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Joan Miquel Piqué (Eada): “No se puede crecer infinitamente”

“Nos creíamos que era el fin de la historia, pero primero con la Gran Recesión y más tarde con el Covid-19 y la guerra en Europa nos hemos despertado del sueño de que se puede crecer infinitamente”, asegura Joan Miquel Piqué, profesor de Economía de Eada Business School.

Joan Miquel Piqué (Eada): “No se puede crecer infinitamente”
Joan Miquel Piqué es profesor de Economía de Eada Business School..

M. Tamayo

17 oct 2022 - 05:00

El otoño ya está aquí y el invierno se cierne sobre la economía con más sombras que luces. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) ha pronosticado una recesión para Alemania en 2023, cuando espera que la locomotora europea se deje un 0,7% de su Producto Interior Bruto (PIB). La economía alemana arrastrará hasta el año que viene las consecuencias de la guerra en Ucrania, un conflicto que no para de escalar y que ha hecho saltar las alarmas hasta de una posible guerra nuclear.

 

 

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La geopolítica ha tomado la economía de rehén desde inicios de año y no parece que vaya a soltarla. “Nos creíamos que era el fin de la historia, pero primero con la Gran Recesión y más tarde con el Covid-19 y la guerra en Europa nos hemos despertado del sueño de que se puede crecer infinitamente”, asegura Joan Miquel Piqué, profesor de Economía de Eada Business School.

 

El economista recuerda que la economía siempre ha estado vinculada a la geopolítica en mayor o menor medida y que la situación que atraviesa ahora no defiere mucho a la de la crisis del petróleo. “Los problemas de ahora son nuevos, pero es un tipo de crisis que ya hemos vivido antes”, subraya Piqué. “Cuando pensábamos que habíamos llegado al final del Covid-19 nos sacudió la crisis de la cadena de suministro por el despertar de la demanda, más tarde la invasión de Ucrania y la tensión aumenta en Taiwán entre Estados Unidos y China”, enumera el profesor.

 

“Además, hay que sumar los fenómenos meteorológicos extremos que hemos vivido este verano y que nos muestran que los efectos del cambio climático van a caer sobre nosotros con todo su peso”, añade Piqué, que argumenta que, si hay alguna buena noticia entre esta enumeración de acontecimientos pseudoapocalipticos, esta es que tanto la ciudadanía como los políticos y responsables son conscientes de la complejidad del momento.

 

 

 

 

“Para salir de esta crisis con una mayor resistencia tenemos que abordar dos grandes retos: el modelo energético y la desigualdad”, sentencia el economista, que apunta que los problemas a los que se están enfrentando Europa y el mundo en materia energética debido a la escasez de gas tras la guerra en Ucrania son de corte estructural, y no se solucionarían con una rápida resolución del conflicto en Ucrania. “Tenemos que avanzar hacia un modelo energético sostenible y conseguir utilizar los recursos de forma que podamos mantener el ritmo de crecimiento”, argumenta el economista, quien también añade que la ciudadanía se ha acostumbrado a ritmos de expansión económica que pueden no ser sostenibles a largo plazo. “Con el modelo energético que tenemos ahora es imposible seguir creciendo, si China o India consumieran la misma energía per cápita que absorbemos en Europa necesitaríamos cuatro planetas Tierra”, añade Piqué.

 

“El PIB de la economía global se ha multiplicado por veinte desde el final de la Segunda Guerra Mundial y nos hemos acostumbrado a crecer hasta un 3% de manera natural al año, pues puede que todo este crecimiento no sea sostenible”. De ahí surge el segundo “reto” que la economía global tiene que atajar: “el crecimiento económico de los últimos años ha ido agravando la desigualdad y es probable que necesitemos un corrector”. Piqué sostiene que, ante un periodo de crisis, es necesario proteger a la clase media, que ya ha salido debilitada en los últimos tropezones económicos.

 

Ante crisis globales y la geopolítica cada vez más presente en la mesa de los economistas, la sombra del proteccionismo parece cada vez más alargada. “La tendencia general de bloques ha sido clara durante el siglo XX”, señala Piqué.

 

 

 

 

“Es probable que, en este contexto, corramos a juntarnos sólo con los nuestros y vigilando muy de cerca los negocios en el exterior”, apunta el economista. Con ello, se incrementa el riesgo de fragmentación económica, un fenómeno que, según el economista, todavía puede evitarse.

 

Para esta crisis, el economista señala que se pueden conjurar una crisis de oferta, demanda y poder adquisitivo. “Normalmente las crisis siempre son de demanda, lo difícil es siempre encontrar consumidores”, sostiene Piqué. “Sin embargo, aunque es verdad que puede ser difícil encontrar consumidores esta vez, la falta de recursos naturales puede generar una crisis de oferta”, asegura el economista, que apunta que esto se le puede sumar una crisis de poder adquisitivo de los trabajadores.

 

“Esto dependerá de si se alcanza un pacto de rentas y suben los sueldos, pero dudo que esto suceda”, vaticina el economista. Para las empresas, el economista recomienda hacer un estudio pormenorizado de los efectos de la crisis, que no afectará a todos por igual.