaluación del yen frente al dólar en los últimos años es una de las principales razones de la caída. En los dos últimos ejercicios, la moneda japonesa se ha depreciado más de un 18% respecto al dólar estadounidense.

 

 

 

 

Además del retroceso del PIB, la debilidad del yen ha dado lugar a otro problema hasta ahora imposible en Japón: la inflación. El que ha sido históricamente un país deflacionista, sufrió en 2023 por primera vez un aumento considerable de los de los precios. Concretamente, el territorio nipón cerró 2023 con un alza de los precios del 3,1%, el mayor crecimiento desde 1982. El pico inflacionista en el país tuvo lugar el pasado octubre.

 

Como al resto de economías del mundo, el aumento de coste de vida derivado de la guerra de Ucrania también ha llegado al territorio japonés, principalmente afectado por el alza en los precios de la alimentación. Según los últimos datos del Ministerio del Interior y Comunicaciones de Japón, los precios subieron un 2,8% en febrero, el mismo porcentaje que el Banco de Japón estima para el cierre de 2024.

 

 

Esta situación extraordinaria avista, así, un cambio en las políticas económicas, contrarias a las famosas Abenomics, las decisiones económicas implementadas en los últimos años por el Gobierno de Japón liderado por Shinzō Abe (primer ministro desde 2012 hasta 2020). El nuevo líder ha optado por romper con lo que había hecho su antecesor, unas políticas basadas en tres ejes: flexibilización monetaria del Banco de Japón, estímulo fiscal a través del gasto público y reformas estructurales.

 

El pasado mes de octubre, el Ejecutivo de país presentó un paquete de estímulo fiscal por valor de unos 17 billones de yenes (106.500 millones de euros) con el objetivo de atenuar los efectos de la inflación, especialmente los del sector de la energía. “En la situación actual, donde el aumento de los salarios no alcanza el de los precios, es necesario apoyar temporalmente la renta disponible de la población”, declaró Kishida en ese momento.

 

Asimismo, el plan incluía reducciones en los impuestos sobre la renta y la vivienda de unos 40.000 yenes por persona (244 euros) y ayudas de 70.000 yenes (427 euros) a los hogares con rentas bajas. Este paquete era el segundo que emitía el gobierno japonés, tras otros 380.000 millones lanzado en noviembre de 2021.

 

 

 

 

En cambio, el verdadero cambio económico llegó a penas hace una semana, con la decisión histórica del Banco Central de Japón de subir los tipos de interés de referencia en el país por primera vez en diecisiete años. En concreto, el organismo elevó los tipos de interés hasta el 0,1%. El de Japón era el último de los bancos centrales a escala global que mantenía tasas negativas y la decisión reciente se lleva a cabo en un contexto donde el resto del mundo estudia bajarlos.

 

Como parte de esta transformación económica, la sociedad ha ido perdiendo confianza en el gobierno de Kishida. Según una encuesta realizada por un medio japonés Yomiuri Shimbun publicada en enero de este año, sólo el 24% de los ciudadanos japoneses confían en la gestión del ejecutivo. El asesinato en 2022 del exprimer ministro Abe y el estallido de una trama de corrupción en el partido del actual líder (Partido Liberal Demócrata) han hecho que esta situación se agravara.

 

El PLD ha gobernado en el país nipón prácticamente desde 1955, con excepción de cuatro años, lo que hace que tenga gran arraigo en la sociedad japonesa. Las próximas elecciones se celebrarán en otoño de 2025, pero algunos analistas y especialistas del país aventuran que el actual líder no llegará a presentarse a los próximos comicios.

 

 

El Banco Central de Japón destacó que la economía japonesa “pese a alguna debilidad” se iba recuperando “moderadamente” y auguraba números positivos para los próximos ejercicios. Sin embargo, la economía japonesa se enfrenta a un enorme reto difícil de paliar: el envejecimiento poblacional, que lleva décadas aumentando.

 

Según un reportaje publicado en febrero por la BBC, Japón registró en septiembre de 2023 que una de cada 10 personas niponas tenía más de 80 años por primera vez en la historia. Esto supone que un 29,1% de la población, casi un tercio de los 125 millones de japoneses, tenía 65 años o más.

 

 

 

 

Igual que otros países, Japón tiene un problema especial de natalidad y es uno de los países con menos nacimientos del mundo. El propio Kishida hizo referencia a este problema a principios de 2023 y declaró que el país estaba “cerca de no poder funcionar” debido a la caída de los nacimientos. El envejecimiento poblacional se traduce en ciudadanos más mayores y, por tanto, menos mano de obra.

Sin embargo, el desempleo no es un problema que asole el país. Las cifras de gente parada son mínimas, alcanzando el 2% a finales de 2023 (cerca de 1,9 millones de ciudadanos en comparación con los 125 millones totales).

 

Japón supone para España el mercado número 15 por número de exportaciones de moda. Concretamente, España vendió moda al país asiático por valor de 29,19 millones de euros, según los datos de enero de 2024. El país, se ubica por detrás de China y por delante de Hong Kong y ha ido aumentando sus compras al país en los últimos años. En comparación con enero de 2023, las exportaciones de moda a Japón crecieron un 39,7%.

 

Inditex, el mayor grupo de moda de distribución del mundo por cifra de negocio, cerró 2023 con 75 establecimientos en el país, 68 de ellos de su cadena estrella, Zara. Los otros siete eran del concepto de hogar Zara Home. Debido al terremoto que sufrió el país a principios de 2024, el grupo avisó que se habían visto afectados algunos de sus puntos de venta en el país, aunque no se tradujo en pérdidas económicas “ni en términos de disrupción de las operaciones”.

 

Mango, por su parte, no opera a través del canal físico en Japón. La empresa opera con 400 establecimientos en el continente asiático, siendo India el país donde más presencia de Mango hay, con 80 tiendas.