Entorno

Enrique Fanjul (Iberglobal): “Un conflicto China Taiwán sería más demoledor”

El socio fundador de la agencia de internacionalización Iberglobal defiende que la guerra en Ucrania tendrá como consecuencia la generación de “un nuevo impulso en la cadena global”, aunque señala que este “ya estaba en marcha”.

Enrique Fanjul (Iberglobal): “Un conflicto China Taiwán sería más demoledor”
Fanjul asegura que se viene una era de mayor intervencionismo.

Marta Tamayo

5 jul 2022 - 05:00

Los nubarrones que anticipan una posible recesión cada vez son más difíciles de ignorar, los mercados han entrado en terreno bajista como al inicio de la pandemia de Covid-19 y las políticas monetarias de Europa y Estados Unidos se han endurecido, con su consecuente traducción a la prima de riesgo que ha iniciado su ascenso. Junto a ellos, se vislumbra un nuevo orden mundial con una mayor fragmentación geoeconómica que pone en duda el sistema de producción actual, que parece formar parte de otro tiempo. “La guerra en Ucrania le está dando un nuevo impulso a la transformación en la cadena global que ya estaba en marcha”, asegura Enrique Fanjul, técnico comercial y economista del Estado y socio fundador de la consultoría de internacionalización Iberglobal. 

 

 

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Tras años de aceleración de la globalización, la cadena de suministro ha cambiado de etapa: “en los noventa, el criterio fundamental de las empresas para deslocalizar sus fábricas era la eficiencia, reducir costes, ser más competitivos y con esa estrategia se creó la fábrica del mundo”, sostiene el economista. Ahora, Fanjul apunta que se suman a este criterio el de la resiliencia y la seguridad, algo que ha reforzado el conflicto armado en Ucrania.

 

Además, el economista destaca que las empresas cada vez tendrán más en cuenta los factores geopolíticos. “Las empresas han de realizar un mapa de dependencia para identificar sus riesgos y vulnerabilidades en la cadena de suministro”, propone, y añade que el sector privado ha de desarrollar sistemas de inteligencia y conocimiento que le permitan recoger la información y, por otro lado, analizarla y conocer las implicaciones de su cadena de producción en el contexto geopolítico. 

 

 

 

 

En la misma línea actúan los gobiernos, por lo que Fanjul asegura que se viene una era de mayor intervencionismo. “Por ejemplo, los estados querrán proteger sectores clave de la economía, lo que puede llevar a limitar la inversión extranjera en algún sector para que no caigan en compañías que no compartan los valores occidentales”, afirma el economista. “Esto no es algo que vayamos a ver en breves: ya ha empezado y vamos a ver mucho más control y revisión de las inversiones”, insiste Fanjul.

 

Aunque no todo va a ser limitar la inversión, los gobiernos van a aumentar su inversión en sectores estratégicos como la ciberseguridad, la logística y la defensa. Uno de los mayores riesgos que señala el economista es el gigante asiático. “Un conflicto China Taiwán sería mucho más demoledor para la economía y, aunque ahora nos parezca algo improbable, también nos lo parecía hace unos meses una guerra en Europa”, alerta Fanjul.

 

El economista señala la alta dependencia de muchas compañías al país asiático. “El stock de inversiones españolas en China es bastante pequeño, pero para algunas empresas como Grupo Mondragón o Inditex la presencia es muy importante”, admite.

 

“El carácter autocrático se está reforzando en China con el liderazgo de Xi Jinping y, en un sistema personalista, se tiende mucho más a tomar decisiones más cuestionables y con graves consecuencias”, dice.

 

 

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Parte de la solución para no ser tan vulnerables pasa por la relocalización de la industria que se fue de países occidentales a partir de la década de 1990 en busca de una reducción significativa del gasto. “Desde luego ha empezado, pero otra cosa es la intensidad con la que lo está haciendo”.

 

Fanjul recuerda que la Cámara de Comercio Europea en China ha publicado que casi un tercio de las empresas europeas asentadas en el país están revisando sus planes de inversión en China.

 

Para las empresas españolas, Fanjul asegura que se está mirando muy de cerca el norte de África, mientras que desde Europa las empresas están analizando países del este de Europa. Estos movimientos encarnan otra tendencia que está ganando terreno con el aumento de la tensión geopolítica: el friendshoring.

 

Este movimiento da un paso más frente al reshoring y apuesta no por hacer retornar la producción al mismo país del que salió durante el final del siglo XX, sino trasladarlo a países aliados o “amigos” que ofrezcan seguridad política y a la vez ofrezcan costes de producción menores que en el país de origen.

 

Además de la recolocación de la industria, Fanjul apunta a un mayor nivel de stock en la estrategia logística y un aumento de la diversificación de suministradores. “Pero no nos podemos engañar, todo este tipo de reacciones van a suponer mayores costes para las empresas, lo que puede tener un impacto negativo en el comercio mundial”, advierte el economista. Sin embargo, Fanjul es cauto a la hora de hacer un pronóstico y señala que, a pesar de que se han recortado las previsiones tras el inicio del conflicto, no ve probable que se inicie una recesión.