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La huella de la moda: contamina más que Alemania, Reino Unido y Francia juntos

El 70% de las emisiones de gas de efecto invernadero de la moda corresponden a la producción, mientras que el otro 30% a la distribución, transporte y la vida final de las prendas.

C. Juárez

21 sep 2020 - 04:49

 La huella de la moda: contamina más que Alemania, Reino Unido y Francia juntos

 

 

Igual que Alemania, Reino Unido y Francia. La industria de la moda contamina lo mismo que las tres mayores potencias europeas, desprendiendo un 4% del total de gases efecto invernadero a la atmósfera, hasta 2.106 millones de toneladas en 2018.

 

El 70% de las emisiones corresponden a la producción textil, mientras que el otro 30% a actividades de transporte, distribución y uso final de las prendas, según se desprende del informe Fashion on climate, elaborado por Mckinsey.

 

En la cadena de valor, el 38% de las emisiones que realiza la industria de la moda corresponde a la producción de materiales, otro 8% a la preparación de hilo, otro 6% a la preparación de telas, un 15% al proceso de secado y otro 4% a los procesos de corte.

 

Del total de gases de efecto invernadero que la moda emite a la atmósfera, el 20% viene del uso de los consumidores, otro 3% corresponde al transporte de mercancías, mientras que un 3% a las actividades de comercialización y otro 3% corresponde a la vida final de las prendas.

 

 

 

 

La consultora alerta de que, si no se toman más medidas de las que hay hasta ahora, las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria de la moda podrían alcanzar 2.104 millones de toneladas en 2030, lo que duplicaría el máximo fijado en el Acuerdo de París.

 

Sin embargo, si el sector continúa con las medidas que ha llevado a cabo en los últimos años, la industria de la moda mantendría sus emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera en 2.100 millones de toneladas para 2030, lo que continuaría estando muy por debajo del nivel permitido.

 

Alrededor del 43% de la reducción de emisiones estaría relacionada con la descarbonización, y la mejora en la eficiencia en procesos como el hilado y tejido, y procesando en seco de las prendas. La reducción también está relacionada con una producción más ajustada, menos desperdicios y el uso de modelos circulares.

 

McKinsey propones tres líneas de actuación para conseguir que la moda reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera: reducir las emisiones en el área de producción, en las operaciones de las marcas y alentar a los consumidores a promover el cambio.

 

 

 

 

Para que la moda reduzca en 1.700 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), el 61% corresponderá a la cadena de valor. Esta reducción tendría que realizarse mediante la producción de material descarbonizado como mejoras en la producción de poliéster a través de la tecnología, la disminución del uso de fertilizantes y pesticidas en el cultivo de algodón y el uso de energías renovables en las etapas de procesamiento, así como la actualización de equipos y maquinaria.  

 

En un escenario de reducción acelerada, la cadena de valor de la moda podría emitir únicamente mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera. El 45% del ahorro estaría derivado de las mejoras en la preparación y procesamiento de los materiales, otro 39% estaría asociado a la transición hacia energías renovables y el 16% restante al cambio de calderas de carbón a calderas eléctricas para la producción de material sintético.

 

Los retailers pueden promover el cambio hacia la sostenibilidad en la cadena de valor mediante acuerdos Powe Purchase Agreement (PPA), contratos de compraventa de energía a largo plazo entre un desarrollador renovable y un consumidor.

 

 

 

 

Por otro lado, si el objetivo de la moda es reducir en 1.700 millones de toneladas de emisiones CO2, el 18% corresponderá a los retailers. Una de las recomendaciones de la consultora es el uso de materiales más sostenibles, con lo que se dejaría de emitir 41 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Otra recomendación es un transporte más eco, realizándose el 90% de manera terrestre y el 10% en avión.

 

Otro de los consejos de Mckinsey es mejorar el packaging de los productos mediante el uso de materiales reciclados. En las tiendas, si se reduce en un 40% el consumo de energía a través de la calefacción, ventilación y equipos de aire acondicionado, dejarían de emitirse 52 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

 

La tecnología también ayudaría a la sostenibilidad, según la consultora, ya que podría predecir la demanda de consumidores y evitar las devoluciones de pedidos realizados online o la sobre producción.

 

En manos de los consumidores también está el objetivo de reducir en 1.700 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Modelos circulares como el alquiler de prendas o la reparación de artículos supone un ahorro de 143 millones de toneladas hasta 2030.

 

Las recomendaciones de la consultora también pasan por que los consumidores minimicen los lavados de las prendas, con programas de lavado de menos de 30 grados centígrados, e intenten limitar el uso de la secadora, así como promover el reciclaje de prendas.