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Grace Blakeley: “Ha llegado el momento de devolver el poder de la economía al pueblo”

I. P. Gestal

15 jul 2021 - 04:45

Grace Blakeley (Tribune): “Ha llegado el momento de devolver el poder de la economía al pueblo”

 

 

Con sólo 28 años, Grace Blakeley se ha convertido en una de las caras habituales en debates y tertulias políticas de Reino Unido. Formada en Filosofía, Política y Económicas en St. Peter’s College y máster en Estudios Africanos en St. Antony’s College, comenzó su carrera en Kpmg y el think tank Institute for Public Policy Research de Manchester antes de dedicarse por completo al periodismo político y económico escribiendo para Tribune. Blakeley se define como socialista democrática y es defensora del partido laborista británico.

 

 

 

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The Corona Crash: How the pandemic will change capitalism fue uno de los ensayos más recomendados en el año de la pandemia. Un pequeño libro rosa, de apenas 77 páginas, en el que la economista y politóloga británica Grace Blakeley clamaba contra el sistema capitalista actual y anticipaba un cambio de ciclo acelerado por la crisis del coronavirus. El modelo que, según la autora, causó la Gran Depresión pero salió incluso reforzado de ella, encontrará su final tras el denominado Gran Confinamiento causado por el Covid-19. El futuro, en su opinión, pasa por el socialismo democrático, en el que el Estado asigne los recursos, pero por el pueblo y para el pueblo.

 

Conectada por Zoom desde su casa en Reino Unido, Blakeley recuerda que “todos los cambios históricos han sido en realidad un cambio en el poder: de la aristocracia a la burguesía y de la burguesía a los movimientos laborales”. En la década de los ochenta, sostiene Blakeley, comenzó un nuevo cambio de fichas que entregó el poder a las instituciones financieras. Es lo que la autora denomina la “financialización” de la economía. “Es un sistema que se basa en los préstamos, la inversión y la especulación, y que penetra en todo el sistema económico; creas riqueza no a base de producir bienes o servicios sino cambiando el dinero de manos”, explica.

 

 

 

 

Como prueba de esta financialización de la economía, Blakeley explica que entre 1970 y 2007 el tamaño del sector financiero británico creció 1,5 veces más rápido que la economía del país. “Todo a base de acumulación y concentración de riqueza y deuda, mucha deuda”, asegura.

 

Cuando estalló la Gran Recesión, “en lugar de abordar los problemas que provocaron la crisis, los políticos trataron de volver al mundo precrisis”, argumenta Blakeley. Esto supuso enormes inyecciones de dinero a través de quantitative easing y políticas fiscales expansivas, pero también la crisis de la deuda soberana y, poco después, la austeridad que derivó en una mayor desigualdad.

 

“El capitalismo es un sistema holístico en el que los estados, los capitalistas y otros operadores cooperan para asegurar su propia supervivencia y la supervivencia del sistema que los ha creado, los bancos, las empresas y los estados trabajan juntos en las crisis para limitar el impacto que tienen las consecuencias de sus propios actos”, argumenta Blakeley. Esto impide, según la autora, que entre en acción la teoría shumpeteriana de “creación destructiva”, la misma que, según los defensores del sistema, da al capitalismo su dinamismo y, en última instancia, genera progreso. “Hemos asociado el crecimiento con el aumento de los niveles de vida, pero eso ya no es así –dice Blakeley-; tendría mucho sentido tener otra forma de medir el progreso”.

 

 

 

 

Esta alineación de los intereses de empresas y estado ha dado lugar a lo que Blakeley denomina capitalismo de monopolios y estado, en lugar de “creación destructiva” hay bancos too big to fail y banqueros too big to jail, y gigantes tecnológicos monopolistas como Google o Facebook. “Esto provoca ineficiencias, desigualdad y corrupción”, sentencia.

 

Este capitalismo de monopolios y estado, sostiene Blakeley, se ha vuelto todavía más evidente durante la pandemia. “Los políticos han usado de nuevo su poder para apoyar a sus amigos, y esos son los ricos e influyentes”, asegura. ¿Qué pasará con el resto? “Las crisis tienden a impulsar la concentración, y con el coronavirus veremos este mismo proceso, pero con esteroides”, asegura.

 

¿Qué hay de los expedientes de regulación de empleo (Erte), los préstamos avalados por el estado, el macroplan de estímulos europeo? “La crisis no ha devuelto poder a los gobiernos, siguen estando al servicio de unos pocos”, responde Blakeley.

 

 

 

 

La economista apela a un nuevo reequilibrio de poder para que el Estado vuelva a estar al servicio del pueblo. La única forma de combatirlo es organizándose: “políticamente, en movimientos laborales, en la calle”, sugiere Blakeley. “Para hacer rendir cuentas a los de arriba la única forma es reequilibrar el reparto de poder: cuando tienes un gran movimiento social, los políticos prestan atención”, añade.

 

La crisis es, según la autora, la mejor oportunidad para que ocurra esta revolución. Antes de la pandemia, sólo un 2% de los británicos consideraban que era necesaria algún tipo de reforma de la economía británica. En abril de 2020, según un estudio de Yougov que Blakeley cita en su libro, el 51% de los ciudadanos del país apoyaban la creación de una renta básica universal y un 74% estaban a favor de algún tipo de control de los alquileres.

 

 

 

 

Sin embargo, en los últimos años Europa y Estados Unidos han sido testigos también de un aumento de la ultraderecha. “Cuando alguien tiene una pequeña propiedad, su casa, su coche, su trabajo, creen en quien les garantice que podrán conservar eso, votan por quien mantenga el status quo”, argumenta.