Tendencias

Barcelona se reivindica:080 mira al futuro entre artesanía, comunicación y unión institucional

Marta Coca, responsable de la plataforma, y Moisés Rodríguez, director del Consorci de Comerç, Artesania i Moda de Catalunya, analizan el momento de la cita, su alianza con el Ayuntamiento y a Barcelona como capital creativa.

Barcelona se reivindica:080 mira al futuro entre artesanía, comunicación y unión institucional
Barcelona se reivindica:080 mira al futuro entre artesanía, comunicación y unión institucional

Triana Alonso

La plataforma 080 Barcelona Fashion encara su etapa de madurez. Para Marta Coca, su máxima responsable, la palabra que más se repite a la hora de describir esta fase de consolidación es comunidad. En el discurso de Moisés Rodríguez, director del Consorci de Comerç, Artesania i Moda de Catalunya (Ccam), organismo de la Generalitat de Catalunya, la clave del momento que está viviendo la cita tiene que ver con su crecimiento orgánico. Estos dos conceptos aparentemente sencillos resumen la hoja de ruta de 080 Barcelona Fashion, que este mes celebra su edición número 36 y cierra un ciclo en el recinto modernista de Sant Pau. A partir de abril, la pasarela impulsada por la Generalitat estrenará nueva ubicación y dará un paso adelante en la alianza con el Ayuntamiento de Barcelona, que por primera vez se suma al proyecto.

 

“Es una colaboración indispensable, no tenía sentido que no fuésemos de la mano”, asegura Rodríguez a Modaes sobre las sinergias en la organización de la plataforma. Coca asiente, defendiendo el buen momento en que se encuentra 080 Barcelona Fashion tras años de intenso trabajo para desmarcarse en el cargado calendario de eventos de moda internacionales. “Estamos en muy buena forma”, afirma la responsable, detallando que la nueva edición habla “de artesanía, sostenibilidad y comunicación, pero sobre todo de futuro”. Ambos portavoces comparten una misma ambición: convertir Barcelona en una plataforma global de moda con ADN propio.

 

Durante los últimos años, 080 ha consolidado un modelo híbrido entre industria y cultura, que combina desfiles, divulgación y proyectos de sostenibilidad. La cita de octubre, celebrada del 14 al 17, será la última en Sant Pau y la primera con la aportación directa del consistorio barcelonés, que ha destinado 150.000 euros a la organización. No se trata de una cuestión de cifras, sino de dirección. “El camino en sí es el destino”, resume Rodríguez. Con esa frase, el director del Ccam define la nueva relación entre Ayuntamiento y Generalitat. La colaboración, explica, no nace como una operación puntual, sino como un proceso a largo plazo. “Esta primera edición ya muestra las trazas de esa alianza y, a partir de ahora, iremos creciendo juntos”, admite.

 

El acuerdo busca reforzar la dimensión cultural y económica de la moda en la ciudad y ampliar la capilaridad del evento. “No se trata de cambiar por cambiar, sino de mejorar y poner más luces para que brille más”, afirma Rodríguez. Por su parte, Coca coincide en el planteamiento. “La colaboración con el Ayuntamiento nos permitirá ampliar contenidos, abrir la ciudad y crear nuevos espacios para la moda”, asegura.

 

 

 

 

La dirección del evento descarta alterar el formato actual de celebración. Por el momento, 080 Barcelona Fashion mantendrá sus cuatro días de duración, un calendario ágil y concentrado, con 24 desfiles y una nueva edición del proyecto 080 Reborn, centrado en la circularidad y que este año toma la literatura como hilo conductor. “Reborn quiere concienciar sobre la segunda mano, sobre el cuidado de los tejidos y sobre alargar su vida”, explica Coca. “El upcycling no está reñido con el consumo de primera mano, sino la combinación es el futuro”, defiende la responsable.

 

Más que una pasarela, 080 Barcelona Fashion se reivindica como una “plataforma de comunicación” en la industria de la moda. “El gran cambio fue dar ese salto durante la pandemia -recuerda Coca sobre la capacidad de adaptación del proyecto-; en un momento en el que la gente no podía asistir, acercamos la cámara al público: grabamos backstage, belleza, procesos… y, desde entonces, la comunicación es el eje”.

 

Esa transformación definió un nuevo modelo que combina industria, cultura y divulgación y convirtió la “versatilidad” en una de las características diferenciadoras del evento. Así, la organización ha reforzado el open area con dos nuevas secciones. La primera está dedicada a la artesanía y gira en torno a la sombrerería, con una exposición comisariada por Guillermo Solás que muestra tanto las piezas como los procesos de creación. “Queremos que el público vea cómo se trabaja un oficio y entienda la diferencia entre lo artesanal y lo industrial”, señala Coca.

 

La segunda novedad es la colaboración con Spain Gallery, la plataforma creada por la gestora cultural Paula Diana, que permite dar cabida a nuevas marcas y diseñadores que no forman parte del calendario de desfiles. “La pasarela tiene los costes y los slots que tiene”, apunta Coca, asegurando que “el altavoz de la plataforma crece y esta colaboración nos permite integrar accesorios y complementos”. Además de los desfiles, el evento acoge cada día charlas y talleres, abiertos al público, sobre identidad de marca, innovación o colaboración creativa. “El valor de 080 está en crear comunidad”, insiste Coca.

 

 

 

 

La capital catalana se convierte así en el núcleo de una estrategia de proyección internacional que trasciende el formato tradicional de pasarela. “Cataluña tiene un aliado que es el mundo”, defiende Rodríguez sobre el potencial de internacionalización, uno de los ejes estratégicos en los que trabaja la organización desde hace años. “No competimos con nadie, al contrario -añade sobre el posicionamiento del evento-; estamos encantados de que a Madrid le vaya bien porque somos compañeros en la tarea de poner en valor el sector.”

 

La alianza con el Ayuntamiento busca reforzar esa idea. No se trata de una guerra de capitales, sino de “sumar capas” y de hacer de la moda un elemento identitario de ciudad. “Queremos que Barcelona sea el altavoz y el escaparate de diferentes acciones en torno a la moda”, explica el responsable. “La ciudad apuesta por la moda y la Generalitat también, ahora toca hacerlo juntos”, añade.

El movimiento llega en un momento de transformación global del calendario. “Copenhague lo está haciendo muy bien, Berlín remonta, Londres y Nueva York reformulan su propuesta”, enumera Coca. “Barcelona no busca adelantar a nadie, sino consolidar un proyecto singular, fiel al ADN de la moda catalana”, reflexiona la directora, insistiendo en que, actualmente, “el público busca plataformas con identidad, no competir por si Tom Ford desfila aquí o allí”.

 

Para Rodríguez, la fuerza de la pasarela catalana está, además, en la coherencia de su mensaje. “Cataluña es un territorio tractor de la moda en España, con 13.000 empresas y más de 80.000 personas trabajando en el sector”, defiende, subrayando que la misión de la plataforma “es proyectar al mundo esa realidad”. El responsable del Ccam defiende una visión integral en la que la moda, la artesanía y la industria textil se entrelazan. “La artesanía es la columna vertebral de la excelencia -reconoce-; en un mundo donde la inteligencia artificial podrá hacer casi todo, lo hecho con las manos será lo verdaderamente valioso”.

 

 

 

 

Ese diálogo entre industria y oficio se refleja también en la voluntad de relocalizar parte de la producción. “En Cataluña se están haciendo tejidos muy interesantes”, subraya Rodríguez. “Parte de la producción que se marchó en los ochenta podría volver, ya que no se trata de inventar nada, sino de explicar las buenas prácticas que ya existen y ponerlas en valor”.

 

La moda catalana, sostiene, debe reivindicarse como una moda con valores. “Diversidad, sostenibilidad, circularidad y cariño por la ropa porque se trata de entender que alguien pensó cada prenda con cuidado y calidad”, defiende.

 

080 Barcelona Fashion avanza con un crecimiento medido. “No queremos dimensionar por dimensionar”, explica Rodríguez. “Nuestro crecimiento es orgánico, queremos mejorar el camino, poner más luces para que brille más”, insiste. “Tenemos que crecer, pero con sentido -coincide Coca-; no se trata de recibir dos millones más, sino de seguir ampliando contenidos y reconocimiento”.

 

Esa estrategia paciente ha permitido consolidar la internacionalización de la plataforma. “La gente ya ve el atractivo de venir a Barcelona”, afirma la responsable. “El mercado americano está cada vez más presente: además de Nueva York, ya vienen colectivos de Los Ángeles y también seguimos consolidando Reino Unido, Francia e Italia”, añade.

 

“080 está viva, completamente viva -concluye Coca-; cada edición sumamos voces, equipos o contenidos porque el proyecto está por encima de las personas”. Por su parte, Rodríguez asiente. “El camino en sí es el destino”. Barcelona, que durante años ha buscado su lugar en el mapa global de la moda, parece haber encontrado su propia voz en una moda con propósito, oficio y raíces que habla al mundo desde su propia ciudad.