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¿Amigos con derecho a ‘trade’? El G20, ante el dilema del ‘friendshoring’

La secretaria del Tesoro estadunidense, Janet Yellen, insiste en la estrategia de comerciar solamente con países “con los que se comparten los mismos valores e intereses estratégicos” para evitar más disrupciones en la cadena de suministro.

 
¿Amigos con derecho a ‘trade’? El G20, ante el dilema del ‘friendshoring’
Moody’s se sumaba al frente anti-friendshoring en un informe reciente sobre los cinco mayores riesgos para la calidad crediticia mundial.

Abel Pujol

15 jul 2022 - 05:00

Un patio de colegio y dos niños eligiendo a los miembros que conformarán su equipo: una estampa típica de la infancia que tiene vises de repercutirse en el tablero económico global. Hoy se dará el pistoletazo de salida en Bali a la cumbre de ministros de finanzas y gobernadores de Bancos Centrales del G20. En la mesa, es casi seguro que la parte estadounidense lance un órdago: ¿juguemos al friendshoring?  

 

Friendshoring es un término popularizado el pasado abril por la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, para delimitar la estrategia de comerciar solamente con países “con los que se comparten los mismos valores e intereses estratégicos”, en palabras de Yellen. La primera mujer en dirigir la Reserva Federal (2014-2018) apuntaba al ‘comercio amigo’ como la mejor respuesta a las disrupciones en la cadena de suministro provocadas por la guerra en Ucrania y la escalada de las tensiones geopolíticas. El órdago de Yellen reverberó rápidamente en los despachos de analistas de las principales instituciones económicas del mundo. 

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se afanó en desechar el friendshoring en su informe World Economic Outlook de abril, ya que consideraba que, incluso con la pandemia y la guerra en Ucrania, la cadena de suministro estaba mostrando mayor resistencia que en crisis mundiales anteriores. La entidad dirigida por Kristalina Georgieva apuntaba hacia una mayor diversificación de proveedores para mejorar la resiliencia ante las disrupciones en la cadena de suministro.

 

Moody’s se sumaba al frente anti-friendshoring en un informe reciente sobre los cinco mayores riesgos para la calidad crediticia mundial. “[El friendshoring] podría reducir la eficiencia de la producción, aumentar los precios o limitar la disponibilidad, perjudicando el consumo, el bienestar y el crecimiento”, advertía la compañía estadounidense de rating.

 

 

 

 

Pero la secretaria del Tesoro de Estados Unidos está lejos de darse por vencida. Janet Yellen se reunió el pasado martes con líderes empresariales japoneses (Marubeni, Mitsui, Panasonic, Sony, Sumitomo y Zen-Noh) para discutir cómo “el apoyo a socios económicos confiables puede ayudar a aliviar las presiones inflacionarias y abordar los cuellos de botella que están elevando los precios para los consumidores”, según el comunicado del Departamento del Tesoro estadounidense en un comunicado.

 

Después de la reunión en Tokio, la entidad emitió un comunicado en el que se felicitaba de haber renovado el compromiso con el país nipón en distintas materias, entre las cuales aparecía el “brindar apoyo bien enfocado y construir una cadena de suministro más resistente y fuerte en estrecha colaboración con países de ideas afines”.

 

Que Yellen llevara su campaña pro-friendshoring a Japón, a tres mil kilómetros de China, no es una casualidad. Con perspectivas poco halagüeñas respecto que el conflicto en Ucrania termine a corto plazo (con lo que es muy probable que Occidente siga hermetizando la economía rusa) el aviso para navegantes de Yellen se produjo apenas tres días antes de la reunión de los ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G20 que dará inicio hoy en Indonesia, país que ocupa la presidencia rotativa de la entidad.

 

 

El pasado 5 de julio, Yellen y el viceprimer ministro chino, Liu He ya mantuvieron una conversación telefónica en la que hablaron sobre los problemas en la cadena de suministro. “Mantener la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro globales es de interés para ambos países y para el mundo entero”, expresó el ministro de exteriores chino, Zhao Lijian en una conferencia de prensa posterior a la charla entre Yellen y Liu.

 

Eso sí, la parte china subrayó que había expresado a la secretaria estadounidense su preocupación por el hecho que aún no se haya decidido el levantamiento de los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre la economía China y que se mantengan las sanciones de la parte estadounidense, además de reclamar un trato justo de las empresas chinas.

 

El lema de la cumbre de los responsables financieros del G20 en Bali Recover Together, recover stronger no parece el mejor punto de partida para Yellen, pero la neoyorkina ha dejado bien claro que piensa seguir defendiendo el ‘comercio amigo’ ante las amenazas geopolíticas.