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Bangladesh, un polvorín laboral que gana peso en la industria de la moda

S. Riera

24 sep 2012 - 04:52

Bangladesh, el segundo mayor exportador textil del mundo, tiene a los trabajadores del sector en pie de guerra desde junio. Incluso H&M, una de las marcas internacionales que se aprovisiona en el país, ha querido intermediar en el conflicto que mantienen obreros, empresas y gobierno. Hace una semana, salieron a la calle más de 100.000 empleados de la industria textil de Bangladesh, en una manifestación que acabó de manera violenta por el enfrentamiento entre manifestantes y agentes de la policía.

 

En Bangladesh, la tensión entre trabajadores y policía ha ido en aumento desde el pasado junio, cuando más de 300 fábricas dejaron de operar por los enfrentamientos, que acabaron con un centenar de obreros heridos y decenas de fábricas dañadas. A pesar que las protestas se intensificaron y violentaron con los incidentes ocurridos hace tres meses, las manifestaciones de los trabajadores del textil en Bangladesh vienen sucediéndose desde 2010.

 

La agencia de calificación Moody’s alertó la semana pasada a Bangladesh de que el conflicto laboral en la industria del textil puede repercutir de manera negativa en la ayuda exterior y en la inversión extranjera, así como en las exportaciones y en el crecimiento económico. Moddy’s comunicó que, en los que va de año, las exportaciones de Bangladesh han descendido y que han caído la inversión directa extranjera y las ayudas internacionales.

 

A principios de septiembre, H&M realizó una petición formal al gobierno del país para que aumentara el salario mínimo de los trabajadores de la industria textil y mejorara sus condiciones laborales. La empresa sueca se comprometió a incrementar su aprovisionamiento en Bangladesh si se cumplían sus demandas y se ponía fin al conflicto.

 

Los trabajadores del textil en Bangladesh reclaman mejoras laborales. En total, la industria textil del país del sudeste asiático suma tres millones de empleados, que trabajan entre diez y 16 horas al día, seis días a la semana. Según un estudio de la feria de aprovisionamiento Fatex, un obrero del textil en Bangladesh cobra entre 45 y 60 euros al mes, salarios que convierten al país en el proveedor más barato de textil del mundo. En China, un empleado del textil gana entre 188 y 300 euros mensuales.

 

La situación de los trabajadores de la industria textil contrasta con la evolución de las exportaciones del sector en los últimos años. En el ejercicio 2010-2011, las ventas del textil de Bangladesh al exterior alcanzaron 17.910 millones de dólares (13.726,7 millones de euros). El sector, muy especializado en la confección de prendas, es responsable del 80% de las exportaciones del país y del 40% del empleo.

 

En 2010-2011, Bangladesh se convirtió en el segundo exportador del mundo de prendas de vestir. La patronal Bangladesh Garment Manufacturers & Exporters Association (Bgma) explica que el incremento de las exportaciones se debe a la sinergia que mantienen con la industria textil de China, que está trasladando a Bangladesh los procesos de acabado y confección de las prendas ante el aumento de los costes laborales, la revalorización del yuan y el incremento de la demanda interna.

 

Por otro lado, Bgma asegura que la industria confeccionista del país cuenta con una trayectoria de 30 años y que respeta los estándares de calidad internacionales, así como los laborales y sociales. Además, mantiene acuerdos de comercio libre de impuestos con la Unión Europa, Canadá, Australia, Japón, Noruega y Suiza.