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‘The Ketchup Effect’: el fenómeno que puede frenar la inflación

Alemania, la locomotora económica de Europa, mantiene su sector manufacturero en tensión debido a los cuellos de botella en la cadena de suministro, aunque una vez se desatasque puede desencadenar una avalancha de producción.

Marta Tamayo

10 feb 2022 - 04:57

‘The Ketchup Effect’: el fenómeno que puede frenar la inflación

 

 

La economía alemana, y con ella la europea, esperan impacientes que caiga el kétchup. Golpeas y agitas una botella de kétchup sin que nada salga; todo el contenido se queda atascado en el cuello de cristal, pero, de repente, toda la salsa cae de golpe y la comida queda inundada en kétchup. La escena, más habitual en cenas y restaurantes, es la que espera ahora la economía de la locomotora de Europa, aunque en lugar de salsa de tomante, espera que sean materias primas, chips y semiconductores los que inunden su mercado.

 

Este fenómeno, calificado por los expertos como The Ketchup Effect, se está produciendo en todo el sector manufacturero a causa de las disrupciones en la cadena de suministro. Analistas de ING ya anunciaron el pasado verano que el sector estaba esperando que los atascos en los puertos se disiparan y con ellos la producción industrial se desbloquee, aunque la espera está siendo larga.

 

La producción industrial en Alemania cayó un 0,2% en enero respecto al mes anterior tras registrar un año marcado por los descensos que cerró con un 4% menos de producción industrial que en 2020. Además del ritmo de las fábricas, los atascos en la supply chain, junto a la falta de personal y el parón navideño, también están colaborando a una caída en la construcción. En total, la producción industrial en el país germano se sitúa un 7% por debajo de los niveles precrisis.

 

 

 

 

Cuando la botella de kétchup se desatasque, la inflación podría también deshacerse. Una vez que se resuelve el problema, existe la posibilidad de que un aumento repentino de la oferta llegue al mercado y ejerza una presión desinflacionaria, lo que podría chocar con la política monetaria restrictiva emprendida por organismos como el Bank of England y que la Reserva Federal quiere tomar.

 

“El problema de los cuellos de botella ha alcanzado niveles sin precedentes”, señala ING. Como prueba de ello, los analistas señalan que el número estimado de meses de producción asegurados por pedidos en mano en la fabricación ha llegado a cuatro meses y medio, cuando la media histórica es inferior a tres. Además, aseguran que los libros de pedidos se están llenando. “Todo esto significa que es solo cuestión de tiempo que la producción industrial vuelva a surgir”, añaden desde la entidad.

 

Maersk, una de las mayores compañías de transporte del mundo, ha asegurado que prevé seguir trabajando con “caos” en la cadena de suministro durante todo el año. Ante los problemas en las fábricas la Unión Europea (UE) ha anunciado un plan de 43.000 millones de euros para superar su dependencia al mercado asiático de chips para que los consumidores no tengan que esperar meses para conseguir coches, lavavajillas o microondas.  

 

Por el momento, a la eurozona no le queda más que esperar a ver cómo se desatasca la botella de kétchup. La economía de la eurozona se expandió un 0,3% en el último trimestre del año frente al tercer trimestre del mismo ejercicio. El crecimiento, por debajo del esperado, se vio lastrado por el bajo rendimiento de la economía alemana, que se recortó en el cuarto trimestre del año.