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Un público de 200 millones y una tiara partida: la boda de la reina Isabel II

En 1947, antes de la celebración de la boda real de la Reina Isabel II y el príncipe Felipe, la novia partió accidentalmente el pestillo de su tiara. “Lo pudimos juntar todo de nuevo, pero me alarmé enormemente”, recordaba la monarca en 2018.

Un público de 200 millones y una tiara partida: la boda de la reina Isabel II
Los novios recibieron cerca de 2.500 regalos de boda de todo el mundo y alrededor de 10.000 telegramas de felicitación.

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12 sep 2022 - 05:00

Una de las bodas más públicas de la historia comenzó con un tropiezo. El 20 de noviembre de 1947, minutos antes de enfrentarse a cámaras, prensa de todo el mundo y un público estimado de doscientos millones de personas, la reina Isabel II rompió accidentalmente el pestillo de su tiara, un regalo de su abuela, la reina María de Teck.

 

“El pestillo, que yo ni siquiera sabía que existía, se partió de repente, pensé que lo había roto”, recordaba la fallecida reina Isabel II en 2018, durante la exhibición del vestido de novia de Kate Middleton, esposa del nieto de la monarca.

 

La madre de Isabel, la por aquel entonces reina consorte Isabel Bowes-Lyon, propuso que su hija se pusiese otra tiara, pero la futura monarca se empeñó en utilizar la que había sido prestada por su abuela. Además, la corona había sido diseñada exclusivamente para la reina María a partir de una serie de joyas de su propiedad en 1893.

 

Garrard, joyero de la casería real, fue llamado como emergencia y se apresuró a reparar la tiara rota en su taller en la abadía de Westminster. Treinta años después, en 1973, la princesa Ana utilizó la misma tiara para su propia boda con el capitán Mark Phillips.

 

 

 

 

El día de la boda de Isabel II con el príncipe Felipe asistieron a la celebración 2.000 personas y la novia lució un vestido diseñado por Norman Hartnell, que siete años atrás había sido nombrado diseñador oficial de la reina Isabel II.

 

El diseño está basado en el cuadro Primavera de Botticelli, que representa “la llegada de la primavera”, describe la Casa Real británica en su página web. El vestido, de color amarillo pastel y decorado con 10.000 perlas de aljófar, fue pagado a partir de cupones de racionamiento de ropa a causa de las medidas impuestas en Reino Unido después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

 

Los novios recibieron cerca de 2.500 regalos de boda de todo el mundo y alrededor de 10.000 telegramas de felicitación, entre ellos el de Mahatma Gandhi, que envió a Reino Unido un trozo de encaje de algodón que él mismo había bordado con las palabras “Jai Hind” (Victoria para la India).