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Camboya, el ‘plan B’ de Bangladesh

S. Riera

13 may 2013 - 04:42

Camboya se perfila como el plan B del aprovisionamiento de las marcas de moda. Enseñas como Gap, H&M, Levi Strauss, Adidas, Wall-Mart, C&A, Zara o Cortefiel producen cada vez más en el país asiático, que igual que Bangladesh se beneficia de un arancel cero en sus exportaciones a la Unión Europea.

 

El Made in Bangladesh ha quedado en entredicho tras el alud de críticas y la magnitud global de la polémica que ha provocado el derrumbe del edificio de Daca, que albergaba cinco fábricas textiles, una catástrofe que supera ya el millar de víctimas.

 

Camboya, que limita con Tailanda, Laos y Vietnam, ha desarrollado en los últimos años una fuerte industria textil que produce para marcas internacionales y cuya actividad representa ya el 20% del PIB. El 80% de la producción se destina a los mercados internacionales, sobre todo Estados Unidos y la Unión Europea. Las exportaciones de la industria textil representan el 90% del total del país, según datos del sindicato internacional IndustriAll.

 

Los bajos costes laborales y productivos son la principal ventaja del textil camboyano. El pasado marzo, el Gobierno del país impuso un incremento salarial del 23% a los obreros del textil, hasta los 75 dólares (58,1 euros) mensuales, tras un mes de disturbios y manifestaciones en las calles de la capital, Phnom Penh.

 

Tanto España como el resto de la Unión Europea han incrementado sus compras de prendas procedentes de Camboya. En 2012, Camboya concentró el 2,4% de las importaciones textiles de España, frente al 0,8% de hace una década. En toda la Unión Europea, las importaciones de ropa del país asiático aumentaron en 2012 un 38% respecto al año anterior.

 

A raíz del acuerdo marco que IndustriAll mantiene con Inditex, un grupo de representantes del sindicato logró acceder a tres fábricas del país y conocer cuáles son las condiciones laborales en la industria local. El grupo gallego produce en Camboya tan sólo el 1,5% de sus colecciones y trabaja con una quincena de grandes fábricas, que suman alrededor de 30.000 trabajadores.

 

Los centros de producción analizados en el informe de IndustriAll, de título Cambodia 2013, producen sólo para la exportación y cuentan con una plantilla de entre 250 y 6.000 trabajadores. Una de estas fábricas es además propiedad de un grupo empresarial chino, que tiene como particularidad que trabaja con materia prima de China y su equipo directivo procede del gigante asiático.

 

La jornada laboral es de 58 horas, repartidas en seis días a la semana. Los obreros trabajan así diez horas diarias, dos de las cuales son extraordinarias, aunque obligatorias. Los trabajadores cuentan con 18 días de vacaciones al año, aunque se descuentan las faltas ocasionales y los retrasos. El salario, a pesar del dictamen del Gobierno, oscila entre los 90 y los 120 dólares mensuales (68,5 y 91,4 euros) contando las horas extra. En ocasiones, el sueldo mensual puede alcanzar los 200 dólares (152,3 euros).

 

Los jefes de línea pueden llegar a cobrar entre 175 y 350 dólares (133,2 y 266,5 euros) mensuales. Si son chinos, el salario alcanza los 800 dólares (609 euros) mensuales. El personal de oficina cobra entre 150 y 600 dólares (114,2 y 456,9 euros) y los altos directivos alcanzan remuneraciones mensuales de hasta 1.700 dólares (1.294 euros). El PIB per cápita del país se sitúa en torno a los 2.400 dólares (1.827 euros).

 

En cuanto a las condiciones de trabajo en fábrica, el principal problema de la industria textil son los desmayos por el calor. Aún así, IndustriAll asegura que en las tres fábricas estudiadas contaban con sistemas de ventilación eficaces y que sólo en una observaron condiciones “deficientes” por un exceso de calor, polvo, ruido y suciedad.

 

La Ley Laboral de Camboya, de 1997, establece que la edad mínima para trabajar son los 15 años, aunque puede emplearse a niños de doce años para determinadas tareas ligeras. La normativa también prevé los convenios colectivos con las empresas, aunque solo lo tienen veinte fábricas del país, del total de 400 “legales”. De las tres fábricas estudiadas, tan sólo tenía convenio una de ellas, la de mayores dimensiones, con una plantilla de 6.000 trabajadores.

 

Conflictos laborales en el textil

La industria textil camboyana ha vivido en los últimos años dos grandes conflictos. El primero de ellos fue en 2007 a raíz del despido de treinta trabajadores en la fábrica River Rich, de propiedad china, que empleaba a 10.000 obreros y producía para H&M e Inditex. La empresa echó a los empleados por intentar organizar un sindicato. La tensión que este suceso provocó en la zona obligó a Inditex y a la Federación Sindical Internacional a mediar en su readmisión.

 

El otro conflicto tuvo lugar en 2010. Los trabajadores del textil tomaron las calles exigiendo un aumento del salario mínimo. Llegaron a participar en las manifestaciones más de 200.000 trabajadores de un centenar de fábricas. En esta ocasión, mediaron Inditex, Gap, H&M, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la ONG Clean Clothes Campaign y la Federación Sindical Internacional