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El Parlamento Europeo aprueba el penúltimo escollo para el nuevo reglamento de taxonomía

El organismo ha desestimado la moción de censura contra la inclusión de la energía nuclear y el gas como actividades económicas medioambientalmente sostenibles. La nueva clasificación entrará en vigor el 1 de enero de 2023.

El Parlamento Europeo aprueba el penúltimo escollo para el nuevo reglamento de taxonomía
La votación se ha saldado con 328 votos en contra, 278 votos a favor y 33 abstenciones.

Modaes

6 jul 2022 - 13:00

La normativa de la taxonomía europea salva el penúltimo escollo. El Parlamento Europeo ha dado luz verde a incluir el gas y la energía nuclear en la clasificación del reglamento de taxonomía que establece qué inversiones pueden considerarse como sostenibles. Se trata del penúltimo escollo para la entrada en vigor del proyecto, que comenzará a aplicarse a partir del 1 de enero de 2023 si el Consejo Europeo ratifica su aprobación el próximo 11 de julio.

 

El organismo corrige así la posición en contra adoptada en la comisión parlamentaria y ha tumbado el informe que planteaba una objeción para impedir a la Comisión Europea aplicar la taxonomía y requería de una mayoría absoluta de la Cámara para salir adelante.

La votación se ha saldado con 328 votos en contra, 278 votos a favor y 33 abstenciones.

 

La Comisión considera que la inversión privada en gas y energía nuclear tiene su papel en la transición ecológica, por lo que se ha propuesto que determinadas actividades relacionadas con el gas fósil y la energía nuclear se consideren actividades de transición que contribuyen a mitigar el cambio climático. La inclusión de estas actividades está limitada en el tiempo y ha de cumplir unos requisitos específicos en condiciones de transparencia.

 

 

 

 

La Comisión Europea puso en circulación el 1 de enero su propuesta de taxonomía verde, un sistema de clasificación de las actividades económicas y de las tecnologías de generación de energía eléctrica. El borrador levantó bastante polémica porque varios países, entre ellos España, se posicionaron en contra de incluir la energía nuclear y el gas en la clasificación de verde.

 

Con este proyecto, la Unión Europea busca ofrecer a empresas e inversores una definición clara de lo que es y no es sostenible, así como redireccionar las inversiones y evitar el greenwashing.