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21 Oct 201710:58

Entorno

Diez años sin cuotas en el comercio textil: nuevo escenario para el aprovisionamiento global

03 Nov 2014 — 04:56
S. Riera
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Diez años después de la desaparición de las cuotas al comercio textil, el escenario del aprovisionamiento sufre una nueva transformación. En 2005, cuando se liberalizó el comercio textil, el viento sopló a favor de China, que se erigía de manera indiscutible como la fábrica mundial de la moda. Pero diez años después el mapa global de la producción textil es totalmente diferente y empieza a erosionarse la frontera entre los países de fabricación low cost y high cost. En la industria en general, no sólo en textil, Estados Unidos y México se postulan como dos de los principales polos productivos de la nueva era.

 

¿Quién hubiera pensado diez años atrás que Brasil sería hoy uno de los países con los costes productivos más elevados y que México podría ser más barato que China? Mientras que Londres continúa siendo una de las ciudades más caras del mundo para vivir y para visitar, el Reino Unido se ha convertido en el polo productivo con los costes más bajos de la Unión Europa. Por otro lado, los costes en Rusia y gran parte de la Europa del Este han aumentado su paridad con países high cost, como Estados Unidos, por ejemplo.

 

Durante las tres últimas décadas, las decisiones sobre el aprovisionamiento dividieron el mundo en dos: los países con costes laborales demasiado elevados para producir y los países con costes suficientemente bajos para obtener márgenes brutos atractivos. Latinoamérica, Europa del Este y gran parte de Asia han sido durante este periodo las regiones del bajo coste productivo. En el lado contrario se situaron Estados Unidos, Europa occidental y Japón.

 

Pero esta visión del mundo tiene fecha de caducidad, según The Boston Consulting Group. En estos últimos años se han producido transformaciones constantes en cuestiones salariales, de productividad, de costes energéticos, cambios de divisa y otros factores que han obligado a redibujar el mapa de la competitividad para el aprovisionamiento global. En este sentido, el nuevo orden global tiene parecido con un patchwork en el que participan por igual economías low cost y high cost, así como otras tantas que quedan en medio.

 

Para constatar la transformación en el aprovisionamiento global, la consultora ha analizado los costes de fabricación en 25 economías exportadoras (que representan casi el 90% de las exportaciones mundiales de productos manufacturados) teniendo en cuenta cuatro factores: los salarios en la industria, la productividad, los costes de la energía y los tipos de cambio entre 2004 y 2014. La consultora concluye que varias economías que tradicionalmente han sido consideras como centros de fabricación low cost han dejado de serlo en relación a otras de high cost.

 

El estudio constata que las ventajas competitivas de China respecto a Estados Unidos se han reducido en este periodo un 5% y que Brasil es hoy más caro que muchas economías de la Europa occidental. Por otro lado, también se ha deteriorado la competitividad de Polonia, República Checa y Rusia en relación con Estados Unidos, Reino Unido o España.

 

Sin embargo, a pesar del incremento de los costes en las regiones low cost, hay países del área high cost en los que todavía es difícil prever un retorno de la producción porque ha intensificado sus costes energéticos y han perdido gran parte de su actividad productiva. Australia, Bélgica, Francia, Italia, Suecia o Suiza son algunos de estos países.

 

La consultora posiciona a Estados Unidos, India, Indonesia, Holanda y Reino Unido como los que liderarán la producción industrial en cada una de sus respectivas regiones. El mercado estadounidense lo hará gracias al crecimiento de su actividad productiva; India e Indonesia por el cambio de divisa favorable, y Holanda y Reino Unido por mantener una política de estabilidad en la evolución de los costes productivos.

 

En estos últimos diez años, donde mejor han evolucionado los costes estructurales ha sido en México y en Estados Unidos. En ambas regiones ha habido un crecimiento contenido de los salarios, un incremento sostenible de la productividad, unos tipos de cambio estables y un coste energético bajo. Según la consultora, estos dos países son los dos nuevos polos productivos globales. En este momento, la media de los costes en México está hoy en día por debajo de la de China.

 

Estos cambios en los costes relativos podrían llevar a un cambio en el orden mundial de la producción y el aprovisionamiento. Una de las consecuencias de esta transformación es que la fabricación mundial podría llegar a ser cada vez más regional. Debido a que existen centros de fabricación con costes relativamente bajos en todo el mundo, los bienes podrán producirse cada vez más cerca de casa.

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