Entorno

Obligaciones, ausentes y plazos: las claves del Scrap del textil

A través del Scrap, las marcas deberán asumir antes de 2025 la recogida, separación y gestión (reutilización, reciclaje o desecho) de los productos cuando estos se conviertan en desechos.

Obligaciones, ausentes y plazos: las claves del Scrap del textil
Inditex, Mango, Tendam, H&M, Decathlon, Kiabi e Ikea constituyeron ayer el Scrap.

Iria P. Gestal

13 ene 2023 - 05:00

Tres años y todo por hacer. La moda se enfrenta a la gran carrera a contrarreloj de la normativa de responsabilidad ampliada del productor y ya ha dado al menos el pistoletazo de salida: Inditex, Mango, Tendam, H&M, Decathlon, Kiabi e Ikea constituyeron ayer un Scrap, el sistema con el que deberán gestionar los residuos textiles. ¿Qué estará obligado a hacer esta asociación y cuándo? ¿Quién falta en la lista?

 

La nueva entidad, denominada Asociación para la Gestión del Residuo Textil y que ha sido fruto de años de trabajo, está aún dando sus primeros pasos y trabajando en definir los órganos de gobernanza. Por el momento, ya ha determinado que la presidencia será rotatoria, empezando por Mango. El siguiente paso será contratar un asesor, cuya búsqueda ya ha comenzado, para que se encargue de la gestión.

 

Junto con la parte operativa (la instalación de contenedores de recogida), un gran reto de esta nueva asociación será la interlocución con las distintas administraciones, especialmente las locales, que se encargan actualmente de la gestión de residuos.

 

El Scrap podría o bien desarrollar su propia estructura, que tendría que tener ese alcance local, o bien aliarse con alguna entidad que tuviera ya esa capacidad de interlocución. A falta de una patronal, una opción podría ser el Observatorio textil, la asociación que inicialmente se constituyó para optar a un Perte específico para el sector (y donde al principio estaba también incluido el proyecto del Scrap).

 

La Asociación para la Gestión del Residuo Textil nace con siete miembros, aunque desde la entidad subrayan la voluntad de conseguir “el mayor número posible de asociados”. Por el momento, los grandes ausentes son Primark y El Corte Inglés, dos de los mayores distribuidores de moda de España, y los grupos de súper e hipermercados como Carrefour, Lidl o Alcampo, que también figuran entre los principales operadores por número de clientes, según Kantar.

 

 

 

 

 

El Scrap se constituye como respuesta a la normativa de responsabilidad ampliada del productor, que establece que el responsable de poner un producto en el mercado deberá también asumir la responsabilidad de esos productos una vez se conviertan en

residuos.

 

Es decir, cuando el cliente ya no puede, o no quiere, utilizarlo, serán las marcas las responsables de recoger el artículo, separarlo y procesarlo siguiendo la jerarquía: reutilización, reciclaje, recuperación energética y, por último, desecho. Los productores serán también responsables de informar a los consumidores de los sistemas de recogida y de incentivar su uso.

 

El deadline está fijado a fuego en el calendario: las marcas deberán asumir esta responsabilidad en tres años desde la entrada en vigor de la ley que lo regula, la Ley de residuos y suelos contaminadosEs decir, en abril de 2025.

 

Para hacerlo, tienen dos opciones: o bien individualmente, con sus propios medios, algo sólo al alcance de los grupos de mayor tamaño, o bien de forma colectiva, a través de un Scrap, la fórmula más habitual en sectores como los aparatos eléctricos o los envases, donde la responsabilidad ampliada del productor lleva años regulada. La que se ha creado esta semana es la primera, pero podría haber más. 

 

 

 

 

En este caso, la ley (que deriva de la directiva europea sobre residuos) establece los costes que deberá cubrir el Scrap con las aportaciones de sus miembros. Estos incluyen la recogida separada de residuos y su posterior transporte y tratamiento; los costes de proporcionar información a los poseedores de residuos (clientes), los de recogida y comunicación de datos y aquellos asociados a la constitución de las garantías financieras.

 

El nuevo Scrap del textil no ha precisado cuáles han sido las aportaciones iniciales, pero sí que todos los miembros tienen la misma representatividad patrimonial. Una vez esté en funcionamiento, lo habitual es que los costes sean asumidos de forma proporcional a los residuos generados o al volumen de productos puestos en el mercado.

 

 

 

 

La ley precisa también que los Scrap deberán celebrar acuerdos con los gestores de residuos o con otros agentes económicos para el reciclaje o la reutilización. En moda, podrían darse acuerdos con compañías industriales especializadas para el reciclaje y con el tercer sector, que ya ejerce esta labor actualmente, para la reutilización.

 

Así como convenios con las administraciones públicas, especialmente para la recogida. En este sentido, las entidades locales deberán establecer la recogida separada de los residuos textiles antes del 31 de diciembre de 2024, sin que eso exima a las marcas de su propia responsabilidad.

 

Además, la ley detalla que deberán constituirse como entidad sin ánimo de lucro (el del textil es una asociación) y que, de forma anual, deberá poner a disposición del público información sobre, entre otras, las contribuciones financieras realizadas por los productores, así como de los productos comercializados y los residuos gestionados.

 

 

 

 

Más responsabilidad

 

Las obligaciones exactas de los productores y distribuidores se establecerán mediante real decreto aprobado por el Consejo de Ministros. Será ahí donde se definan las funciones y responsabilidades de todos los actores, los objetivos de gestión de residuos, el sistema de información y las medidas, económicas o de otro tipo, para incentivar que los consumidores entreguen sus prendas en los sistemas de recogida existentes.

 

La ley deja abierta la puerta a que ese futuro real decreto amplíe la responsabilidad del productor más allá de la propia gestión de residuos, incluyendo, por ejemplo, la obligación de diseñar productos de manera que se reduzca la generación de residuos (ecodiseño).

 

También podrán ser obligados a dar información sobre el producto en materia de durabilidad, capacidad de reutilización, reparabilidad, reciclabilidad y contenido en materiales reciclados; a establecer sistemas de depósito y a utilizar materiales procedentes de residuos. En cualquier caso, estas obligaciones no estarían incluidas dentro del Scrap, sino que serían asumidas por las empresas a título  individual.

 

 

Siguiente frontera: la trazabilidad

 

Uno de los desafíos de esta regulación es cómo acreditar su cumplimiento. Una de las opciones sobre la mesa en algunos sectores es el uso de la tecnología blockchain, que permitiría la trazabilidad de un artículo y posterior desecho durante toda su vida.

 

Incluso se ha llegado a plantear la posibilidad de que haya un conjunto de tecnologías homologadas que permitan no sólo demostrar el cumplimento ante la administración sino también recoger información útil para compartir con el consumidor, como las toneladas de cada marca que se han recogido en un año. Hasta ahora, esta acreditación se hace de forma documental.