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27 Feb 202119:27

Jaque al ‘made in Myanmar’: el golpe de Estado trunca la gran promesa del ‘sourcing’ de moda

Más de un millón de personas trabajan en Myanmar en la industria de la moda, que el año pasado copó el 30% de todas sus exportaciones.
08 Feb 2021 — 03:47
I. P. Gestal
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Jaque al ‘made in Myanmar’: el golpe de Estado trunca la gran promesa del ‘sourcing’ de moda

 

 

Myanmar estaba llamado a ser el próximo gran hub del aprovisionamiento de moda. Con beneficios arancelarios, capacidad productiva y un salario más bajo que algunos de sus vecinos, la antigua Birmania ha escalado a pasos de gigante en el mapa global del sourcing de ropa. Ahora, el golpe de Estado ha puesto al país en jaque y amenaza a la que es ya su mayor industria. Los gigantes de la moda vigilan más de cerca todavía el país.

 

Hace ahora una semana, el Ejército birmano, que ya había ocupado el gobierno entre 1962 y 2011, perpetró un golpe de Estado para impedir que la jefa del Gobierno electa y premio Nobel de la paz Aung San Suu Kyi tomara el poder. Los militares detuvieron a la líder política y aseguraron que se mantendrán en el poder un año, hasta que haya nuevas elecciones.

 

El escenario a partir de ahora es incierto y dependerá en gran parte de cómo reaccionen las potencias internacionales, pero por lo pronto la incertidumbre no ayuda a un sector que hace apenas un año ya vio como otra crisis, la sanitaria, cortaba de golpe buena parte de su suministro.

 

La moda es más importante para Myanmar de lo que Myanmar es para la moda. El textil y la confección copan casi el 30% de todas las exportaciones de bienes del país, seguidas por el calzado según datos de las Naciones Unidas.

 

 

 

 

En su conjunto, las exportaciones de moda de Myanmar se dispararon un 26% en 2019, hasta 6.700 millones de dólares, de las cuales más de la mitad, un 54%, tienen como destino la Unión Europea, de la que ya es el décimo mayor proveedor de moda.

 

Sólo en confección, el país exporta unos 5.200 millones de dólares al año, aunque en 2020, con la pandemia, se redujo hasta alrededor de 4.000 millones de dólares entre enero y noviembre. Antes del Covid-19 Gobierno se había marcado el objetivo de alcanzar la meta de los 10.000 millones en 2014, con la creación de un millón de puestos de trabajo.

 

El textil, la confección y el calzado han pasado de emplear a 300.000 personas en 2016 a más de 1,1 millones en 2018, según datos recogidos por Sheng Lu, profesor de la Universidad de Delaware.

 

Sin embargo, menos del 1% de las importaciones de ropa de Estados Unidos y la Unión Europea procedieron de Myanmar en 2019, que no figura tampoco en el ránking de los diez mayores exportadores de ropa del mundo.

 

 

 

 

En el caso de España, Myanmar era antes de la pandemia el proveedor número quince de moda del país, con unas exportaciones de 567,4 millones de euros, casi un 2% del total. Cinco años atrás, España apenas importaba moda por valor de 32 millones de euros al país.

 

Como en el caso de Estados Unidos, Myanmar fue el único proveedor de moda de España que incrementó sus ventas al país entre enero y noviembre del año pasado, con un aumento del 4%, lo que le acerca al top 10 de principales proveedores del país.

 

En el caso de Estados Unidos, aunque apenas representa un 0,5% de sus compras de ropa, ha sido uno de los países que ha seguido aumentando sus ventas pese a la pandemia. En los cinco años anteriores, las compras a Myanmar habían subido a ritmos del 78% anual.

 

 

 

 

 

Entre los gigantes de la distribución de moda, grupos como Inditex o Nike no se aprovisionan en el país, pero sí lo hacen C&A, que trabaja con más de cuarenta proveedores en Myanmar, H&M, que cuenta con unos 30 proveedores en el país, o Primark, que suma 21 fábricas.

 

La importancia de Myanmar en el mapa global de la moda comenzó a acelerarse hace menos de una década gracias al desarrollo de zonas preferenciales para la inversión extranjera, a la apuesta de China por el país y a los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Myanmar forma parte del programa Everything But Arms (EBA) desde 2013, cuando fue incluido de nuevo tras la dictadura militar, y sólo desde 2015 las exportaciones de ropa al mercado comunitario se han disparado un 97% al año.

 

 

 

 

Otra ventaja competitiva de Myanmar es el coste laboral: el salario mínimo en el país es de 4.800 kyats (unos 2,9 euros al día), casi la mitad que el de Camboya y Vietnam. El salario se revisó por última vez en 2018 y debería haberse revisado de nuevo el año pasado.

 

Con todo, ya antes de la pandemia, muchos operadores habían puesto al país bajo lupa. Durante el verano, Esprit rompió con uno de sus proveedores que presuntamente estaba vinculado al ejército de Myanmar, según Nikkei, y grupos como H&M o Bestseller comenzaron a revisar su aprovisionamiento en el país tras un alarmante informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los abusos de los derechos humanos cometidos por Myanmar contra los rohinyas.

 

Estos mismos abusos son los que han llevado a la Unión Europa a someter a revisión las preferencias arancelarias del país, aunque por el momento no se ha tomado ninguna decisión. Por último, la industria de Myanmar cuenta también con el hándicap de su dependencia de China, de donde importa el 83% de sus materias primas.

 

El gigante asiático es el mayor socio comercial de la antigua Birmania y, mientras potencias occidentales como Estados Unidos han condenado el golpe de Estado, Pekín se ha limitado a hacer un llamamiento a la estabilidad.

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