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China, la fábrica del mundo al ralentí tras la pandemia y el ‘crack’ de la ‘supply’

Pese a las restricciones para contener la pandemia del coronavirus, el cierre de fábricas, el crack de la supply chain o las interrupciones en la logística, el gigante asiático ha marcado otro año récord en sus exportaciones.

C. Juárez

28 mar 2022 - 04:53

China, la fábrica del mundo al ralentí tras la pandemia y el ‘crack’ de la ‘supply’

 

 

Redefinir el sourcing tras la pandemia se ha convertido en unos de los principales retos de la industria de la moda ante la urgencia de la sostenibilidad y la necesidad de diversificar riesgos y tejer relaciones más sólidas con los proveedores. En este nuevo Insight, patrocinado por Lectra, Modaes.es repasa las claves de la cadena de aprovisionamiento de la moda a escala global y aborda la situación de los principales hubs de producción del sector y las materias primas.


 

La fábrica del mundo contiene el aliento. En 2021 se cumplieron dos décadas desde que China ingresó en la Organización Mundial del Comercio (OMC), cambió para siempre el mapa del sourcing en el mundo. Dos décadas después, su puesto está por primera vez bajo la sombra de la duda tras dos años pandemia, que ha puesto de manifiesto la excesiva dependencia de la industria de la moda del país. A eso se suma el crack de la supply chain y la puesta en marcha de la política Covid Cero, que ha supuesto el cierre de fábricas mientras en Occidente la demanda se recupera.

 

En 2020, China copó el 49,9% del total de las exportaciones textiles y el 31,5% de las de confección, según datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En el año 2000 sólo representaba el 10,3% y el 18,2%, respectivamente.

 

En 2021, las exportaciones de textiles y prendas de vestir de China alcanzaron 315.500 millones de dólares, un 8,4% más que en 2020, según datos del National Development and Reform Commission. La industria de la moda en el país cuenta con de 42.449 empresas, que emplean a 88,2 millones de personas, con un salario mínimo de 9.722 euros al año.

 

 

 

 

La estrategia China Plus One, que se centra en la diversificación para reducir la dependencia de China, y en la que los operadores llevan años inmersa, se aceleró a toda velocidad tras el cierre de las fábricas con la detección de los primeros casos de Covid-19 en el país, priorizando otros polos del Sudeste Asiático y en proximidad.

 

El otro gran motor de la diversificación es la crisis de Xinjiang, donde la minoría uigur trabaja en campos de algodón en condiciones de trabajo forzoso. La región de Xinjiang copa el 20% de la producción mundial de algodón.

 

Estados Unidos ya ha aprobado la prohibición de las importaciones de todo producto proveniente de Xinjiang con la ley Ley de Prevención de Trabajo Forzoso Uigur, que tiene como objetivo “restringir el uso de trabajos de detenidos o personas prisioneras en la región, además de otras violaciones de los derechos fundamentales”.

 

Mientras, China continúa invirtiendo para transformar su industria. De enero a octubre de 2021, la inversión en la industria textil china aumentó un 11,9%, según datos de la Cámara de Comercio para Importaciones y Exportaciones de Textil y Prendas de Vestir del país. La mayor parte de la inversión está destinada a mejorar las infraestructuras y a dotar de más tecnología, rapidez e impulsar la personalización de productos.

 

Esta inversión en textiles y prendas de vestir en el exterior también está impulsada por el país, mediante Belt and Road Iniciative, una estrategia de desarrollo de infraestructura global adoptada por el Gobierno en 2013 para invertir en alrededor de setenta países y organizaciones internacionales. Esta iniciativa ha llevado al sector chino del textil a invertir en nuevos polos de aprovisionamiento, como África.

 

 

 

 

 


Además, el pasado 1 de enero entró en vigor un nuevo acuerdo de libre comercio que ha reforzado la influencia de China en el Sudeste Asiático. Se trata de la Asociación Económica Integral Regional (Rcep, por sus siglas en inglés)
, un acuerdo que entró en vigor el pasado 1 de enero y reduce las barreras comerciales entre Australia, Brunei, Camboya, China, Indonesia, Japón, Corea del Sur, Laos, Malasia, Myanmar, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.

 

 

 

 

 

China, principal proveedor

Pese a los cambios que ha traído la pandemia, China continúa siendo el principal proveedor del sector de la moda. Las importaciones de moda del país a España coparon el 19,6% del total tras crecer un 14,2% en 2021, según datos de Icex España Exportaciones e Inversión.

 

Para Estados Unidos, en cambio, las importaciones chinas de moda perdieron peso en el último año, aunque continúa siendo el número uno. En 2021, las ventas de ropa de China a Estados Unidos se incrementaron un 29,4% en términos interanuales, aunque se redujeron un 21,3% frente al periodo prepandemia, según datos del Office of Textiles and Apparel (Otexa).