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Joan Canals, un clásico en el sector textil

Joan Canals ha vivido en primera línea los grandes cambios de la industria textil en España de la últimas décadas. Casi diez años después de la ruptura de la patronal, el presidente de la Asociación Española de Géneros de Punto (Aegp) vuelve a tener ilusión gracias al Observatorio del sector textil y moda.

Joan Canals, un clásico en el sector textil
Joan Canals es el presidente de la Asociación Española de Géneros de Punto (Aegp).

Iria P. Gestal

11 oct 2022 - 05:00

Joan Canals (Barcelona, 1944) podría decir, como Roy Batty al final de Blade Runner, aquello de que “yo he visto cosas que vosotros no creeríais”. Este empresario, que ha batido todos los récords de años al frente de una patronal textil española, lo ha vivido prácticamente todo en el sector: la deslocalización, la ruptura del Consejo Intertextil Español (CIE), la pandemia y el último intento para unir a textil de cabecera, confeccionistas y, por primera vez, retailers en el Observatorio de Textil y Moda.

 

 

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Estudió Mercantil, Económicas y Derecho y empezó en el sector de la mano de Pulligan, una histórica del textil español. “Aquello todavía pintaba bien y lo siguió haciendo durante varios años, pero cuando entré se tenía que hacer una reestructuración importante, porque las coordenadas del sector habían cambiado”, resume Canals. El sector pasó de empresas integradas verticalmente, con extensas plantillas fabriles hiperespecializadas, a un modelo externalizado y flexible. Fue la época del Plan de Reconversión y el Plan de Intangibles, cuando España aspiraba a ser Italia. Pulligan pasó de 1.200 trabajadores a 300 en cuatro años. “La idea era reducir costes fijos, controlar los variables y apostar por el diseño y la producción en series cortas, el modelo tan rígido, con un paternalismo en la gestión, empezó a quebrar”, dice el ejecutivo.

 

Canals apoya la transformación de aquellos años, pero es muy crítico con la deslocalización que llegó después, en la década de los 2000. “No fue un planteamiento simétrico; aún recuerdo la cita de un comisario europeo que dijo que prefería vender un Airbus que 20.000 camisetas europeas”, lamenta Canals. 

 

Aunque esa deslocalización dejó a Europa sin mano de obra cualificada en le textil, Canals todavía tiene esperanza. “A mí, el cuerpo me pide que no debemos renunciar a tener una industria aquí; tenemos que reconstruirla, pero es un camino complicado y largo que tiene que comenzar por los empresarios”, opina.

 

 

 

 

En cuanto entró en el sector se vinculó a la patronal, y ya nunca la abandonó. “Quería aprender del sector y fui a la Confederación Española de Géneros de Punto (la actual Aegp), y como tenía ganas de hacer cosas, la patronal se fijó en mí”, recuerda. Después llegaría la vicepresidencia de la pasarela Gaudí, la alianza con Fedecon (con quien la Aegp llevaba años en pugna), la Ceoe, Fomento del Trabajo, la Cámara de Comercio o Euratex. “En todo lo que me querían enredar, me enredaban”, ríe Canals.

 

Y, finalmente, la ruptura del CIE, con textil de cabecera por un lado y punto y confección por otro, bajo la nueva ModaEspaña. Dice Canals que la ruptura fue porque los intereses de los sectores eran diferentes, aunque concede que “el sector son las personas, con eso lo digo todo”. “Mientras yo fui vicepresidente del CIE, conseguí mantener la estabilidad, pero luego se rompió -rememora-; yo mismo estuve en el momento que se rompió, pero aquello no daba más de sí”.

 

En su relato, Canals oscila, igual que en las negociaciones, entre la conciliación y el golpe sobre la mesa. Ahora, habla con ilusión del Observatorio del sector textil y moda, un proyecto que ha unido por primera vez a todo el sector con el objetivo de captar fondos europeos. “Creemos que puede ser un relanzamiento para el sector como en su momento fue el plan de reconversión textil; que sirva para pasar de un paradigma a otro, pero para eso también hacen falta empresas competitivas con ilusión y ganas de luchar”, dice. “Esto no es Italia, ni lo va a ser nunca, pero tenemos grandes referentes mundiales del textil: Inditex, Mango… que hacen que la moda española sea considerada de manera positiva”, aplaude. “Ojalá el Observatorio pueda convertirse en la nueva patronal”, ambiciona.