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Tradición familiar, cooperativas y ocho desmotadoras: los operadores del algodón en España

El cultivo del algodón lo realizan familias integradas en cooperativas, mientras que la industria desmotadora cuenta sólo con ocho empresas: Dafisa, Indesa, Coalsa, Las Lomas, Algosur, Eurosemillas, Surcotton y Algodonera Blanca Paloma.

Tradición familiar, cooperativas y ocho desmotadoras: los operadores del algodón en España
De media, las explotaciones de algodón tienen una superficie de diez hectáreas.

C. Juárez

27 sep 2022 - 05:00

Se cultivó por primera vez en India y hoy es la segunda materia prima de la moda. En este nuevo Insight, patrocinado por Bcome, Modaes repasa los principales datos del oro blanco de la moda, el algodón, desde cuáles son los principales polos de producción en el mundo hasta su cultivo en España.  

 

 

Campos blancos alrededor del río. Con Sevilla en el centro, el cultivo del algodón en España está ubicado en el Bajo Guadalquivir, que riega las provincias desde Jaén y Córdoba hasta Cádiz. En la zona se encuentran miles de familias dedicadas al cultivo de esta materia prima, que ha pasado de generación en generación, y se agrupan hoy en cooperativas.

 

 

Sólo 70.000 hectáreas cerca del Guadalquivir configuran el mapa del algodón en España

 

 

Se calculan que alrededor de 5.500 familias españolas están dedicadas al cultivo del algodón con el centro neurálgico en la localidad sevillana de Lebrija, donde después de la Guerra Civil hubo asentamientos de colonias ligados a la agricultura. De hecho, el antiguo Instituto Nacional de Colonización escogió el algodón como cultivo mayoritario.

 

Las explotaciones son pequeñas, de diez hectáreas de media y con una producción de cerca de 3.000 kilos, y de tradición familiar, lo que supuso que a lo largo del siglo pasado se generaran estructuras cooperativas para gestionar la producción, que posteriormente se unieron y forman parte de grandes asociaciones de agricultores.

 

 

 

 

Entre las principales cooperativas del algodón se encuentran Coesagro, en Écija; Productores del Campo, en Alcalá del Río; El Trobal, en Las Palmeras; Agrícola Ganadera Pinzón, en Pintón; Las Marismas de Lebrija, en la localidad homónima, o Agroquivir, también en Lebrija.

 

Otros nombres son 2º Grado, que agrupa a los productores del algodón en Utrera y aglutina a otras cooperativas del Bajo Guadalquivir: Agreca, El Monte Adriano, La Campiña de Lebrija y San Isidro-Maribáñez.

 

Actualmente, los agricultores españoles de algodón están agrupados en tres entidades: la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag), la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Andalucía (UPA). Hasta 2006, la mayoría de las cooperativas de cultivo de algodón en España tenían su propia desmotadora.

 

 

Industria desmotadora

 

El cultivo del algodón en España no se concebiría sin la industria desmotadora detrás. En España, sus precedentes son modestos: hasta 1800 sólo se contaban con alrededor de mil husos de despipado en la zona de Motril, en la provincia de Granada, que fueron construidos por empresarios catalanes.

 

La primera fábrica desmotadora moderna en España se instaló en Sevilla a principios de la década de los años veinte del siglo XX. Hacia 1923, la fábrica tenía capacidad para dar salida a hasta una cosecha de 25.000 toneladas, e incluía un tren de máquinas desmotadoras y de desborradoras con tecnología de Estados Unidos.

 

A lo largo del siglo pasado, la industria desmotadora en España continuó creciendo, gracias al apoyo de las cooperativas de cultivo y al interés de la industria de hilatura y tejeduría, además de por el incremento de la superficie y producción de algodón en España.

 

 

 

 

Entre los nombres destacados se encontraban Cepansa, Algodoneras de Levante, Hijos de Francisco Sans, La Catalana Agrícola Algodonera, Fefasa, Algodonera Tomás Rosés, Hytasa, Manufacturas Soldevilla, Textiles Reunidas, Algodoneras de Canarias o Imsa, la mayoría de ellos con vinculación a empresarios catalanes del algodón. Hasta los años sesenta, Textiles Reunidas, Hytasa y Cepansa controlaban cerca del 94% de la fibra de algodón que se producía en España.

 

El beneficio de las desmotadoras viene de la comercialización de la fibra y de los subproductos, es decir, semilla y borra, con los precios controlados por el Ministerio de Agricultura. Hasta principios de la década de los sesenta, la desmotación se consideraba “el mejor negocio de la posguerra”, con una rentabilidad del 19%. Fue en 1962 cuando el sector entró en declive.

 

El Plan de Estabilización, que supuso menos intervención del gobierno y menores barreras arancelarias a las importaciones, provocó un gran malestar entre los desmotadores de algodón, esgrimiendo que tras la medida tenían que pagar más por la materia prima española frente a la que se podía conseguir en el mercado internacional.

 

El sector continuó con su declive durante las siguientes décadas y en 2006 recibió el golpe definitivo. En septiembre de ese año, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló la reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del algodón, que fue aprobada en 2004.

 

La reforma establecía un sistema de ayudas al sector del algodón que ya no se basaba en un pago a la industria desmotadora como hasta entonces, sino por hectárea y parcialmente desacoplado, al agricultor.

 

 

 

 

Esto supuso que una parte del pago, el 65%, está desacoplada a la producción, es decir, que no depende de lo que se cultive en esa superficie, y otra parte de la ayuda se percibe si se cultiva algodón en esa hectárea y se entrega a la industria desmotadora. En las campañas desde 2000 a 2003, las ayudas representaron 1.509 euros por hectárea.

 

Esta medida tuvo como consecuencia un descenso de la superficie cultivada y una reducción muy acusada de la producción y, por ende, que desaparecieran numerosas desmotadoras. En concreto, el sector pasó de tener más de treinta compañías a sólo ocho empresas, agrupadas en dos asociaciones: Aeda y Adesur.

 

Estas ocho desmotadoras son Indesa, ubicada en la localidad sevillana de Las Cabezas de San Juan; la cooperativa Colectivo Algodonero del Sur de Andalucía (Coalsa); Las Lomas, un complejo agrícola fundador en 1941; Algosur, con sede en Lebrija; Eurosemillas, que además comercializa diferentes tipos de semillas de otros cultivos; Surcotton y Algodonera Blanca Paloma, en el municipio de Aznalcázar y que cuenta en sus 100.000 metros cuadrados de superficie con dos trenes de desmotado, rodillo y sierra y una capacidad de desmotación de 500.000 kilogramos diarios.