Entorno

Los ‘hubs’ de la moda buscan su nuevo sitio en el mapa tras dos años de tsunami

Mientras India busca triplicar sus exportaciones de confección, China acelera en su esfuerzo por una industria de mayor valor añadido y Camboya refuerza la diversificación del sector, a la vez que Turquía invierte en digitalización.

Los ‘hubs’ de la moda buscan su nuevo sitio en el mapa tras dos años de tsunami
Mientras India quiere triplicar sus exportaciones de confección, China acelera en su esfuerzo por una industria de mayor valor añadido.

Isabel Carmona

30 ago 2022 - 00:00

Tras dos años de pandemia, el regreso a la normalidad deja un mapa del aprovisionamiento diferente en el que, igual que en el juego de las sillas musicales, todos los hubs luchan por encontrar su lugar. Con China presionada por el escándalo de Xinjiang y con la capacidad productiva del Sudeste Asiático muy erosionada por la pandemia, los gobiernos trazan nuevos planes estratégicos para impulsar la recuperación de sus economías, altamente dependientes del textil.

 

Mientras India quiere triplicar sus exportaciones de confección, China acelera en su esfuerzo por una industria de mayor valor añadido y Camboya refuerza la diversificación del sector, a la vez que Turquía invierte en digitalización.

 

A finales junio, el ministro de textil de India, Piyush Goyal, estableció el objetivo de que la industria textil y de la confección del país se duplicase y que sus exportaciones se triplicasen a medio plazo. Los planes del Gobierno indio para alcanzar esta meta pasan por fomentar el desarrollo de la industria textil a través de medidas como un crédito más barato, entregas de préstamos en divisas extranjeras, más beneficios fiscales y una legislación “más clara” en el comercio internacional.

 

 

 

 

“El mercado global de las prendas de ropa, que en 2013 generó menos de 1,5 billones de dólares, subirá a 1,8 billones de dólares en 2022, 1,9 billones de dólares en 2025 y finalizará 2026 con unos ingresos de dos billones”, declaró Goyal durante la inauguración de la edición número 67 de la feria India International Garment Fair (Iigf). El ministro defendió que India “ofrece una cadena de aprovisionamiento completa”.

 

La industria india textil y de la confección de India se ha visto beneficiada en los últimos años a causa de la estrategia China Plus One, que hace referencia a la búsqueda por parte de las empresas de reducir su exposición al gigante asiático, reforzada después del Covid-19. En 2021, las exportaciones indias de textil se dispararon un 41%, hasta 44.400 millones de dólares, el máximo histórico.

 

Estados Unidos fue el principal destino del textil indio en 2021, copando el 27% de las exportaciones. Le siguen la Unión Europea, con un peso del 18%, y Bangladesh, generando el 12%, según los últimos datos del Ministerio del Textil de India. La industria de la moda emplea a 45 millones de personas en el país asiático.

 

El pasado noviembre, la Confederación de la Industria India y la consultora Kearney establecieron unas previsiones de crecimiento de hasta el 81% respecto a 2019 para las exportaciones de textil y confección de India hasta 2026, alcanzando 65.000 millones de dólares.

 

 

 

 

La estrategia de la industria camboyana para coger sitio en el mapa mundial de la moda es la diversificación y la sostenibilidad. En 2020, el Gobierno del país presentó un borrador del plan Cambodia Garment, Footwear and Travel Goods Sector Development Strategy 2022-2027 con el objetivo de mejorar la productividad del sector y promover el desarrollo de las condiciones de trabajo.

 

Este proyecto se puso finalmente en marcha en abril de 2022, cuando el Ministerio de Economía y Finanzas camboyano fijó sus metas específicas. Estas pasan por “desarrollar el sector de la moda, el calzado y los artículos de viaje para que sean medioambientalmente sostenibles, resilientes, centrados en productos de alto nivel, altamente competitivos y la base para el crecimiento económico de Camboya hasta 2027”, según Phan Phalla, secretario del ministro de Finanzas.

 

El plan de la industria camboyana se estructura en cinco pilares, entre ellos aumentar la mano de obra y mejorar las condiciones laborales, diversificar la oferta y reducir los costes logísticos. Este último factor es “indispensable”, según describió Pan Sorasak, ministro de Comercio, y Kong Sang, presidente de la Garment Manufacturers Association in Cambodia (Gmac). Sang también añadió que los costes logísticos son mayores en el país que en otros de la región sudasiática.

 

El presidente de la Gmac advirtió que la industria de confección y de textil de Camboya aún debe atravesar grandes retos, como “los precios de la energía y el escaso uso de energías renovables”, y concluyó asegurando que “esta estrategia es un buen punto de partida, pero requiere de la participación de los ministerios relevantes y las instituciones”.

 

En 2021, las exportaciones de prendas de ropa, calzado y artículos de viaje de Camboya se incrementaron un 15,2%, hasta 11.380 millones de dólares, según datos del Departamento de Aduanas del país. “Muchas empresas han apostado por Camboya para combatir la inestabilidad política y económica de otros países”, explicó Ly Khun Thai, presidente de la Cambodian Footwear Association.

 

 

 

 

China, el mayor exportador de prendas de ropa a escala internacional, lleva varios años esforzándose por otorgar un mayor valor añadido a su industria bajo el plan Made In China, establecido en 2015. El objetivo de esta hoja de ruta, establecida a diez años, es ofrecer una producción de mayor calidad, en lo que se enmarca la industria textil y de la confección.

 

En este contexto, China también busca adaptar su industria a la transformación sostenible. El pasado abril, el Gobierno de Pekín estableció un nuevo proyecto para potenciar la producción con unas menores emisiones de gases de carbono, fomentar el uso de fibras sostenibles, fortalecer el sistema de reciclaje textil actual e invertir en la investigación y el desarrollo de tecnología de circularidad.

 

Este proceso se enmarca en una creciente presión legislativa en Europa (uno de sus principales clientes) y, de otro modo, también en Estados Unidos, que ha prohibido este año las importaciones de Xinjiang por las condiciones a las que es sometida la minoría uigur.

 

A pesar de la diversificación del aprovisionamiento de los operadores de moda en los últimos años, China continúa siendo líder indiscutible en la producción textil y de la confección. En 2021, las exportaciones de la industria crecieron un 8,4%, hasta 315.500 millones de dólares. Contando sólo las prendas de ropa, la industria china aumentó sus ventas al exterior un 24% y un 16% frente a niveles prepandemia, hasta 170.280 millones de dólares.

 

 

 

 

La industria textil turca, por su parte, ha liderado la relocalización del sector de la moda de la última década, un fenómeno que se vio potenciado por la pandemia y solidificó el puesto de Turquía en el mapa de los polos mundiales de producción.

 

En mayo de 2022, la asociación turca Instanbul Apparel Exporters’ Association (Ihkib) puso en marcha el plan From Design to Production: Digital Transformation of Apparel Sector in Turkey con el apoyo de la Unión Europea y el objetivo de “potenciar la estrategia de digitalización de la industria”. El programa cuenta con la colaboración de Instanbul Fashion Academy, el laboratio Ekoteks y SME Transformation Unit y pasa también por “desarrollar una producción medioambientalmente responsable”.

 

Las exportaciones textiles de Turquía se dispararon un 33,2% en 2021, hasta 12.900 millones de dólares. En el año, España importó textil, prendas de ropa, calzado, perfumería y relojería de Turquía por valor de 2.847 millones de dólares. De este modo, Turquía se convirtió en el segundo mayor proveedor de moda de España, adelantando a Bangladesh.

 

 

 

 

Por su parte, Bangladesh ha puesto en marcha su propia nueva hoja de ruta para potenciar su crecimiento después de la pandemia, apoyándose en la confección. El objetivo es pasar de ser una industria intensiva en mano de obra, barata y centrada en artículos bajos de algodón, a una moderna, diversificada, innovadora y digitalizada. La formación laboral será una de las claves de esta transformación, para lo que el Ministerio de Comercio ha establecido un Centro de Innovación y Eficiencia para las fábricas de confección del país.

 

La industria de la confección aporta el 11% del Producto Interior Bruto (PIB) de Bangladesh, que se ha posicionado como uno de los principales polos fabriles del mundo para la moda. El 81% de las exportaciones anuales del país corresponden a esta industria.

 

En 2021, el valor de las exportaciones de prendas de ropa de Bangladesh creció un 12,3%, hasta 31.460 millones de dólares. El país sudasiático había perdido la plata del sourcing de moda en 2020 en manos de Vietnam, pero lo recuperó en 2021.

 

 

La liebre y la tortuga: los ‘hubs’ industriales que ganan silenciosamente la carrera

 

Según previsiones de Euromonitor International, Vietnam y Filipinas serán los hubs de aprovisionamiento que más incrementarán su producción de prendas de vestir y productos textiles en 2022.

 

En concreto, la producción de moda en Filipinas registrará una subida del 6,5% este año y continuará creciendo a ritmos similares en la próxima década, con un alza del 6,6% en 2025; del 5,8% en 2028 y del 5,6% en 2030.

 

Antes del estallido de la pandemia, el Gobierno filipino puso en marcha un plan de actuación para reforzar la industria textil y de la confección en el país. Entre las estrategias diseñadas por la junta de inversión del Gobierno se incluían una solicitud para combatir la competencia desleal a través del contrabando, la inyección de capital y terrenos para aumentar la producción en el país y la inversión en I+D.

 

Por su parte, Vietnam, hub estratégico para el calzado deportivo, elevará su actividad de producción textil y de prendas de ropa un 7,8% en 2022 y su industria crecerá a ritmos de más del 5% en los próximos años. En 2023, el alza de la producción de moda en Vietnam será del 6,6%, según la consultora.

 

Vietnam es el principal polo de aprovisionamiento de calzado deportivo del mundo y, en los últimos años, ha sufrido cierres de fábricas e importantes interrupciones en su producción a causa del impacto de la pandemia.