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A.Caro (Bbfw): “A la boda no sólo va la novia, el mercado pide que eso se refleje en el salón”

Acaba de llegar de un largo vuelo de Nueva York, pero habla con el entusiasmo de quien recién comienza un nuevo proyecto. Albasarí Caro, la nueva directora de Barcelona Bridal Fashion Week, habla de las oportunidades del sector: “el ecosistema de la boda se ha ampliado”.

A.Caro (Bbfw): “A la boda no sólo va la novia, el mercado pide que eso se refleje en el salón”
“Aún hay mucho mercado para la moda nupcial. No hay pesimismo en el sector”.

Iria P. Gestal

27 oct 2022 - 05:00

Acaba de llegar de un largo vuelo de Nueva York, pero habla con el entusiasmo de quien recién comienza un nuevo proyecto. Albasarí Caro, que fue nombrada nueva directora de Barcelona Bridal Fashion Week hace apenas un mes, ha pasado por grandes empresas de distribución de moda como Tendam, Bimba y Lola y Pronovias y se muestra segura respecto a las oportunidades a futuro de la moda nupcial: “el ecosistema de la moda se ha ampliado”, declara; y defiende la sostenibilidad del sector, “tampoco es sostenible comprarse cuarenta bolsos, pero ahí los tienes”.

 

 

Pregunta: Tiene una larga trayectoria en gran distribución antes del salto a la moda nupcial, ¿qué se ha traído a este segmento?

 

Respuesta: El ángulo comercial. He traído el conocimiento de estar en tienda, que se traduce muy directamente en saber lo que necesitan las compradoras y las marcas en un salón. Puedo identificar las brechas que hay para ofrecer a una compradora lo que realmente pide. Algunos profesionales hacen su día a día en su país, pero llegan aquí y no necesariamente tienen acceso a un know how donde puedan encontrar consejos sobre métodos de venta como cross selling, por ejemplo, esto es lo que queremos ofrecerles. El salón tendrá un enfoque de negocio, pero queremos ofrecer pinceladas de consejos y temas prácticos para nutrir a los compradores.

 

 

P: Es decir, introducir servicios en la oferta de la feria.

 

R: Sí, mi rol en este nuevo puesto es tener una estrategia a largo plazo para seguir siendo imprescindibles dentro de cinco años. Una feria se hace imprescindible en el momento en el que tienes un espacio donde los visitantes hacer networking y nutrirse de otros aspectos del sector, algo que es muy útil. Además, así son más leales. No sólo ven las marcas que pueden ver en otro showroom: hay marcas, hay conferencia, formación, tendencias del mercado, sostenibilidad… Todos los visitantes son competidores entre ellos, pero al final el sector depende de que haya novias y eso se puede poner en común. Este factor es un eje principal para sumar un valor añadido a la feria y es gran parte de lo que me traiga de la gran distribución.

 

 

 

 

P.: ¿Lo que se pedía de una feria hace diez años ya no es necesario?

 

R.: Sí y no. La gente aún tiene la necesidad de tocar el producto, lo bueno y lo que sigue necesario es que los clientes vengan y vean las colecciones físicamente, que se comuniquen entre ellos, que negocien. Esto siempre será relevante, pero sin un aspecto de valor añadido, muchas ferias morirían en cinco años.

 

 

P.: ¿Qué ha cambiado en el sector nupcial desde que empezó a trabajar?

 

R.: Cada generación ha cambiado. La novia tiene cada vez más inquietud sobre la sostenibilidad, aprovechar el vestido después de la boda… En Europa, nunca ha pasado que las novias lleguen con poco tiempo de antelación, pero ahora, vienen y dicen: “No pude celebrar mi boca el año pasado y el sitio que quería está a tope, tengo cita en mes y medio”. Estamos en un momento de cambio brutal de la novia desde la pandemia. Pero el momento es bueno, lo que hay que hacer ahora es calibrar si decaerá el boom de las novias, eso no lo sabemos. Ha habido una acumulación de modas que es evidente, pero tampoco hay que ser pesimistas.

 

 

P.: En la moda hay dos grandes desafíos: la inflación y la geopolítica. ¿Cómo afectan a las novias?

 

R.: Si, como marca, pierdes un mercado como China, debes replantear tu modelo. Pero esto también ha beneficiado a muchas marcas, porque que China o Rusia pierdan peso también beneficia el kilómetro cero, comprar ocal, no depender de países extranjeros... Tanto Estados Unidos como china quieren dejar de ser dependientes, por una parte, puede ser duro para algunas empresas, pero como tendencia general es positivo. En España tenemos tanto producto que esta tendencia de comprar local no está mal.

 

 

P.: Pero el sector nupcial necesita del volumen y cada vez se casa menos gente, ¿no es necesaria esta internacionalización?

 

R.: Hay una diferencia entre crecer por crecer y crecer porque hace falta. El mercado se encoge, hay menos bodas y más peso de bodas civiles, pero si gestionas bien el boca a boca, si tu marca se centra en el producto y en la experiencia, aún hay mucho mercado para la moda nupcial. No hay pesimismo en el sector.

 

 

 

 

P.: ¿Hoy podría nacer un gran grupo global de moda nupcial?

 

R.: No sería imposible, pero sí muy difícil. El mercado está mucho más atomizado. Cuando empecé en Pronovias había mercados en los que éramos los únicos, cuando eres pionero es difícil de replicar este modelo con otra empresa, poque los países son los que son. Esto no podrá volver a ocurrir, porque durante estos años han llegado más marcas, libanesas, turcas, latinoamericanas, sobre todo de Brasil y Colombia… La novia en sí es multimarquera, ha sido siempre así, lo que Pronovias hizo de crear distintos conceptos bajo una sola marca, algo que no había hecho nadie nunca. Muchas marcas pequeñas no pueden tumbar a un gigante, pero sí pueden revolucionar el mercado.

 

 

P.: Está muy en duda el modelo de grandes empresas de volumen, parece que todo se mueve hacia el nicho. España ha sido líder con el primer modelo, ¿puede seguir siéndolo con esta nueva tendencia?

 

R.: Claro que sí. Tenemos todo tipo de marcas en España, variedad de precios, de estilo, de modelos… Una vez que tienes un foco y un peso pesado en tu mercado, todo va creciendo y cambiando a tu alrededor. Que Pronovias y Rosa Clarà ya no puedan dominar el mercado es una oportunidad muy grande para el resto del sector. Además, hay muchas marcas internacionales en el mercado nacional, en nuestro salón tenemos un 75% de marcas de fuera, la globalización no se ha acabado, aunque este en duda. Nuestra labor es que la compradora tenga acceso a todo.

 

 

P.: La pandemia motivó la colaboración en todo el sector, ¿también ocurrió en materia de ferias y pasarelas? ¿Existen posibilidades entre organizaciones?

 

R.: Sí, pero no está en nuestro punto de mira. Cuando puedes marchar solo y puedes generar todo desde dentro, las marcas siguen estando interesadas… Ahora mismo no es nuestro objetivo. Hay mucho interés desde fuera, pero no lo vemos. Las compradoras no van a estar de ferias todo el año, van a elegir las mejores con la mayor variedad de producto, eso podemos hacerlo nosotros solos.

 

 

P.: ¿Gestionar una feria se parece a gestionar una tienda?

 

R.: En cierto modo sí, al final necesitas cuidar el espacio y la oferta. Yo he pasado muchos años en Pronovias, hay que estar muy en contacto con la compradora, lo que le hace falta, estar con ella mano a mano… Pero también hay que tener un ojo puesto en redes, estar atenta a marcas rompedoras en Internet. Además, no sólo hay que tener vestidos de novia, también de fiesta, celebración… Se ha ampliado el ecosistema, a la boda no sólo viene la novia y el mercado pide que eso se vea reflejado en el salón. Hay mucho espacio de crecimiento a futuro.

 

 

 

 

P.: Después de un año con el canal online, ¿qué aprendizaje se queda en la feria?

 

R.: Cuando llegó la pandemia, todo se hizo corriendo para cubrir la brecha, pero ahora que ya contamos con este canal, es una aplicación que queremos seguir trabajando, tenemos ideas para que evolucione y que tanto las marcas como las compradoras tengan una herramienta más. Obviamente los días más fuertes son los de la propia feria, pero queremos que siga siendo una plataforma importante el resto del año.

 

 

P.: ¿Qué sentido tiene hoy una pasarela?

 

R.: A las compradoras y a las firmas les gustan los destiles, la compradora viene por el show. Es un ambiente y una herramienta de comunicación y de venta muy fuerte. Sirve para cohesionar el mercado, para crear un espacio de networking y para dar un toque fashion que encanta a los asistentes.

 

 

P.: La moda nupcial se basa en una idea muy tradicional ¿Cómo se actualiza este concepto?

 

R.: Trabajando con gente joven que son los que saben lo que quieren los jóvenes. La novia que quiere un vestido de volumen súper clásico aún existe, pero es una figura cambiante, hay que encontrar un equilibrio. Hay muchas marcas que se están centrando en las nuevas novias, eso es lo que debe reflejar nuestro salón: la novedad. También hay más segundas bodas que antes, cambios en plena celebración, novias que usan varios vestidos en una noche… El salón debe tener esa imagen fresca, pero que se respire la novia tradicional también.

 

 

P.: Otro de los grade temas es la sostenibilidad. La moda nupcial, en teoría, es de lo menos sostenible que hay. ¿Está el sector preparado para esta transformación?

 

R.: Es un argumento válido, comprar un vestido para usarlo una sola vez no es sostenible, pero también es poco sostenible comprar cuarenta bolsos y ahí los tienes. El vestido de novia tiene un elemento no sostenible innegable, pero cada vez hay más marcas que introducen materiales sostenibles, herramientas para renovar el vestido y reutilizarlo... Hay que estar al día de que tampoco sea greenwashing, que haya compromiso de verdad; es difícil, pero hay iniciativa de transformar el sector.