Entorno

‘Living with Covid-19’: Reino Unido pone en marcha su plan para levantar las restricciones

La obligación de mantener cuarentena si se recibe una prueba positiva de coronavirus se eliminará el próximo jueves y las ayudas al trabajador enfermo por el virus dejarán de estar vigentes a partir del 24 de marzo.

Modaes

22 feb 2022 - 11:50

‘Living with Covid-19”: Reino Unido pone en marcha su plan para levantar las restricciones

 

 

Reino Unido quiere aprender a “vivir con el Covid”. Así lo ha declarado Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido, en el plan que presentó ayer en la Cámara de los Comunes, en el Palacio de Westminster. El mandatario británico anunció la eliminación de todas las restricciones contra el virus a partir del próximo abril. La implementación aún está sujeta a aprobación parlamentaria.

 

Con esta medida, Londres se suma a los países que han decidido dejar de considerar el Covid-19 como un riesgo social y apuestan por un enfoque basado en la convivencia con el virus, entre los que se encuentra Dinamarca o Suecia. En la misma línea, Francia relejará restricciones el próximo 28 de febrero y Polonia levantará en marzo la obligatoriedad de la mascarilla. En España, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, abrió la puerta al fin del uso de la mascarilla en interiores el pasado lunes tras la reunión con su homólogo danés en la Moncloa. El jefe del ejecutivo señaló que España ya cumple la condición necesaria para aplicar la política, pero no adelantó una fecha.

 

En Reino Unido, la primera normativa que dejará de ser vigente, a partir del jueves, es la de mantener cuarentena cuando se recibe una prueba positiva de coronavirus. Se recomienda que las personas que se contagien estén en confinamiento durante al menos cinco días, pero no estarán obligadas por ley.

 

El jueves, también se eliminará el rastreo de contactos directos por parte de las autoridades y la recomendación de realizarse pruebas diarias. Además, el Gobierno británico dejará de cubrir las bajas laborales por Covid-19 y las empresas ya no estarán obligadas a requerir que sus trabajadores se aíslen si son positivos.

 

 

A partir del 24 de marzo, finalizarán oficialmente en Inglaterra las prestaciones legales por enfermedad y los subsidios de apoyo al trabajador que se pusieron en marcha de manera excepcional al estallar la pandemia. A partir del 1 de abril, las pruebas de coronavirus dejarán de ser universales y gratuitas en el país.

 

La puesta en marcha del plan de desescalada sucede después de que, el pasado 19 de enero, Boris Johnson anunciara que se eliminarían todas las restricciones puestas en marcha para controlar el avance de la variante ómicron a partir del 27 de enero. Las normativas incluían el uso obligatorio de mascarilla en el transporte público y en establecimientos comerciales, además de la incentivación al teletrabajo y el requerimiento de presentar una prueba negativa de Covid-19 para acceder a grandes eventos sociales.

 

Para los trabajadores de retail, el Gobierno británico aconseja “que se siga llevando mascarilla en espacios cerrados o concurridos y si se está en contacto con personas desconocidas”, según se desprende de su página web.

 

A partir del mismo día del anuncio, dejaron de ser obligatorias las mascarillas para los alumnos en escuelas de secundaria. Actualmente, tampoco existen restricciones para los turistas internacionales en Reino Unido, siempre y cuando estén vacunados, con la intención de “apoyar la recuperación económica de todos los sectores”.

 

El 77% de la población británica ha recibido, por lo menos, una dosis de la vacuna contra el Covid-19, mientras que el 72% cuenta con toda la pauta de vacunación. “Debemos aprender a vivir con Covid del mismo modo que vivimos con la gripe”, señaló Boris Johnson.

 

La respuesta británica ante la pandemia: “escasa, tardía y defectuosa”

Too little, too late, too flawed” (“Escasa, tardía y defectuosa”), así describió el British Medical Journal, la revista de la Asociación Médica Británica, la respuesta de Boris Johsnon al estallar la pandemia del coronavirus en marzo de 2020.

Según publicó la institución en mayo del mismo año, “para cuando Reino Unido anunció el primer confinamiento, ya se habían esfumado dos meses de posible preparación y prevención”.

 

El primer ministro británico anunció la puesta en marcha de restricciones de movilidad por el coronavirus el 23 de marzo de 2020. Bajo pena de multa, se recomendó a los ciudadanos que no saliesen de sus casas salvo contadas excepciones, como comprar artículos de primera necesidad o asistir al trabajo. Aun así, el primer ministro apuntó que se podía “hacer una actividad de deporte al día, como paseos o viajes en bicicleta, en soledad o acompañado de un miembro del domicilio”.

 

Estas restricciones se mantuvieron vigentes sin apenas modificaciones hasta el 13 de mayo, cuando Boris Johnson animó a la población británica a volver al trabajo presencialmente. Además, se amplió la lista de razones por las que se podría estar fuera del domicilio para incluir el ocio.

 

 

 

 

Quince días más tarde, se puso en marcha la estrategia de recuperación por el Covid-19 del gobierno británico, que incluía un plan para retirar todas las restricciones de movilidad y del comercio progresivamente. A partir del 31 de mayo, se retiró la recomendación de no salir del domicilio, incluso durante la noche.

 

El 15 de junio de 2020, reabrieron en Reino Unido los comercios minoristas y, a partir del 4 de julio, se volvieron a poner en marcha peluquerías, bares y “atracciones turísticas”. Según señaló entonces Johnson, “confiamos en que la población británica siga su sentido común y conozca los riesgos; no se usará la ley para guiarles”.

 

Durante los siguientes cuatro meses, mientras continuaban escalando los casos de coronavirus en Reino Unido, especialmente en Inglaterra, se pusieron en marcha restricciones locales en las regiones más afectadas, como el norte del país, Manchester, Londres o Leicester.

 

 

 

 

El 5 de noviembre, con la llegada de la variante alpha, Inglaterra regresó a una situación de “total confinamiento”, en palabras del primer ministro, aunque las escuelas se mantuvieron operativas. A pesar de que se pretendía que las restricciones se levantasen antes de Navidad, el 19 de diciembre, Johnson anunció que “no habría relajación en la normativa contra el Covid” para las fiestas. Los eventos sociales sólo estaban permitidos durante el 25 de diciembre.

 

No fue hasta el 8 de marzo de 2021 que comenzaron a relajarse de nuevo las restricciones contra el avance de la pandemia en Inglaterra, a medida que “el programa de vacunación avanzaba con éxito” y se reducía “el riesgo de hospitalización y muerte por contagio”, según señaló Johnson a finales de febrero.

 

Desde marzo, la población británica pudo volver a salir del domicilio por razones recreativas, sin embargo, se mantuvieron las limitaciones en los viajes internacionales y se prohibió salir del país “sin excusa razonable”.

 

Durante el verano, Inglaterra continuó levantando las restricciones mientras avanzaba la tasa de vacunación, con el objetivo de que dos tercios de la población completa hubiese recibido al menos dos dosis de la vacuna contra el Covid-19 antes de retirar todas las normativas de movilidad en el país. El 18 de julio, se alcanzó esta estadística.

 

En el último trimestre del año pasado, cuando la variante ómicron volvió a encender las alarmas de los Gobiernos a escala internacional, Reino Unido volvió a ser uno de los epicentros europeos de la pandemia, con contagios duplicándose cada dos o tres días durante diciembre. El Gobierno impuso entonces una batería de medidas que incluyeron la obligatoriedad del teletrabajo, mientras que países como Francia prohibieron directamente los viajes no esenciales procedentes de todo Reino Unido.